Casacor 2013

Por César Ochoa
Fotos de Fernando Criollo

Aquí presentamos a los arquitectos, diseñadores de interiores y paisajistas más audaces de Casa Cor Perú 2013, quienes sin ningún límite, pero respetando la esencia neoclásica del Palacete Sousa de Barranco, le han devuelto la vida a trece de sus estancias. Se inclinaron por lo clásico, moderno, minimalista o por una mezcla de todo; una tarea que les ha permitido anticipar tendencias. «Un arquitecto es alguien que se levanta cada mañana para mejorar el mundo», dijo una vez el reconocido arquitecto peruano Enrique Ciriani. Y eso es, precisamente, lo que estos profesionales han logrado en cada espacio.

La sala de café

Alicia Hamann

+ ¿Cuántos pueden darse el lujo de tener una sala de café? Alicia no lo pensó dos veces a la hora de elegir qué estancia del palacete quería trabajar. Le pareció interesante plasmar el sueño de tener un espacio así en una casa de nuestros tiempos.

Leer, platicar, disfrutar de una larga sobremesa. Una sala de café es ante todo un lugar del que uno no quisiera salir. Y más aún si se está en el corazón de la casa. Alicia Hamann, para quien es muy importante rescatar la esencia del propietario, lo imaginó como alguien de estilo neoclásico, que añora lo tradicional pero que está abierto a la modernidad. De ahí que haya colocado molduras en las paredes para impregnar la arquitectura del palacete a esta habitación. También puso un techo de papel tapiz marrón con patrones floreados, para dar la sensación de que se está en otra época. Cada pieza de la decoración confiere al lugar un aspecto cálido y orgánico, donde se prefieren las formas curvas a las rectas, como una chimenea de etileno en forma de copa o una gran repisa donde se aprecia un círculo cromático como gran punto de color. Los guiños vintage aparecen en piezas como muebles art déco y en una puerta antigua convertida en mesa. Los sofás principales forman una suerte de semicírculo en torno a unas mesitas centrales de diseño. Algunos puntos de la pared han sido revestidos con láminas de fibra de vidrio que le dan textura y amplitud al espacio. Todo está pensado como para un lugar íntimo de la casa, para disfrutar de la soledad o compañía. Alicia ha sabido equilibrar dos tiempos diferentes, que en lugar de repelerse, han encontrado el equilibrio.

Salita del desayuno

Jessie D’Angelo

+ A ella le gustan los ambientes clásicos, seguir ciertos patrones que personalizan un ambiente. Esta salita es un homenaje al gran ficus de más de cien años que está en el patio del Palacete Sousa.

El marrón en sus distintas tonalidades puede traer reminiscencias de un pan recién salido del horno o un chocolate caliente. La salita del desayuno está inspirada en un árbol y muchas de sus formas lo recuerdan. Dividida en dos espacios, al fondo está la cocina donde piezas antiguas tienen una segunda oportunidad: una cocina al carbón de hierro, lecheras de antaño, ollas de loza y una balanza de otros tiempos. Hacia la mesa principal la luz del amanecer es como un resplandor. Sobre ella los platillos y tasas hacen un juego que, en realidad, se compone de piezas distintas que siguen patrones clásicos. Alicia ama el blanco. Uno de los puntos de modernidad es una la lámpara con patas como de teodolito; y entre los objetos reciclado está una mesita construida a base de balaústres de un balcón de casona.

Casita Gótica Ann Sullivan

Montserrat González

+ Un espacio lúdico donde el continente [la casa] y el contenido [los objetos] se funden en un lugar ecológico y creativo.

Esta casita, que era un anexo del palacete, se quemó hace mucho. Gracias a los vaivenes del tiempo hoy luce varias habitaciones repletas de objetos hechos con amor, literalmente. Porque todas las ganancias de lo que aquí se venda es para los niños con habilidades diferentes de Ann Sullivan. Hay kokedamas [plantas sin maceta que cuelgan por toda la casita], velas, floreros, tarjeteros, artesanías; carteras, bolsos andinos accesorios; y de todo tipo de piezas para el hogar: desde una cama suspendida en el techo y velas hasta lámparas y almohadas. Los origamis que cuelgan de las salas tienen un revestimiento de cera para que brillen cuando el sol entra por las ventanas. Montserrat quiso que la naturaleza invadiera la tienda, por eso en el muro trasero se ha instalado un tupido jardín vertical y el techo ha quedado colmado de hojas secas. El blanco domina el espacio, transmite paz.

