ALTER EGO
Juan Diego Gonzales-Vigil Juan Diego Gonzales-Vigil

Juan Diego Gonzales-Vigil

28 años. Futbolista / Automovilista

Escribe: Joaquín Salas / Fotos: Marco Garro
Cuando tuvo dieciséis años firmó su primer contrato profesional como futbolista. Era una afición que tenía desde pequeño, pero no era el único deporte que lo apasionaba. Juan Diego Gonzales Vigil, el hijo mayor de un fanático de los autos de carrera, creció entre ruedas, motores y talleres, con la idea de convertirse en piloto de circuito algún día. La vida lo llevaría por un camino algo diferente.

Firmé con un equipo profesional en 2002, cuando tenía dieciséis años. Jugaba desde que tenía ocho en campeonatos de colegio, a los nueve comencé a jugar para el Regatas y a los catorce llegué a la división de menores de Alianza Lima.

Cuando era adolescente, salí campeón con Alianza Lima. Después salí goleador en el 2005, y fui a Europa a jugar. Esa primera etapa, que recuerdo con mucho cariño, fue la más bonita de mi carrera.

Cada vez que el fútbol me da tiempo, trato de hacer algo con los autos. Corrí piques, las Seis Horas Peruanas también, campeonatos de karts, fui a Estados Unidos a seguir un curso de Nascar. Cada vez que puedo lo hago. Pero no son carreras compatibles.

De niño, cuando íbamos por la calle, siempre le preguntaba a mi papá «¿qué marca es este carro?». Él sabe de marcas y de años, entonces me decía: «este es un Mustang del 67, ese es un Chevrolet del 56». En algún momento pensé en ser piloto, pero cuando cumplí doce, lo único que quería era jugar fútbol.

Mi papá tuvo un Studebaker del 53, un auto americano lindo. A los siete años, mi papá encontró un carro de esa marca abandonado en una chacra. Lo compró y poco a poco lo fuimos arreglando.

Cuando tenía nueve años, hice un dibujo del Studebaker de mi papá. Han pasado veinte años y el carro está casi igual que ese dibujo. Es un carro campeón, con un motor de 800 caballos de fuerza y que corre a más de 250 km/h.