Ni diosa, ni musa ni sirena

Por César Becerra / Fotos de Jorge Anaya
Hace año y medio, la tablista Alexia Jerí dejó de competir en torneos de surf para enfocarse en su carrera como diseñadora y actriz. Pero mientras busca inspiración para armar una colección de ropa y proyectos para actuar profesionalmente, ha decidido que este verano nuevamente se pondrá el wetsuit para competir.
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Alexia Jerí quiere ser una villana de ficción como Angelina Jolie en Maléfica o Charlize Theron en el papel de bruja en Blancanieves y el cazador. Como Soraya Montenegro, el ruin personaje de la telenovela mexicana María la del barrio. «¡Maldita lisiada!», «¡marginal!», «¡te voy a dar una paliza que no vas a olvidar en tu vida!»… Son algunas de las frases que seguramente han encontrado en populares memes.

¿Cómo se vería Alexia en un rol de malosa? ¿Sería capaz de arquear la cabeza hacia atrás y reírse a carcajadas para celebrar una crueldad? ¿Superaría la intensidad de su adorada Soraya, ícono de la maldad y la cultura pop latinoamericana? Alexia, que también quiere participar en obras de comedia, ríe con ganas cuando revela todo esto, y la verdad es que no hay atisbo de malicia en su sonrisa de chica buena, más próxima al candor de Meg Ryan o Katherine Heigl.

Sabía que el papel de tablista profesional no le duraría toda la vida. Nunca estuvo totalmente convencida de que solo debía dedicarse al surf y vivir exclusivamente de eso, ni siquiera cuando era una joven promesa considerada una de las herederas de la campeona Sofía Mulanovich.

Entonces llegó el día en que tuvo que tomar una decisión: bajar el ritmo en el deporte. Así, dejó de competir en campeonatos de tabla para dedicarse a actividades que también la apasionaban, como ser actriz. En diciembre, precisamente, terminó su primer taller profesional de actuación. Se ha formado en el método de Sanford Meisner, técnica que enfatiza en la espontaneidad y la intuición del intérprete, y ya tiene algunas propuestas laborales que rondan por ahí, pero aún no puede dar mayores detalles hasta que se concreten.

Alexia corre tabla desde los trece años, compite y gana campeonatos desde los catorce, y ha integrado la selección nacional. ¿Fue difícil para ella cambiar de rumbo? «No voy a decir que me aburrí porque el surf es mi estilo de vida, pero no creo que haya sido difícil», precisa. «Mi motivación para incursionar en otras cosas era más grande. Y si ahora he decidido volver a competir este verano es porque siento que es un buen momento… ¿Sabes algo? Puedes irte de viaje o explorar alternativas, pero siempre vuelves a lo tuyo. Soy friolenta, y lo más horrible para mí es levantarme temprano un día de invierno para ir a correr, pero cuando estoy en el mar, pienso que este deporte es increíble… ¿Por qué querría seguir en mi cama?».

Sobre un posible regreso a la selección dice que ya es un objetivo cumplido. «No he planeado sostener ese ritmo por ahora. Voy a competir este año, pero tengo claro que no renunciaré al diseño de modas ni a la actuación: no me he propuesto ser campeona mundial».
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La vida en bikini

Durante su alejamiento del circuito competitivo del surf, Alexia también se ha dedicado a estudiar Diseño de Modas, carrera que empezó en 2011. Ahora planea lanzar una colección de bikinis o vestidos, que son las prendas que abundan en su guardarropa y cuyos secretos conoce muy bien.

Como diseñadora tiene un objetivo: abrir un taller y confeccionar vestidos de alta costura con telas stretch, de modo que, a diferencia de aquellos que se hacen a medida, se ajusten a las cambiantes y variadas formas femeninas.

Alexia tiene una diminuta cicatriz sobre su ombligo –resultado de una mala extracción de un lunar– y a veces se queja porque asegura «no tener mucha cintura», pero carece de temor a la hora de mostrar su cuerpo.

Veamos. Si uno busca imágenes de Alexia Jerí en internet, notará que en casi todas aparece en bikini. Sin ir muy lejos, en su cuenta de Instagram hay setenta y siete posts, y en veinte de ellos sale en bikini. Y adivinen qué prenda usa en su foto de perfil en WhatsApp… sí, un bikini. No es casualidad que los medios de comunicación la bautizaran como la ‘diosa del surf’ o la ‘princesa del mar’. ¿Tomaba en serio estos ‘halagos’? «Siempre te ponen que eres diosa, musa, sirena… pero ¡eso se lo dicen a todas! No me incomoda, pero tampoco me he sentido halagada. ¡Cómo me voy a creer una sirena! –suelta una carcajada–… Ya sé cómo son ustedes los periodistas».