Estudio de la bloguera

Elfer Castro

+ Aquí trabajaría una fashion blogger de unos 35 años que viaja por el mundo, que ama la moda, el diseño y las antigüedades. Era la oportunidad que Elfer esperaba para demostrar que su creatividad va incluso más allá del diseño de modas.

Si Elfer saliera de este estudio, seguiría estando allí, en cada una de las piezas que ha diseñado. Y es que un espacio de alguien obsesionada con lo visual, como una fashion blogger, debe reflejar ese gusto por las piezas que tienen presencia, como dice Elfer. Ahí está ese librero con forma de tacón, el gran módulo en F [de fashion], y una lámpara verde y central de acrílico fosforescente que se roba las miradas. Todas son piezas de Elfer Castro, así como la estrella multicolor que convierte una simple ventana en punto de color importante. Él también tomó las fotos que están por todas las paredes y es quien ha diseñado las sillas y esas esculturas de chicas metálicas que dominan las paredes, que no son otra cosa que piezas de madera MDF a las que se ha dado ese acabado. El estudio de la bloguera encuentra un equilibrio en el despliegue de piezas antiguas que le dan una atmósfera industrial. Aquí se reinventan, vuelven a la vida con usos insospechados, sillas de dentista, una lámpara de hospital, un faro de barco o un reloj gigante como de campanario.

Una nueva terraza

Jackie Fuller

+ Se decoró la terraza de manera sencilla. Jackie consiguió un lugar para descansar y contemplar. En esa simpleza, sin embargo, cada pieza está muy bien pensada, siempre hay un artista detrás.

La vista de la terraza es el jardín. Jackie buscó la integración. De ahí que la lámpara adosada al techo tenga forma de ramas en las que se posan varias aves. También hay palmeras en macetas, orquídeas y flores amarillas que rodean los muebles de madera para la pareja que habita la casa. Es un lugar para tomarse un café, pasar parte de la mañana o quizá de la tarde. Hay una escultura en forma de telescopio, obra del artista plástico Alberto Patiño, donde si uno tiene curiosidad de ver a través de él, se encontrará con unas formas de estrellas y media luna. Los cojines fueron pintados por la diseñadora Ana María Guiulfo, con un estilo pop que rompe con las formas clásicas de la terraza.

Bajo el árbol

Matías Ferrero y María del Pilar Solis

+ Dicen que este ficus es más antiguo que el Palacete Sousa. Los más conservadores le ponen 150 años de vida. Cada año reverdece. Entonces se le rindió homenaje.

Da sombra en verano y calor en invierno. Es el hogar de aves e insectos. Ilustra el arte de perdurar. Matías [diseñador industrial] y María del Pilar [arquitecta], realizaron un trabajo multidisciplinario para crear un deck de madera alrededor del árbol. Al tener graderías, el deck se convierte en un espacio para mirar al coloso y también para reunirse en las mesas, cómodamente sentados para tomar café o comer pastelillos. Los círculos concéntricos del piso hablan del paso de los años y de la resistencia del ficus. Hacia el borde exterior del deck hay unos bloques de mármol que simulan la rotura del piso por la fuerza del crecimiento del ficus. Veinte lámparas en forma de huevo nos recuerdan que este viejo árbol también es un centro que da vida. Una chimenea ecológica y un mural donde Alberto Lama retrata pájaros completan este patio experimental.

Dormitorio matrimonial

Gianfranco Loli

+ ¿Por qué no salirse de los clásicos colores pastel en un dormitorio? ¿Por qué no colocar cuadros con imágenes provocadoras en vez de paisajes o flores?

