Una industria sin chimeneas

Carlos Canales, Presidente de la Cámara Nacional de Turismo, elabora una agenda estratégica de turismo

Escribe: Luis Felipe Gamarra / Foto: Macarena Tabja
El Rally Dakar, que por primera vez arrancó en el Perú, impulsó el turismo como pocos eventos deportivos lo han hecho. Sin embargo, pese a los logros, aún no figuramos en el radar de certámenes más emblemáticos como las Olimpiadas, por ejemplo. Para eso, dice el Presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Carlos Canales, debemos elaborar una agenda estratégica a largo plazo, liderada por un Ministerio de Turismo. ¿Qué le dirá al presidente Ollanta Humala?

chimeneas1Dicen que el turismo es una industria sin chimeneas: genera impacto económico sin dejar atrás un desastre ecológico. En el Perú, durante el año pasado, el turismo generó divisas por 3.300 millones de dólares. Fue la tercera actividad económica más importante, debajo de la minería y pesquería. Este año, el ministerio de Comercio Exterior y Turismo aspira a estimular el sector hasta alcanzar los 4.600 millones hacia 2016, lo que convertiría al sector en el segundo generador de divisas. Cumplir este objetivo, según Carlos Canales, Presidente de Canatur –que agrupa a todos los protagonistas del sector privado–, no será sencillo. Según él, para alcanzar metas se debe elaborar un plan estratégico que ahora no existe. Lo que se requiere, primero, es otro ministerio.

¿Cuál ha sido el impacto del Dakar en el turismo?
Se estima que el Estado ha invertido alrededor de 11,5 millones de dólares, cifra que ha permitido obtener una ganancia para la economía de 70 millones. Más de 30 mil turistas extranjeros llegaron a Lima, Ica, Arequipa y Tacna desde Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia. A ellos, se les suma la organización del Dakar, que incluyó alrededor de quinientas personas, más los pilotos, los mecánicos y la prensa.

¿El Perú posee la infraestructura necesaria para que, además de que se repita la partida del Dakar, otros eventos incluso más grandes, como las Olimpiadas, se lleven a cabo?
Para el Dakar, el Perú posee todas las condiciones, no solo para la carrera, como el desierto, los páramos o la sierra, sino una infraestructura que lo permite, como ha quedado demostrado. Sin embargo, para eventos más importantes, como las Olimpiadas, u otros de clase mundial, se necesitan instalaciones como estadios para deportes atléticos, acuáticos, que no tenemos. Tampoco hay un recinto ferial para el rentable turismo de conferencias. No seremos el Perú de hace una década, hemos avanzado mucho, pero nos falta. Necesitamos primero una legislación moderna, ordenamiento territorial, incremento de la planta hotelera, con estándares de calidad elevados, con reglamentos homogéneos. Eso exige un desarrollo conceptual a largo plazo.

¿Qué ejes deben destacar en esta visión que propone?
Legislación. No existen leyes que promocionen las inversiones en turismo. En el Perú no existe un marco normativo para incentivar el ingreso de más empresas hoteleras. Nosotros, como gremio, hemos elaborado una propuesta de proyecto de ley, que vamos a entregar al ministro de Comercio Exterior y Turismo, con fórmulas como beneficios tributarios, simplificación administrativa para trámites municipales y ventanilla única para saltar cuellos de botella como gestiones engorrosas en los ministerios de Cultura y Ambiente y Defensa Civil. No podemos seguir permitiendo que los proyectos hoteleros que se desarrollan entre 18 ó 25 meses, duren 36 ó 48 meses. Hasta 8 años en el caso del Marriot del Cusco, que iba a tener 250 habitaciones por 34 millones dólares, pero al final costó 55 y solo se pudieron construir 155.

¿Cree que con un Ministerio de Turismo, que podría sumar más burocracia al Estado, se podrían atomizar las soluciones a todos estos problemas?
Creemos que no solo podría incentivar más la inversión, sino también ayudar en temas como la protección al turista y al inversionista, que se reparten entre la Fiscalía o Indecopi. Los países que tienen mayor crecimiento en turismo en el mundo cuentan con un ministerio especializado y con políticas gubernamentales que han ordenado el territorio nacional para su uso turístico. El presidente Ollanta Humala, cuando era candidato, nos dijo que iba a crear el ministerio. Esperamos que cumpla su palabra. Es un tema político que en este momento no debe ser prioritario. Sentimos que el ministro Silva Martinot sabe de nuestras preocupaciones, está comprometido, pero solo el sector Comercio es enorme, como para detenerse a elaborar una visión estratégica a corto, mediano y largo plazo, y desarrollar un agenda que nos conduzca a ser líderes del turismo en América Latina.

