Casacor 2014

Por Stefano De Marzo
Fotos de Alonso Molina

Un paseo por casa cor este año puede ser un viaje por un mundo alternativo al Palacete Sousa que algunos conocieron por primera vez en el 2013. En esta ocasión sus ambientes cambian y algunos de sus exponentes sorprenden por su experiencia, así como por la calidad de sus propuestas. Del 23 de setiembre al 2 de noviembre, la imponente residencia de la calle Cajamarca presentará el panorama actual del interiorismo nacional.

Simbiosis Vintage

Ro de Rivero – Living del Empresario

+ Para mí un espacio no puede ser estéril. Si compras todo nuevo, pierde lo humano.

El Living del Empresario podría ser un juego de espejos para su diseñador. El año pasado, cuando Ro de Rivero participó en su primer Casa Cor, acababa de llegar a Lima luego de una larga estadía de doce años en Nueva York. Este espacio es el reflejo del momento actual por el que pasa su vida; una muestra de sus aficiones y objetos fetiche. Involucra a los artistas y a los materiales con los que se siente más inspirado, como un óleo de 2×3 de Fernando Taboada, fotografías de Jacques Custer y Hans Stoll, y una pieza de Abel Bentín.

En cuestión de materiales, Ro muestra predilección por el vidrio, el metal y la madera. Ya en la edición del año pasado había mostrado su gusto y habilidad para encontrar el equilibrio entre lo antiguo y lo moderno. El Hall de Entrada, Escalera y Hall de Distribución fue quizás uno de los mejores espacios de Casa Cor 2013. «Me inspira mucho la naturaleza y reusar piezas con historia», asegura el diseñador.

El escritorio y la mesa de centro del espacio de Ro están elaborados a partir de troncos de madera. También las antigüedades pueblan este ambiente. «Para mí un espacio no puede ser estéril. Si compras todo nuevo, pierde lo humano», anota Ro.

Este último año ha tenido mucho trabajo. Ha diseñado restaurantes, hoteles, viviendas y oficinas. Trabaja en dupla con Diego Olivera, de Lima Loft. Él diseña y Lima Loft ejecuta. El sello ecléctico de Ro de Rivero provee un ambiente con carácter y texturas expresivas. La personalidad del diseñador se plasma en cada uno de sus proyectos.

Romanticismo Mediterráneo

Math Bollen y Eliana Basma – Departamento de los Novios

+ Un holandés y una boliviana participan por primera vez en Casa Cor. En su espacio, cada elemento cuenta una historia y guarda un secreto.

Un espíritu intranquilo trajo a Math Bollen al Perú. Primero fue el amor y, más adelante, la pasión por los retos. Este holandés tiene una curiosa historia de vida. Ha estudiado pedagogía, ciencias de la salud, ingeniería y arquitectura. Lo último le viene de herencia, cuando su padre ejercía por las tardes como albañil en plena posguerra holandesa para mantener a una familia de cuatro hijos. Luego de tener una carrera ascendente en la construcción en Alemania Oriental, tras la caída del Muro de Berlín, Math emigró a España y, luego de algunos años, al Perú.

Eliana vive desde hace seis años en el país. Luego de trabajar como gerente de varias empresas industriales y de servicios en Bolivia, su vena creativa ocupó gran parte de su tiempo hasta tomar el control absoluto. A través de sus estudios y experiencias en el campo del diseño y la arquitectura de interiores, la pintura de frescos y el diseño de muebles, implementa soluciones que hacen posible la perfecta combinación entre lo práctico y lo artístico, entre lo bello y lo funcional. «Diseñar y crear un proyecto es estar entre la incertidumbre y el mundo de lo posible», afirma Eliana.

En el Departamento de los Novios, el espacio juega con la luz y las sombras a través de la integración de los artículos de alta tecnología, en un despliegue de inteligencia artificial que se inserta como parte de la decoración y la funcionalidad. En los techos y paredes, un blanco puro con un matiz cálido y un toque de luz se contrapone al negro intenso de la chimenea, que, con su diseño escultórico, introduce en el otro extremo del ambiente el concepto de calidez.

El departamento presenta una propuesta nórdica, monocromática, de blancos y negros, pero con un enlace unificador: la imagen de la escultura Eros y Psique, del italiano Antonio Canova, relevante artista del siglo XVII, que expresa la unión entre lo físico y espiritual; en palabras de la dupla, la representación del amor perfecto.

Fábula en los jardines

Eileen Dancuart – Jardines de Bienvenida y Terraza de Verano

+ Su trabajo es un homenaje a todas las sensaciones que le inspira el distrito de Barranco.

Desde hace algún tiempo, Eileen se encuentra dedicada a incorporar techos verdes en la ciudad [tiene una oficina de arquitectura paisajística especializada en el tema]. Esta edición de casa cor le ha permitido volver a lo básico. «Trabajar con jardines al aire libre es un lujo porque no te importa la altura de las plantas», asegura. «En un techo es distinto».