A decir de Gianfranco, el dormitorio es de una pareja joven que no le importa los estándares o las ideas preconcebidas: solo quiere un lugar diferente. Aquí nada se rige por encontrar algo que haga juego o que mantenga ciertos patrones. Ante todo se respetó la esencia del palacete. Por eso las paredes fueron recreadas con molduras. Como es una suit, hay espacio para una chimenea, una sala pequeña, un velador y un escritorio. Es un lugar ecléctico: donde no hay por qué olvidar algún recuerdo de la abuela, como un teléfono antiguo o piezas de porcelana que se juntan con lámparas italianas modernas y cuadros de collages al óleo que en nada se parecen a las clásicas fotos en blanco y negro, por poner un ejemplo. Gianfranco admite que tiene miedo al vacío y en ese afán la pared que uno aprecia al amanecer está llena de cuadros de todo tipo, con marcos muy caros en algunos casos junto a otros conseguidos en cualquier tienda de adornos simples. ¿Por qué no?

Estudio del director de arte

Mariana Otero y Yerko Zlatar

+ Es un espacio de trabajo inspirado en la sencillez escandinava pero con elementos industriales. Yerko y Mariana utilizaron diversas piezas de la galería de arte que dirigen para decorar la estancia: un lugar perfecto para que la inspiración lo encuentre a uno.

Un director de arte es alguien que dirige todo tipo de proyectos que contienen un alto contenido visual. Viaja, colecciona, consume diseño. Allí, donde antes quedaban los restos de lo que fue una cabelleriza, la pareja creó una habitación donde trabajar es, al mismo tiempo, vivir. Este estudio se pensó como si estaría ubicado en medio de un bosque escandinavo donde es necesario que ingrese mucha luz, siendo la madera un elemento recurrente que le da la calidez que necesita. Allí está el librero donde el director de arte revisa los libros y revistas que alimentan su criterio visual. Hacia una esquina tiene un espacio para escuchar música en vinilos. Identificado con los temas de sostenibilidad, este creativo inserta objetos reciclados, como troncos que hacen las veces de banquitos multifuncionales. La naturaleza está presente en maceteros y curiosas plantitas (tilancias) que se insertan en las paredes. También hay piezas de House of Birds Perú, que son unos maceteros que encierran micromundos de plantas. Las fotografías, cuadros, esculturas [llama la atención un par de cabezas de venado] hablan de pasión por el arte.

El jardín de los Boliches

Alexandra Patow

+ Un jardín sencillo y apacible es el complemento ideal para la ostentosa fachada de la Casa Sousa. El resultado: un romántico jardín de estilo inglés.

Mejor complementar la soberbia belleza de la fachada que tratar de competir con ella. De esa idea partió el diseño del Jardín de los boliches. Alexandra recurrió a sus recuerdos de infancia, viajes y pasión por lo vintage para crear un sencillo jardín inglés donde están presentes elementos propios de ese estilo, como estatuas, una pileta a manera de oasis y amplias áreas verdes. Aquí uno puede leer, contemplar el agua, pasear o sentarse a merendar en un comedor blanco y clásico, cuyos soportes son cuatro troncos de palmera que resultaron del proceso de reconstrucción del palacete. Llama la atención los revestimientos de flores que abrazan los troncos, así como bellos jardines de acanto con aspecto silvestre. Los detalles vintage se aprecian en la bicicleta, en el menaje de losa antigua, en las jaulas de pajaritos y lamparines. Una mujer desnuda, un caballo y un niño sentado, esculturas de Andrea Ferrero, personalizan el jardín.

Suit de pareja joven con hija

Beata Woznica

+ ¿Un hogar para una familia en solo 48 m2? Parece una tarea imposible. Por suerte, Beata sabe que de la necesidad surgen las mejores ideas.

Tenía que ser blanco [para dar amplitud], de estilo nórdico [con pocos elementos] y conectado con el palacete [que se sienta parte de él]. Según esas premisas Beata comenzó un arduo trabajo que consistió en hilar fino. Aunque el departamento tiene sala, cocina, dormitorio, cuarto de niña y baño, en ningún momento uno siente estrechez. Al contrario. El punto central de la sala es un sofá turquesa con cojines de lana de alpaca. La sala da a la cocina y encima de está el dormitorio: una plataforma casi suspendida a la que se accede por una escalera que luego se guarda en el clóset. Hacia el otro extremo está el cuarto de la niña, donde el espacio de juegos es ocupado por las noches con una cama plegable. En el baño, el tocador emerge desde una mesa con un sistema electrónico. Una gran lámpara de Tom Dixon refleja todo el espacio, como un espejo. Unas mesitas de madera también pueden usarse como banquitos. Aqui reina la lógica de menos es más.

