Tres pasarelas para el Perú

Escribe: Adriana Seminario / Foto: Marco Garro
Luego de una rigurosa selección que inició en abril, al cierre del último LIF Week, Meche Correa, Sitka Semsch y Jessica Butrich fueron las diseñadoras elegidas para representar al Perú, país invitado de la próxima edición del Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Ahora, a un mes de sus presentaciones, alistan pasarelas casi contra reloj. Lo saben: este 16 de septiembre la industria europea de la moda pondrá los ojos en ellas.

Meche Correa
Perú Profundo

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El tema de la inspiración en los diseñadores de moda es una fibra sensible y muy personal. En el caso de Meche Correa, el motivo que la ha llevado a presentar sus imponentes pasarelas desde hace doce años es claro y constante: el folclor peruano. Desde su primera pasarela en la plataforma local de Perú Moda, en 1997, pasando por el Pret-a-Porter en París en 2009, hasta su reciente participación en la feria Intermoda de Guadalajara en 2010, Correa no ha dejado de inspirar sus diseños en la cultura viva de los Andes peruanos.

A menos de un mes del desfile en Madrid y con la meta de veinticinco tenidas de look completo, «los siete días de la semana son laborables» para Meche Correa. A pesar de llevar una agenda asfixiada por un mes de trabajo, reuniones y negocios, la diseñadora luce impecable en su atelier ubicado en un piso alto frente a las canchas de golf de San Isidro. El tono pausado de su voz y la chompa nude que lleva puesta contrastan con el shock de color que luce todos los rincones de su espacio: polleras chillonas bordadas de flores, mantos ayacuchanos multicolor, versiones en miniatura de máscaras de Diablada y cojines con serigrafía de la Escuela Cusqueña. Meche Correa debe ser una de las diseñadoras con mayor pasión por el folclor peruano. «Las flores y la música son mis otras grandes pasiones. Me emociono mucho con la belleza que hay en ambas», admite, mientras acomoda su espacio para las fotos.

El atelier de Correa está inundado por una variedad innumerable de flores. Bordadas en distintas formas y colores, representan el pilar de inspiración para su pasarela de verano europeo. Explica que el Ande entero está expresado en flores, y todas son distintivas de una región, abriendo un extenso abanico de opciones. ¿La flor elegida para el desfile en Madrid? La del valle del Mantaro, dice Correa. Con una mezcla de rojo intenso, azul eléctrico, amarillo, naranja y verde aguamarina, es un impacto de puro color, y quizás una de las más elaboradas.

En la parte posterior del atelier hay varios colgadores con vestidos, ponchos y polleras en fibra de alpaca. En esta ocasión, y por la temporada, Correa ha decidido trabajar gran parte de la colección en algodón pima y deslumbrar la pasarela ibérica con diseños de mucha personalidad.

«Además del estrés por el tiempo, está la presión de una pasarela con un público tan exigente como el de Madrid», comenta, mientras elige el voluminoso collar que luce en esta fotografía. «Nosotras vamos representar al Perú de la mejor manera».

Sitka Semsch
Balance en tonos tierra

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No es ninguna novata en cuanto a pasarelas internacionales se refiere. Desde el año 2004, Sitka Semsch presenta su colección de invierno en el Moscow Fashion Week como la única diseñadora latinoamericana participante, y su pasarela ha obtenido uno de los puntajes más altos según el comité del LIF Week en su última edición. Graduada del Rhode Island School of Design, Semsch regresó al Perú culminados sus estudios para instalar su propia tienda. «Al inicio mi papá me decía: “No vas a ganar mucha plata, es difícil esto que quieres hacer”», recuerda, y se ríe. «Pero a mí simplemente me encanta, no me imagino haciendo otra cosa».

