Lima en trance

Por Antonio Valdez
¿Es realmente indescifrable el elector limeño? Sí, es tan heterogéneo como el Perú mismo. Pero ESO no implica un voto irracional. En medio de esta compleja diversidad, intentamos entender cómo votamos el 5 de octubre pasado.

¿POR QUÉ PERDIÓ VILLARÁN?

VOTACION SUSANA VILLARAN RET

Susana Villarán asumió la alcaldía de Lima con casi el 40% de respaldo ciudadano, pero cuatro años más tarde apenas superó el 10% en su intento de permanecer en el cargo. Aún es muy temprano para analizar los factores que desfavorecieron su más reciente candidatura; sin embargo, algunos destacan con claridad.

Los rezagos de la revocatoria, sin duda, resultaron especialmente significativos. Villarán defiende que en su gestión se ejecutó el doble de obras que durante los ocho años que Luis Castañeda estuvo al mando de la capital –sin incluir la cuadruplicación del presupuesto asignado a la gerencia de Cultura–, pero esto no evitó que en la mente de los electores se mantuviera fija la imagen de ineficiencia que se le achacó durante la campaña de revocatoria. Esa imagen representó una cruz muy pesada para quien todavía dirige los destinos de Lima, al punto de que gran parte de los votos emitidos a favor de Castañeda fueron, de hecho, en contra de Villarán. ¿Será que casi nadie creyó en las buenas cifras que promulgaba; ¿o, más bien, que la mayoría encontró falencias graves en todas las obras que realizó?

La honradez fue uno de los aspectos menos criticados en Villarán –sus opositores, incluso, subrayaron a menudo que su supuesta ineficiencia no implicaba deshonestidad–, pero también en este aspecto la herencia del proceso de revocatoria jugó en su contra: prometió que no postularía a una reelección… y lo hizo.

¿POR QUÉ GANÓ CASTAÑEDA?

MITIN DE VICTORIA DE CA(2) RETRED

unca, desde que se inició la campaña edil hasta el mismo día de los comicios, estuvo realmente en riesgo el regreso de Luis Castañeda al sillón municipal. Su liderazgo en las encuestas sobrevivió invicto al silencio de su campaña y continuó después de tener una discreta participación en el debate municipal. El líder de Solidaridad Nacional siempre fue el candidato preferido de los electores limeños. ¿Por qué? La solidez de su partido podría ser una respuesta. Por años se ha repetido que el APRA es el único partido político verdadero en el país. Pero lo cierto es que, en Lima, SN logró dieciocho alcaldías distritales y el APRA, ninguna, con lo que se convirtió en el partido más exitoso de la elección capitalina. Lejos de ser un handicap, la sólida asociación entre Castañeda y su partido [a diferencia de Villarán, que se reinventó con Diálogo Vecinal] fue un punto a su favor.

Sobre la frase con la que más se le molestó en la campaña, aquel «roba pero hace obra», es necesario recordar que, en el imaginario del ciudadano limeño, el usufructo del arca estatal es una actividad que no afecta a quien no paga impuestos, y en el Perú, una economía con el 70% de trabajadores informales, ese margen es generoso. Por lo demás, si solo nos concentramos en el «hace obra», el recuerdo de las escaleras, de los hospitales solidarios o del Metropolitano se mantiene fresco en la memoria popular. La obra pesó más que las sospechas de hurto.