Hipsters pero no revueltos

Por Joanna Boloña
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Lentes de carey, bigote o barba extraña, corbatas michi, cámaras fotográficas Lomography u otro modelo vintage colgando del hombro, una bicicleta antigua remodelada y con canastita, comprarse un “café” en Starbucks casi todas las mañanas o usar camisas de cuadros o pantalones pitillo son algunos de los objetos y actividades que identifican a un hipster. Y, aunque no les guste, parece que los hipsters están de moda. Se ven omnipresentes en la calle o en las revistas, y su look equivale a un megacartel que dice “mírenme, qué distinto soy”. Son como una invasión zombie en The Walking Dead. ¿Es que acaso todos se están volviendo hipsters? Porque yo me resisto y no pretendo caer presa de esa “moda no moda”.

A pesar de esa omnipresencia, conversando hace poco con un amigo fashion blogger, me dijo: “Joanna ¿en qué mundo vives? los hipsters ya no están de moda, ahora lo “in” es ser normcore”. Se supone que el normcore agarra lo primero que ve en el closet, siempre y cuando se vea cool, y se lo pone. Y lo del hipster es bastante más elaborado. Eso, y que estén en todos lados, me hace pensar que la movida tiene, como máximo, un año más de vida. Aunque muchos los odian y consideran poseros, de algún extraño modo yo les he terminado agarrando un poco de cariño. Será que, en el fondo, todo lo que implica esa onda es tan naif que me conmueve.

Es loco que de pronto estén de moda aunque, en teoría, estar de moda vaya completamente en contra de lo hipster. ¿Sucederá lo mismo que con “la moda hippie”? Por ahora los vemos en todos lados, al menos yo, y ya hasta he desarrollado un radar o imán para lo hipster.

Repito: lo primero que debemos saber que, en teoría, están contra cualquier tipo de moda (es algo así como “la moda de no estar a la moda”), tienen ciertos rasgos de intelectuales y, si se dicen hipsters a sí mismos, definitivamente no lo son. Y el que, por el contrario, dice: “No, yo no soy hipster”, y tiene el look… ¡hipster detected!

Aquí les van los cinco sencillos indicadores para identificar a un hipster:
(Advertencia: hay dos cosas que pueden pasar luego de leer esta lista: 1. Que en más de un punto coincidas conmigo y los tengas completamente detectados ó 2. Que tú mismo seas uno de ellos).

Música. Si el programa de Plus TV Nadie nos escucha siguiera al aire, sin duda sería un hit entre ellos, porque para los hipsters mientras más rara la música, es mejor. Lady Gaga, Katy Perry o Taylor Swift son sus peores amigas, y casi cualquier ganador de un Grammy o un MTV Music Award representa algo demasiado comercial para su consumo. Festivales como Lollapalooza son su pan de cada verano en Chile. Porque claro, es melómano y –fijo- tiene amigas y/o amigos cantantes.

Comida. Gran parte de ellos basa su dieta en comida orgánica. Se conocen la ruta veggie a la perfección, visita la bioferia cada fin de semana y son caseros en La bodega verde. Además de ser emocionados consumidores de chía –o tchía-. (¡Cierto! Ojo casero, ya puede conseguir, gracias la página más hipster de todas con más de 37 mil seguidores, Hummus of Barranco, que ha creado su propia marca de tchía: 1kg a 60 soles). ¡El colmo! Los deportes y los hipsters no van de la mano, el yoga sí. Es la disciplina para el alma por eso hipster y gordo no va. No a los deportes de aventura. Qué otros los hagan. Él toma la foto.

Si existe un sitio que, definitivamente, no pisarían en Lima, es la plaza de Acho. Primero muertos antes de ir a una corrida de toros. Además, viven en Barranco o lugares cercanos y ha ido al Microteatro sí o sí. Van a todos aquellos conciertos que sucedan dentro de la movida. Se apuntaron al Japifest más que fijos. Frase recurrente, cuando le hablan de lugares normales: “No voy a esos sitios” (pero para Lollapalooza ya compré boletos). Le encantan los festivales gigantes de música “independiente”. Frase recurrente cuando le preguntan sobre alguien muy famoso: “No sé quién es”. En su mayoría son egresados o estudiantes de Comunicaciones o Artes. Trabajan en agencias de publicidad, otros son músicos o periodistas. Muchos son freelance y se definen por su búsqueda de la libertad.

Style: En el caso de las chicas, generalmente cargan un libro en la cartera, tiene una cámara fotográfica (su Canon, Nikon o Lomo es como su hijo). Pelo suelto, cero maquillaje, zapatos que parecen ortopédicos. (diciendo, muchas, que es “la última moda en Argentina”). En el caso de los hombres, los lentes son un must -y si son Rayban mejor-, sombrero fedora, actitud mainstream -aunque se la den de outsiders-. Colores: monocromáticos, tonos grises, jamás los veras con neones o verde limón. Camisa de cuadros (mientras más fea sea la combinación, mejor), ¿medias? No, muy mainstream. Zapatos relajados, zapatillas, sayonaras, headphones (mientras más grandes, mejor), pantalones pitillísimos (o de mujer), camisa extra small (mientras más pegada, mejor), y con figuras geométricas o cuadros. Bolso con mensaje antifashion. No a los ternos.

Libros, TV y Redes. Revista Esquire. Y sí, algo de literatura también. ¿Qué ve en televisión? ¿Qué series? Generalmente series británicas: Dr. Who, Sherlock o series caletas de Netflix, como Sillicon Valley. En facebook es fiel seguidor de Humans of Barranco y Humans of New York. Tiene una “ideología Apple” total y es súper pegado con la tecnología. ¿Qué postea? Artículos que lo haga lucir cosmopolita, recomendaciones de buenas peliculas y jamás posteará fotos de sí mismo sonriendo, sino con sus lentes nuevos. De hecho, tomará esa foto con su Iphone, que posee todas las aplicaciones necesarias (y las que no lo son, también). En Instagram es infaltable.

Con todo lo dicho, imagino que muchos han reconocido a amigos, conocidos o a sí mismos. Tal vez muchos tienen algo de hipsters. Yo, me sigo resistiendo. ¿Cuánto tiempo piensan ustedes que durará esta onda?