[AS 125] Los 50 de Carina Alberti

Con solo cuatro días de nacida, Carina Alberti ya era anconera. Su madre la llevó en su coche y, desde entonces, se acostumbró al mar. La suya era la cuarta generación en su familia que iba al balneario. Hace algunos días celebró su cumpleaños cincuenta en el Marina Club de la Costa Verde y ahí sonó la canción setenta Ancón Ancón. Pasó toda su infancia entre playas o en su casa de Miraflores o en el colegio Villa María donde estudiaba. El Perú pasaba por momentos difíciles cuando Carina era adolescente, por lo que decidió partir a Nueva York, a estudiar una carrera de moda. Fue ahí donde conoció a Phillipe Hirschler quien, luego de un año de noviazgo, no la dejó volver al Perú soltera. Hoy llevan veinticuatro años de casados. Fue en Manhattan donde nacerían sus tres hijos: Tatiana, Cecile y André. Se recuerda a ella misma yendo al hospital en un taxi amarillo con cuadritos y comiendo peras en el camino, como en una película. Los intereses de Carina pasaron de la moda a las artes plásticas. Se dedicó a la pintura de cerámicas; sin embargo, lo dejó por sus hijos. Tenían un horno de cerámica y cuando los niños iban al pediatra aparecían con un ligero exceso de plomo en la sangre. Ahora, su mundo son ellos tres,  a los que se dedica a tiempo completo. Phillipe es abogado y se dedica a la consultoría. Por su trabajo, la familia tuvo que partir a Londres, pero nunca se desligaron de sus otras patrias. Carina mantiene su departamento el Lima, al que viene cada agosto y diciembre. Phillipe tiene a su familia en Nueva York. Carina ama venir a Lima. Porque aquí están todos sus amigos cercanos, aquí está su infancia y su historia. Todos pudieron finalmente encontrarse en su fiesta en el Marina Club, donde celebraron sus cincuenta años. Donde celebraron cinco décadas vividas con pasión.