Cocina del esposo gourmet

Érika Zielinski

+ Cada vez son más los hombres a los que les gusta cocinar y cada vez menos mujeres que se llevan bien con ollas, guisos y condimentos. Eso dice Érika, quien para decorar este espacio no quería encasillarse en el clásico hombre gourmet, sino en uno que tiene múltiples intereses y mucha vida social.

El esposo gourmet está en la cocina. Está preparando un platillo internacional porque quiere sorprender a sus invitados. Luego de la cena, los invitará a pasar al bar a tomar unos tragos, donde conversarán sobre motocicletas, viajes y gastronomía. Mañana regresará a la cocina, pero para investigar sobre nuevas corrientes culinarias del planeta en la cálida oficina que allí dispone, en cuyas estanterías guarda sus colecciones y objetos favoritos. Érika Zielinski tenía mucho espacio para trabajar y eso le permitió incluir todo tipo de comodidades. Ella es diseñadora gráfica, artista y trotamundos. Con esa experiencia y versatilidad, ingresó al mundo de la decoración de interiores. Así, para la cocina del esposo gourmet se inspiró en ambientes rudos, como una estación antigua de tren y una fábrica de ladrillos. La cocina tiene una disposición de isla, con un gran comedor cuyos asientos son como los de chofer de tractor. Es un espacio donde el sibarita vuelca su creatividad. Una gran lámpara colgante y piramidal sobre la mesa habla de la monumentalidad de la casa. Por eso en medio de la atmósfera industrial varias piezas se extienden desde el piso hasta el techo [como el librero y la chimenea], que es una forma de seguir la esencia del palacete. En el bar lunch hay sutiles influencias del cine, como de Harry Potter [la chimenea] y de El Padrino [los sillones]. Es una cocina casual, acogedora, pero no rígida.

Bar del recuerdo

Alberto Vásquez Nué

+ En el mismo salón se ubicaba el bar original del Palacete Sousa. Ahora este espacio se remonta a la Lima de antaño pero con elementos propios de esta época.

Este era un punto de reunión familiar, de amigos y de grandes personalidades limeñas a comienzos del siglo XX. Para traer ese espíritu de regreso, se diseñó un mobiliario exclusivo para este bar. Allí está la mesa central de la barra [inspirada en los ornamentos de la fachada exterior] o la mesa de preparación de tragos con formas idénticas a la balaustrada de la baranda de la parte trasera del palacete. El elegante copero se asemeja a un túnel del tiempo. Un cascarón de radio antigua ahora reproduce música de MP3 con melodías encontradas en la misma casona. Los cuadros fotográficos [obra de Oriana Lerner y María Fe Romero] contraponen imágenes de Lima antigua con las de hoy, mostrando lo bueno y lo malo de esa evolución. Los papeles decorativos visten el bar como si fuera un teatro y una biblioteca. Los tiempos cambian, pero el buen gusto permanece.

Entrada y hall

Ro de Rivero

+ Son áreas que Ro ha aprovechado para decir que un destello de modernidad llegó a la casona, que una suerte de invasión respetuosa le ha dado nuevos bríos.

La entrada y el hall del primer y segundo piso reflejan la esencia de Casa Cor 2013: hablan de que muchas cosas han cambiado, pero en el fondo sigue siendo el mismo palacete. Ro de Rivero, junto a María del Rocío Fernández García, quisieron mostrar el respeto que guardan por la casona. Buscan que quien ingrese a ella, la vea con calma, fijándose en detalles. Se usó puntos de luz para destacar las molduras y se escondieron focos LED para iluminar los zócalos. El techo fue pintado de blanco para dar luminosidad. Un caballo de carrusel que salta sobre una colección privada de cuarzos de la familia Leguía hacen pensar en mundos de fantasía. En las esquinas, unos prismas luminosos reflejan el techo y las paredes, ampliandolo todo. Abajo de la escalera se instaló el rincón de un viajero, repleta de piezas recolectadas en sus aventuras. Y en las paredes del segundo piso se proyecta un video de la artista Laura Batticani que invita a la reflexión.