Ani Álvarez Calderón

Retrato de una dama de alta costura

Escribe: César Becerra / Fotos: Vito Mirr
Es una de las diseñadoras de moda más respetadas e innovadoras que tiene el país. Fue una alumna destacada en el Rhode Island School of Design y volvió al Perú para desarrollar su carrera aquí. Y vaya que lo ha logrado. A pocos días de su presentación en Lima Fashion Week 2013, un reportero la visita en su atelier para descubrir a esa mujer inquieta que duerme poco y que no puede vivir un solo día sin diseñar una prenda, sin buscar nuevas emociones en la moda. ¿Qué es lo único que puede desconectar del trabajo a Ani Álvarez Calderón?
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Diez minutos. Tiempo apropiado para saber cómo es un día de trabajo de Ani Álvarez Calderón. En ese lapso ejecuta tantas tareas secuenciales que parece que fueran simultáneas. En diez minutos puede responder mensajes por Facebook, dar indicaciones a su equipo sobre las prendas para el desfile de Lifweek 2013, llamar al médico para saber cómo aliviar el dolor de espalda, buscar el cargador de uno de sus tres celulares, responder preguntas para una entrevista, coordinar con la persona que recogerá a su hijo Cristóbal del colegio, tomar una pastilla, seguir buscando el bendito cargador. «Hago muchas cosas a la vez. Tal vez es un gran defecto mío», diría al día siguiente de aquel primer encuentro en su atelier.

Ani hace todo esto a pesar de que una molestia en la espalda no le permite moverse con tranquilidad. Cree que pudo lesionarse hace unos días cuando se levantó a las siete de la mañana para trabajar. Permaneció seis horas sentada en la cama, dibujando y escuchando música. «Para mí es una necesidad diseñar. Debo sacar de mi cabeza lo que tengo, quiero sorprenderme. ¡Lo que sé ahora es que jamás volveré a diseñar sentada!». Ani se ríe. Dice que en este preciso momento bien podría estar echada en su cama reposando tranquilamente, pero tiene tanto que hacer que prefiere seguir trabajando en su taller. Además, solo falta una semana para el desfile en la Semana de la Moda de Lima, donde ella es una de las diseñadoras estelares. Están preparando 55 looks, así que es fácil imaginar la carga de trabajo a la que están sometidos todos en el taller. «No va a dejar que un dolor de espalda controle su vida», dice Ariane, la hija de Ani Álvarez Calderón, cuando habla sobre el ritmo habitual de su madre. Ariane tiene diecisiete años y desde pequeña ha seguido muy de cerca el trabajo de su mamá diseñadora. Solía estar en el backstage de sus desfiles, subir el cierre de los vestidos a las modelos, viajar a otros países para acompañarla. «Fui el chicle de mi mamá. También me considera su mejor crítica», dice Ariane. Quién mejor que ella para explicar sin sobresaltos el ímpetu de Ani.