La marca registrada de Semsch es el uso de colores neutros, tierra, cálidos, piezas con mucho vuelo, capas y tejidos. No niega su gusto por el color, pero admite que la pone nerviosa colocarlo en su pasarela. «Los colores fuertes salen de mi zona de confort, me siento un poco insegura cuando los veo en mi desfile», explica, mientras coloca las telas de la colección para Madrid sobre una mesa amplia. «El balance entre seguir la tendencia, jugar con tu estilo y ser fiel a ti misma es lo más difícil».

Para la ocasión, su inspiración llega desde la zona sur del Perú. El ajuar de las mujeres del Colca, con sus vestidos bordados, chalecos y voluminosas faldas recogida, es su punto de partida. Fusión y reinvención. Esas son las palabras clave para Semsch.

Un mosaico de telas se despliega sobre la mesa de su oficina, en el segundo piso de su tienda. Entre retazos de lino, blondas, muestras de algodón pima, transparencias en nylon y retazos de tapicería, su universo de inspiración no es estático. Los diseños de Semsch nunca toman el camino literal, y la idea inicial se expande desde los faldones del Colca hasta estampados de la iconografía selvática. Adelanta que para el desfile de Madrid, sus siluetas con vuelo serán reemplazadas por figuras más estructuradas y rígidas. Por sacones oversize, capuchas, palazzos y una leve brisa de aire oriental en el diseño.

Semsch ha conversado con Meche Correa y Jessica Butrich sobre el reto que tienen por delante. «Siento que somos tan diferentes que pegamos bien juntas. Cada una en su estilo, pero queremos tener un grupo balanceado y dar la talla». Es muy consciente de la responsabilidad que llevan. No han tocado temas de diseño, pero están de acuerdo en que sus pasarelas tengan una presentación impecable.

Jessica Butrich
Joven y vintage

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Es la más joven de las seleccionadas. Será su primera experiencia pisando pasarelas internacionales y no oculta su emoción y nerviosismo. De diseñar exclusivamente calzado, a presentar su primera colección completa en la última edición del LIF Week, a una pasarela en Madrid. No la culpamos si siente algo de vértigo ante este rápido ascenso. «Me imaginaba presentarme en Madrid, sí, pero de acá a diez años», afirma Jessica Butrich, con una sonrisa algo tímida, mientras encoge ligeramente los hombros.

El viaje que hacen dos polos opuestos para estar juntos es el hilo conductor de su colección. Los opuestos parecen ser la constante en el estilo de Butrich. Lo demostró en su pasarela del LIF Week, femenina y delicada, con la idea de un espíritu joven en el cuerpo de una persona mayor, hasta su propia tienda, un espacio iluminado y moderno, pero decorado con piezas vintage de colección. En esta oportunidad, el antagonismo viene por un lado romántico. Frío y calor. Un pingüino y un flamenco. La historia de un amor imposible.

Las contradicciones serán la constante en sus veinticinco salidas. Mostrará paradojas en los diseños elaborados en algodón pima, gasas y sedas en tonos contrastantes. A diferencia de Semsch, que busca el equilibrio, Butrich quiere causar fricción con su propuesta.

Si hay algo que la caracteriza debe ser su afición por los zapatos. Es lo primero que bocetea en su mente, y la pieza más abundante en los muebles de su atelier. «Me fascinan. Primero diseño los zapatos y luego la ropa. Sé que muchos lo hacen al revés, pero para mí los zapatos son muy importantes».

Consciente de su debilidad, Butrich ya ha organizado todo el proceso de confección de la colección. Su despliegue será de looks completos. Desde los vestidos y accesorios hasta los zapatos. Su mayor preocupación no viene por el tema del diseño. Es el tema logístico lo que le preocupa, los detalles técnicos. Su proceso creativo está en marcha y a mil revoluciones, al igual que las otras diseñadoras. Un mes es un lapso de tiempo sumamente breve para concebir una colección.

Para ellas, el Mercedes-Benz Fashion Week Madrid es sinónimo de un pulso acelerado y de un reto sin precedentes. Una oportunidad para deslumbrar con los diversos estilos que tiene el Perú en alta costura.