ALTER EGO
Erika Zielinski Erika Zielinski

Erika Zielinski

38 años / Diseñadora de interiores - Corredora de piques

Escribe: Rodrigo Alomía / Fotos: Kami Velvet

Cuando era niña, cada vez que visitaba una tienda por departamentos, Erika Zielinski no iba en busca de muñecas, sino de muebles. Los examinaba y en su mente jugaba a combinarlos, pensaba en cuáles quedarían mejor para una casa. Esa misma niña formó parte de los diseñadores que reinventaron el Palacete Sousa en Barranco para el proyecto Casa Cor Perú 2013. Cuando no está entre cuatro paredes, Erika disfruta pisar el acelerador de su carro y superar los 100 km/h en cuatrocientos metros de pavimento.

Cuando estaba en inicial, lo normal era que a los niños les mandaran a dibujar sus casitas desde una perspectiva exterior, pero yo las dibujaba desde adentro. Y cuando jugaba con las piezas de Lego, me gustaba armarlas sin seguir las instrucciones. Tal vez por eso haya estudiado Diseño Gráfico.

Mi primer proyecto como diseñadora de interiores fue en un departamento frente al mar en Miraflores. Al siguiente año me presenté al Casa Cor 2011 donde conocí a una diplomática peruana que me ofreció remodelar la mansión que su esposo tenía en Turquía. Así descubrí que podía diseñar desde un departamento hasta un palacio.

Un diseñador de interiores debe tener la capacidad de cumplir el deseo de lo que una persona quiere vivir y sentir en su casa o un espacio en específico. Mi misión es esa: mejorar el estilo de vida de mis clientes a través del diseño.

De niña me gustaba ver las carreras de Fórmula 1 por la televisión. De hecho uno de mis dibujos favoritos era Meteoro. Con los años descubrí que me gustaban la velocidad y las emociones fuertes, y encontré en los piques la adrenalina que satisface ese gusto.

En el 2008, un dirigente de Cadepor nos ofreció, a mí y al grupo con el que corría, que participáramos en sus diferentes campeonatos. Uno de ellos eran los piques legales y, el otro, autocross; pero este último no me interesó porque no puedes acelerar hasta que el pie ya no te dé más.

El cielo es el límite para modificar los carros. Tengo amigos que gastan más de lo les costó comprar su auto. Yo invertí 7 mil dólares en mi Volkswagen Bora 1.8 Turbo, y hasta ahora lo uso para correr.