Ricky Martin

En su propia piel

Escribe: Joseph Zárate Salazar
Una de las máximas estrellas de la música latina llega al Perú luego de catorce años con MAS World Tour, un espectáculo que refleja la nueva etapa que vive luego de asumir su homosexualidad ante el mundo. Ricky Martin dice que ya no tiene miedo, que ahora se acepta a sí mismo, que no descarta casarse con su novio en algún momento y que ha encontrado su misión en la vida. ¿Le creemos?

Send.
Dice que la vida le cambió cuando pulsó send.
Sucedió una mañana del 29 de marzo de 2010. Solo, sentado en el sillón del estudio en su mansión de Miami, Ricky Martin decidió contarle al mundo una verdad que desde hacía mucho lo carcomía por dentro. Fueron las dos últimas líneas de una carta que posteó en su website (y que luego divulgaría por Twitter) la que resumía todo: «Hoy acepto mi homosexualidad como un regalo que me da la vida. ¡Me siento bendecido de ser quien soy!». Luego de apretar send, Ricky cerró los ojos. Respiró. Y se echó a llorar. «¡Dios mío, se sintió increíble! Lloraba porque me sentía liberado. Fue como chocar las manos con Dios», le contó a Oprah Winfrey, en su primera entrevista, poco después de revelar la noticia.
Antes de ese momento, solo habían rumores. Ricky guardaba silencio o evadía preguntas bajo una careta de felicidad que se caía a pedazos. Nadie imaginaba que el ídolo masculino más sexy de la música pop, 38 años, millonario, actor, filántropo, padre de gemelos, 1.86 de estatura, zurdo, con catorce álbumes grabados y 100 millones de discos vendidos en todo el mundo; el primer artista latino que puso a bailar y cantar en español a todo Estados Unidos y el continente asiático, que fue portada de Rolling Stone y GQ, que cantó La Copa de la vida ante 2 mil millones de televidentes de 187 países; el ganador de numerosos Premios Grammy, Billboard Awards y todos los galardones del showbussines musical, uno de los veinticinco hombres más bellos del mundo según la revista People… Es decir, Ricky Martin, la fantasía supra sexual de millones de mujeres, era, en la vida real, un hombre abrumadoramente confundido.

«No podía aguantarlo, no podía más. Era muy doloroso seguir con esa mentira». Aquella mañana de marzo, Ricky estuvo preparado para aceptarse a sí mismo ante sus fans. «Todo era parte de mi proceso espiritual». Un viaje que, según él, empezó la víspera de Navidad de 1971, en San Juan, Puerto Rico. La isla caribeña donde nació.