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Esquivando las olas digitales

Alexia no tiene una cuenta en Facebook. Antes sí, pero está desactivada desde hace un buen tiempo. Lo que hay, más bien, son cuentas apócrifas. Una, ‘Alexia Jerí’, señala que estudió en la Universidad de Lima, que nació en 1984 y que tiene 34 amigos [en la vida real, no ha ido a la universidad; nació en 1992 y lo más probable es que tenga unos cuantos amigos más]. Otra, ‘Alexia Cardosa Jerí’, muestra como foto de perfil una escena de Alexia con una amiga suya. Y en Twitter la historia es similar. Existe un usuario, @alexiajeri1, que cuenta con más de mil seguidores pero presenta una particularidad: su foto de perfil corresponde a Nadja de Col, otra joven tablista peruana. Fail. Alexia, la verdadera, la que no tiene Facebook ni Twitter, no presta mucha atención a lo que ocurre en el ciberespacio.

¿Por qué no usas Facebook?
No me gusta. Me aburre ver qué dicen o hacen los demás. Quita tiempo, ¿no? Creo que con WhatsApp es suficiente para estar en contacto con las personas que conoces. No digo que Facebook sea inútil para todos y que debería desaparecer, pero a mí no me funciona. Me siento feliz y tranquila así.

¿O es que prefieres evitar ciertos contenidos? Hay personas que eliminan sus cuentas después de terminar una relación.
No, no es mi caso. En realidad nunca he sido muy tecnológica. He visto que hay cuentas falsas de Twitter y Facebook con mi nombre.

Publican información con cierta frecuencia.
Ponen cosas como: ‘yendo con mi amiga a tal lugar’ o ‘comiendo no sé qué’… ¡No tengo idea por qué lo hacen! Les gustará, me imagino. Por suerte la gente que me conoce sabe que no soy yo.

Tienes, sí, una cuenta en Instagram.
Instagram me gusta porque su contenido es distinto. Hay fotos muy interesantes de diseñadores, fotógrafos, famosos… en fin, gente que comparte imágenes bonitas. Yo suelo publicar fotos en las que salgo en la playa, en alguna sesión de fotos, con mi familia, con mis perros, pero definitivamente nada que sea muy muy íntimo. No pongo lo que estoy pensando ni hago campañas.

Te has enterado, seguramente, de las fotos hackeadas a celebridades. Si alguien te robara el celular, ¿qué encontraría?
¡Nada! ¡Jamás me tomaría fotos de ese tipo!
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Chica de familia

Alexia vive en La Encantada de Villa, muy cerca del mar, con su mamá Giannina Jager y sus hermanos Diandra (23), futura periodista deportiva, y Martín (20), tablista en plena actividad. Los cuatro son muy unidos: se cuentan todo.

Para saber cómo es Alexia entonces bastaría consultarles a ellos. Giannina, por ejemplo, recuerda la primera vez que Alexia corrió en playa Señoritas. Estaba dudosa. «Mamá, ¿me meto?… No, mejor no». Quería y no quería: la sensación paradójica que resulta del miedo y de la valentía. Hasta que se animó a entrar y no paró de correr.

Y si ahora vemos a Alexia regia en sus bikinis y amante de la moda, mamá Giannina sabe cómo su hija solía disfrazarse en sus primeras visitas a la playa: con un vestido fucsia, pantis, zapatos de plástico y una varita mágica. Era solo una niña, pues.

Martín, por otro lado, recuerda el día en que Alexia se metió a su primer tubo, el túnel de agua que suele formarse durante algunos segundos, preciso para que el tablista pase por ahí. Fue en Lobitos, playa norteña, cuando ella tenía 12 o 13 años, y el rostro de Alexia era de felicidad plena, pero también de desconcierto: no sabía qué había pasado.

Muchos papás son sobreprotectores y no quieren que los hijos salgan de casa, pero a los hermanos Jerí Jager los exhortaron a correr tabla desde niños. «Mi mamá nos animó a ser aventureros, pero con precaución –acota Alexia–. Tampoco es que nos haya dejado a la deriva porque, cuando éramos chicos, era ella quien nos llevaba a los torneos, nos preparaba la comida, nos inscribía y acompañaba. Desde que tengo uso de razón, hemos estado haciendo deporte. Pero ¿encerrados? ¡Jamás!».
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Tu mamá no corre tabla. En cambio tu papá ha sido tablista profesional y es ‘shaper’. ¿No es curioso?
Mi mamá no corre, pero una vez nos hizo creer que sí y que incluso había ganado un campeonato en Miami. Nos llamó para contarnos, según ella, para hacernos una broma y motivarnos para que también ganáramos en nuestros torneos. Éramos chicos, recién estábamos compitiendo y le creímos; nos emocionamos, sobre todo porque trajo un cuadrito que supuestamente era el premio… ¡Recién el año pasado me enteré de que era mentira! El cuadrito lo había comprado en una tienda.

Tu hermano Martín dice que eres chacotera.
Me encanta bromear. En un viaje a Estados Unidos lo molestaba cuando hacíamos cola en algún lugar. «¡Ay, no quiero ser tu enamorada, me tienes haaarta!», le decía. Él, avergonzado, me pedía que me callara y yo: «¡no me toques, ya te terminé!»… La gente volteaba y se quedaba mirándonos muy consternada… ¡Era gracioso! Quizás por eso me gustaría actuar en una comedia.

Podrías ser una gran villana.
Me encantaría. Hacer de chica buena sería aburrido.
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Producción y dirección de arte: Paula Ramírez
Maquillaje y peinado: Sono Salón