La tentación de corto plazo

Entrevista Elmer Cuba

Escribe: Luis Felipe Gamarra / Foto: Marco Garro
El presidente Ollanta Humala podría ser recordado por los libros de historia como el presidente que encaminó al Perú al primer mundo, o como uno más en la lista de jefes de Estado que se treparon a la ola del crecimiento, pero que cayeron por no saber invertir los recursos en el largo plazo. Para el economista Elmer Cuba, director de la consultora Macroconsult, ese dilema se resolverá este 2013.

Frente al optimismo que existe en el Ejecutivo, así como en el sector privado, donde aseguran que el Perú volverá a crecer a dos dígitos en menos de dos años, el economista Elmer Cuba, director de la consultora Macroconsult, hace el pare. El Perú podrá ser el país con el nivel más alto de inversión privada en América Latina, que este año cerrará por encima de los 40 mil millones de dólares, pero para Cuba existen experiencias globales que demuestran que la inversión privada no sostiene el crecimiento de un país, sino las instituciones. Para este economista solo podremos asegurar el futuro con partidos políticos sólidos, educación, salud e infraestructura de calidad, y seguridad ciudadana, factores que –pese a los ingentes ingresos de capital al fisco– no tenemos.

¿Qué logros diría que alcanzó la economía peruana en 2012?

Hemos tenido varios logros. En lo macroeconómico hemos seguido creciendo a una tasa alta, que debe cerrar el año 2012 en el orden del 6,3%, con una inflación por debajo del 3%, tal como la última década, lo que significa un año más de éxito. En el plano externo ha habido un choque por el ingreso de capitales, por alrededor de 20 mil millones de dólares. Un récord histórico, casi 10% del PBI. De estos, solo 6 mil dólares han sido absorbidos por el mercado en inversión, remesas, consumo. Los 12 mil sobrantes han tenido que ser comprados por el BCR, de lo contrario el dólar se habría derrumbado. Un buen año en lo macro, en lo fiscal, con superávit de 4%. En pobreza no tenemos cifras, pero lo más probable es que esta haya retrocedido. Seguimos siendo la estrella de la región.

¿Cuál ha sido la parte negativa?

No hemos sido capaces de diseñar políticas públicas de largo aliento. Esta fiesta macroeconómica de crecimiento tiene límites. Los economistas sabemos, los que hemos estudiado el desarrollo en varios países, que estamos frente a un país que se va a detener si no fortalece las instituciones, el capital humano, la productividad. No va a ser posible volver a duplicar el PBI la próxima década a este ritmo. Habrá cinco años más de fiesta de crecimiento, pero no diez.

¿Qué reformas se deberían implementar para mirar más allá de 2016?

Cada año los gobiernos miran el largo plazo, pero cuando ven atrás se dan cuenta de que los años no alcanzaron. Un año más, y seguimos desaprovechando esta fase de expansión económica, como pasó con el guano, el salitre. Nos falta utilizar los recursos inteligentemente para crecer no solo los próximos diez años, sino veinte, y salir del subdesarrollo, para parecernos a los países de Alemania, Canadá o Reino Unido, que cooperan con otros países. Las reformas clave son en educación, desde inicial hasta la universidad, salud pública, infraestructura, sistema de justicia y seguridad ciudadana.

¿Qué siente cuando los empresarios, o los analistas económicos, presas del entusiasmo que generan algunos indicadores de crecimiento, dicen que estamos cerca al primer mundo

El Perú es todavía como una gran familia en la que existe gente brillante, que gana mucho, pero también hay minusválidos. Tenemos que hacer un esfuerzo para darles oportunidades. La población de la costa ya tiene el PBI per cápita de Chile, pero la gente de la sierra y la selva tiene el PBI per cápita de Bolivia. Este es un problema geográfico de dos países en uno, por eso –medio en broma, medio en serio– hablamos de Chilibia: un poco de Chile, otro de Bolivia. Tenemos que ser un país de 30 millones de ciudadanos iguales.

¿Por qué ha sido más fácil hacer reformas liberales en materia económica que en materia de Estado?

Porque son más fáciles. Bajar aranceles: los bajas y ya está. Bajar inflación: si tienes la fuerza política, lo haces. Las reformas de segunda generación son más complejas y exigen mucha habilidad política para convencer, porque te vas a enfrentar al status quo. Por ejemplo, el Perú tiene muchas universidades de baja categoría. He visto que una de estas ofrece maestrías y doctorados por Internet. Acabo de estar en Chile, y allí el Estado ha cerrado una Universidad de 12 mil estudiantes porque no cumplía los estándares de calidad. Ahora los van a reubicar en otros centros. Ese es un Estado fuerte, que no tiene miedo. Acá la autoridad solo se mete con los carritos sangucheros porque la lechuga esta sucia, pero no hacemos lo importante para el futuro.