¿El Viceministerio de Turismo, donde está PromPerú, no es suficiente?
No, porque no posee la capacidad política para liderar otros sectores vinculados con el turismo, como los gobiernos municipales, los regionales; o coordinar con otros ministerios la simplificación administrativa que exige la inversión privada. Tampoco tiene el poder de fiscalizar para una industria en la que el 72% es informal. Un Ministerio de Turismo es el indicado a elaborar un plan estratégico integrador para aglutinar funciones hoy desperdigadas en otras carteras, como Cultura y Ambiente. Esto generará empleo, inclusión social y descentralización.

Aun así, la inversión en planta hotelera que se proyecta para 2015 ha marcado un máximo histórico, casi 1.761 millones de dólares. Pero podría ser más. Hoy, el crecimiento corporativo está liderando las inversiones porque están llegando al Perú empresarios de todo el mundo a mirar oportunidades de negocio en minería, agroindustria, comercio, banca y servicios, a través de misiones comerciales. Eso genera un flujo importante de hombres de negocio y técnicos. Por ese motivo, los índices de ocupación en hoteles de San Isidro y Miraflores están por encima del 90%. Pero aún falta que lleguen otras marcas de hoteles corporativos como Hard Rock Cafe, Ritz Carlton, Hyatt, o cadenas árabes o asiáticas.

¿Esta inversión se concentra solo en Lima?
No. Lo importante de esta proyección a 2015 es que el 60% se concentra en el sur. Arequipa, Moquegua y Tacna muestran un desarrollo corporativo sumamente atractivo, sobre todo en rubros vinculados a la exportación. Pero en el norte, en Trujillo y Piura, se enfocan en campos como el petróleo, el gas, la agroindustria y la minería. Eso, definitivamente, está impulsando este crecimiento. Pero no debemos dejar que esta expansión nos arrastre, debemos adelantarnos para que el día en que este crecimiento disminuya, contemos con el dinero para impulsar otros nichos del turismo.

¿El turista corporativo cuánto aporta respecto al turista clásico?
Un ejecutivo gasta entre 300 y 500 dólares por día, mientras que un turista clásico entre 150 y 250. El turismo corporativo es el que más ha crecido, en el orden del 15%, mientras que el turista que llega al Perú por entretenimiento solo ha crecido entre 4 y 5%.

¿Qué otros tipos de turista generen alta rentabilidad?
El Perú posee atractivos para todos, pero sobre todo para los que dejan más divisas. Los birdwatchers [observadores de aves] suman en el mundo más de 50 millones de personas, pero solo vienen 5 ó 6 mil cada año. Dentro del turismo ecológico destacan los observadores de orquídeas. En lo que respecta al turismo de aventura, están los surfistas, los fanáticos de la pesca de altura, los que visitan reliquias arquitectónicas. Sin mencionar el turismo gastronómico. A todos estos debemos llegar a partir de un plan, que debe partir de una visión estratégica del sector.

¿Qué amenazas podrían afectar las proyecciones del turismo que llega del extranjero?
Por un lado, los conflictos sociales. Mira Cajamarca, una región sumamente dinámica para el turismo corporativo que ha caído casi a cero. Por otro lado, la falta de infraestructura. Choquequirao no posee conexión para llegar. Dicen que van a construir un teleférico para ver el paisaje, pero, ¿cómo llegas a ese teleférico, si faltan carreteras, alojamiento? La conectividad es otro problema que se debe enfrentar. Tenemos vuelos importantes, pero no llegan aerolíneas de fuera como Lufthansa, British Airways, Alitalia, otras de Rusia y Asia. Con Brasil estamos conectados, pero no al nivel de dos países vecinos.

¿La aerolínea de bandera, de carácter estatal, como proponen hoy algunos congresistas, es la solución?
Existen zonas del Perú a las que no es posible llegar, que están prácticamente desconectadas o que resultan sumamente caras para la aviación comercial. Ese es un tema que se debe debatir, pero existen muchas salidas antes de embarcar al Estado en una aventura complicada. En los últimos años, muchas aerolíneas han quebrado, otras han tenido que fusionarse para sobrevivir. No es un negocio fácil. Una aerolínea exige ante todo un manejo profesional, no político.

¿Las inversiones en aeropuertos caminan al nivel que exige el crecimiento del turismo?
Están avanzando a la velocidad del Estado, lento. Después de diez años, estamos casi a punto de lograr expropiar los terrenos para construir la segunda pista del aeropuerto Jorge Chávez, que por culpa de terceros que esperaron a que la tierra elevara su precio la cuestión se complicó. Ahora se estima que esta pista estará lista para 2017. El aeropuerto de Chinchero, dicen, estará listo para 2018. Eso no ayuda.