Sus espacios buscan emitir vibraciones, y también comunican. Pueden contar historias, expresar sentimientos o rescatar voces perdidas. Con los Jardines de Bienvenida y Terraza de Verano ha querido explorar la relación entre el señor Sousa [el dueño del palacete en la historia de casa cor] y sus nietas. Ellas jugaban entre las palmeras y los árboles, alrededor de la pileta. Las coprosmas, esterlicias, bambúes y murrayas presentan un follaje tropical. Chalinas de alpaca de diferentes colores envuelven los árboles para crear un efecto lúdico.

Eileen es arquitecta; sin embargo, cuando estudió una maestría en paisajismo saldó su deuda con la fotografía y la pintura. Sus organizados jardines generan secuencias. Sus propuestas son composiciones. Pero en la rigurosidad de sus proporciones se puede ver su vena de arquitecta.

Los lugares la inspiran, y en este caso Barranco le produce sensaciones particulares. «Es un distrito que tiene una escala muy humana, calles que te invitan a caminarlas, arte por todos lados y objetos antiguos que decoran los cafés». El espacio que presenta este año es un homenaje a todas esas sensaciones.

Bondades del Agua

Sonia Céspedes – Tienda de Cerámica

+ Para Sonia la creatividad no es una cuestión de inspiración, sino un ejercicio de vida.

Este año Sonia Céspedes completa el último elemento que le faltaba dentro de la naturaleza de la cerámica. En el 2011, en la Casa Ronald del Callao, trabajó el fuego; al año siguiente, en la Casa Mujica, fue la tierra, y el año pasado, con el Corredor Luz y Sombra, despertó el concepto del aire en una intervención en el pasadizo del segundo piso del Palacete Sousa. Sonia comenta que el elemento de esta edición, el agua, la hace volver al origen. «El agua es el elemento creador de la vida», dice la ceramista. «Entras aquí, te limpias y sales purificado», añade sobre la Tienda de Cerámica, el espacio que presenta este año.

Cada evento de Casa Cor le sirve para presentar una nueva propuesta de colección de cerámica. Para esta oportunidad se ha inspirado en el Palacete Sousa. «Las barandas caladas de la casa tienen mucho que ver con la cerámica calada que he elaborado», asegura. Por otro lado, el mismo espacio ha sido restaurado por ella. Las paredes de piedra fueron descubiertas de veinte centímetros de yeso para verse como lucen hoy; un espejo de agua plantea la circulación del agua por todo el lugar, y las repisas de vidrio tensionado, como si flotaran, sostienen la cerámica. Su faceta de restauradora ya la habíamos visto el año pasado, cuando reprodujo todas las mayólicas art nouveau de la fachada del palacete.

Para Sonia hoy la creatividad no es una cuestión de inspiración, sino un ejercicio de vida. Trabaja todos los días, y eso le da paz. Comienza a las siete de la mañana con un poco de yoga y meditación, y luego imparte clases de cerámica de alta temperatura. A pesar de que tiene veintidós alumnas, se da tiempo para desarrollar su arte, que –como dijimos– no es fruto de inspiración divina. Al lado de su área de producción posee otra de investigación, y las dos se retroalimentan. En sus propias palabras, es una ferviente creyente de la cerámica como arte y ciencia. Y también, no hay duda, del apasionante comportamiento de las materias primas cuando se exponen a los elementos de la naturaleza.

La escena de la despensa

Melissa Herrera y Solana Costa – Despensa Gourmet

+ Lo que más motiva en un proyecto es cómo se puede jugar con la sensorialidad del público.

El estudio Costa+Herrera ha estado dedicado a proyectos arquitectónicos antes que a interiorismo. Sin embargo, haber diseñado los restaurantes Malabar y Ámaz, ambos del chef Pedro Miguel Schiaffino, les abrió un universo inesperado. En esa línea se apropiaron de la Despensa Gourmet, uno de los ambientes que involucra el espectro comercial en casa cor. Repisas en degradé, con espacio entre una y otra para permitir la lectura del muro de piedra, brillan con luz dramática. El foco está en los productos y su calidad. Una invitación gourmet para el no habituado.

Más que un estilo, Melissa y Solana tienen una forma de trabajar. Si bien el proceso de lograr el concepto de Ámaz tuvo un ejercicio antropológico, lo cierto es que se caracterizan por hacer mucha investigación antes de ejecutar algo. «En este caso, nos basamos en que esta tienda vende un producto que tiene que jalar a un tipo de cliente», señala Melissa. Pero, al margen de los requerimientos del concepto, a la dupla le gusta trabajar con materiales en su estado natural. En la Despensa Gourmet hay muchos tonos monocromáticos, tostados y beiges. Recibidores y exhibidores envuelven una experiencia de texturas, sabores y aromas. La oscuridad del espacio –se encuentra en el sótano del lugar­– ha motivado que las arquitectas decidan utilizar la luz con un efecto que resalte los productos. «Lo que más motiva en un proyecto es cómo se puede jugar con la sensorialidad del público», explican. Un paseo por la Despensa Gourmet puede ser un tour de estímulos para el paladar. Un tour de force por el collage que refleja la inspiración de Melissa Herrera y Solana Costa.