¿El mercado no podrá arrastrar por si solo al Perú que vive en el atraso?

La economía es muy liberal. Arancel en menos de 1%. Libertad de entrada y salida de capitales. Somos un país flexible, no hay precios controlados, y la parte de regulación cumple su función. El Perú moderno funciona bien. El atrasado son las miles de Pymes con baja productividad, a las que el Estado no les da la mano porque no tiene la capacidad para atenderlas, para que salten en productividad, capital humano y competitividad. Estas no son las empresas que salen en los grandes diarios, las trasnacionales o las peruanas de clase mundial. Ese es el primer mundo, que va viento en popa, pero existen miles de firmas que nos hacen un país de segunda lista, que no acceden a nada. Eso no lo van a resolver los privados ni el mercado.

¿Los gremios empresariales están comprometidos con estas reformas?

Sí. Están comprometidos, pero con un compromiso más verbal que práctico. Los gremios solo defienden interesas particulares, que es lo lógico, pero los gremios de segundo piso, como la Confiep [gremio que agrupa a otros gremios], deberían ser mas proactivos en el diseño de políticas públicas, con una agenda en temas nacionales. Eso exige una elevada capacidad propositiva y más bolsillo para hacer investigaciones de calidad, no las tres o cuatro ideas que sueltan en una reunión informal para presentárselas al Congreso. En Chile existe el Centro de Estudios Públicos [CEP], un think tank privado donde se forjan los futuros funcionarios públicos. Eso nos falta.

¿Por qué se dice que Confiep es el gremio más pobre, en el que está la gente más rica del Perú?
El Estado es débil, no hay necesidad de ese tipo de respuestas. Frente a un Estado débil, el gremio se aprovecha en busca de políticas mercantilistas. Frente a un Estado fuerte, con partidos políticos sólidos y con una burocracia tecnificada, el gremio debe fortalecerse. Revisemos el caso de las AFP. Estas, por muchos años, no hicieron estudios para mejorar el sistema. Estaban felices, creían que estaban en el fujimorismo de los noventa. Por eso, el Ministerio de Economía y Finanzas [MEF] planteó la reforma, y no pudieron responder. Ya está hecho. Es inadmisible, como dijo el Presidente de la Sociedad Nacional de Industrias [SIN], que los empresarios pueden sacar un funcionario que pone trabas, aún a sabiendas de que es honesto.

¿Diría que la administración Humala está comprometida con combatir este tipo de prácticas?

Eso es una problema por resolver. Pasa por fortalecer la Contraloría, el Poder Judicial. Pero no depende de un ministro, sino del Presidente, quien debe comerse el pleito. Yo sí veo un gobierno comprometido con querer desarrollar el país. Pero no lo va a poder hacer mientras haya partidos políticos débiles. Sin embargo, en el sector público observo brotes verdes, que en una década podrían cambiar el destino del aparato público. En el sector privado existe un recambio generacional, con experiencia en Estados Unidos y Europa, que está introduciendo mejores prácticas en sus empresas, como la lucha anticorrupción.

¿Qué desafíos le esperan al Presidente Humala este 2013?

El Presidente Humala podría ser recordado, de acá a veinte años, como un Presidente reformista que cambió el Perú. Todavía tiene tiempo. Tiene la ventaja que no tuvieron otros presidentes: mucho dinero. En 2010 se recaudaron alrededor de 50 mil millones. En 2014, en la mitad de su mandato, se van a recaudar 100 mil millones. Nunca hubo un gobierno, desde la fundación de la República, con tanto dinero y a la vez con tanto por hacer. Diagnósticos y propuestas, hay. Solo debe juntar las ideas con la plata. Si lo hace, este será otro país.

¿Qué factores lo tentarían al corto plazo?

La reelección. Su esposa, que responde con evasivas si se va a lanzar o no. Los conflictos son otro problema, uno que se origina por la falta de partidos que canalicen las demandas de la gente. El APRA es costeño, el PPC es limeño, el fujimorismo es un apellido, Patria Roja es el único partido nacional, pero sin un congresista. Falta definir a dónde vamos. La hoja de ruta ya se agotó. El presidente no dice a dónde va, por lo menos no lo dijo el 28 de julio.