PERÚ: Rallyty Show
Tacna – Arequipa – Lima
Escribe: Jorge Luis Cruz/ Foto: Fernando Criollo
Miles de personas salieron para ver cómo la mayor carrera automovilística del planeta pasaba delante de la puerta de sus casas. Y el mundo, que le rendía culto a Machu Picchu, descubrió a través de la televisión a un país con desiertos tan exactos que parecen dibujados a mano. Dunas, playas, un centro de ciudad con aire colonial. Ninguna es la clase de cosas que un extranjero asocia al Perú. El estudio más exhaustivo de la hoja de ruta decía muy poco de aquello que los pilotos del Rally Dakar encontraron en el país.
La decisión se tomó hace un año. El Perú pagó 5 millones de dólares para que el Rally Dakar terminara en Lima. Se entendía el potencial económico que esto podía tener. Pero, en el país, la carrera fue seguida con el más absoluto desinterés y apenas anunciada en un puñado de carteles publicitarios en cada ciudad. Es como si Lima fuera la sede de la final del Mundial de Fútbol y la gente no estuviera enterada.
Eso cambió con la llegada del español Johan Barrera Bort, el primero en atravesar la frontera desde Chile y estrenar la etapa entre Arica y Arequipa. Escoltado por Coma, Cyril Despres, Stéphane Peterhansel, Robby Gordon y una constelación formada por los más aventureros pilotos del mundo, la llegada de Barrera Bort activó algo en la gente que estuvo oculto todo el tiempo. «Miren, miren, Despres me firmó el polo», gritaba un joven de Pisco que estuvo por unos segundos al lado del puntero de la competencia en motos. Antes de la carrera, casi nadie en Perú sabía quién era Despres. «Hace años que no disfrutaba tanto en una etapa del Dakar», declararía el francés después de la etapa entre Nazca y Pisco.
La organización del Dakar calculó que desde el balneario de Asia hasta la Plaza de Armas de Lima, un millón de personas acompañaron a los pilotos. Es la misma cantidad de asistentes que el torneo nacional de fútbol lleva en un año a todos los partidos del campeonato. Eso solo fue en la calle. A través de la televisión, casi 300 millones de seguidores, en 91, países sentados delante del televisor. Según datos del Ministerio de Comercio Exterior, gracias al Rally el Perú logró una exposición publicitaria como destino turístico que al Estado le hubiera costado 400 millones de dólares.
Once equipos nacionales arrancaron en Mar del Plata, pero solo cinco siguieron en carrera hasta el final. No solo se trataba de terminar la competencia, sino de sobrevivir. A su llegada a la meta, Carlos Vellutino rompió en llanto en vivo y en directo, durante una entrevista con la cadena Fox Sports, consciente de los peligros que tuvo que atravesar para llegar a la meta.
Cuando Peterhansel le dio un aventón al presidente Ollanta Humala desde el podio hasta la puerta de Palacio de Gobierno, los organizadores entendieron que todo había terminado mejor de lo que esperaban. «Los pilotos querían terminar con un recorrido similar al egipcio y Perú cumplió con eso», dijeron antes de volver a casa.
















