La Haya

En la última fase

Escribe. Luis Felipe Gamarra
La defensa peruana se prepara para hacer un balance de los alegatos presentados ante la corte de La Haya, en la que el Perú pudo sustentar su posición, así como Chile. El abogado, experto en derecho internacional, Gonzalo García Calderón, sobrino-nieto del presidente cautivo durante la Guerra del Pacífico, analiza esta controversia desde su particular punto de vista, de cara al fallo final.

Tras haber agotado las primeras etapas de este proceso, que empezó el 16 de enero del 2008, con la presentación de la demanda ante la Corte Internacional de La Haya, concluyó la fase oral, en la que los equipos de ambos países expresaron verbalmente sus alegatos, contenidos en la demanda, así como en la réplica y la dúplica. Por un lado, el Perú sostuvo que no existe un tratado limítrofe, por lo que le reclamó a la corte que fije los límites marítimos bajo los argumentos jurídicos de la equidistancia, tal como dicta el derecho internacional. Por otro lado, Chile contestó el tratado de pesca que firmaron ambos países en 1952 fijó definitivamente la frontera náutica. Según los plazos, la corte decidirá a qué país le da la razón en el segundo semestre del 2013. Para el profesor de derecho internacional, Gonzalo García Calderón Moreyra, el fallo final deberá borrar las cicatrices que dejó la Guerra del Pacífico. García Calderón, heredero de una tradición de juristas, entre los que destaca Federico García Calderón Landa, presidente del Perú en 1881 -conocido por los libros como el ‘presidente cautivo’-, espera que sea así.

Tras la presentación del Perú, el Canciller de Chile, Alfredo Moreno, afirmó que el Perú no dijo nada novedoso ¿Acaso la fase oral permitía sacar un as bajo la manga?

El Perú no ha cambiado de posición. Ha pedido lo mismo desde el primer momento, asegurando que los convenios de pesca son solo eso, convenios de pesca, no tratados limítrofes. Durante esta fase, solo se permite expresar oralmente lo que ya se sostuvo en la demanda, así como en los otros documentos que obran en el proceso. Que el Perú haya mantenido una misma posición durante los últimos años, a través de diferentes autoridades, habla muy bien del país.

¿Cómo evalúa la solidez de los argumentos de Chile?

Chile considera que los acuerdos de pesca de 1952 y 1954, y las prácticas llevadas a cabo por su gobierno, como arrestar embarcaciones peruanas que sobrepasaran los paralelos establecidos en esos convenios, son demostración de que ya existe un tratado de límites marítimos. Pero ese es un argumento que ha sido refutado por la parte peruana porque solo servía para temas pesqueros, y Perú nunca lo aceptó como tratado de límites.

¿El tratado de límites marítimos firmado entre el Perú y Ecuador, en mayo de 2011, refuerza la posición peruana?

La Carta Náutica, firmada entre estos dos países, revela que no existe un tratado de límites sino hasta que se firma. Con Ecuador era la misma situación que con Chile. Es más, se trata del mismo convenio de pesca. Ecuador pudo decir que ya no había que firmar nada, que todo estaba zanjado. Pero no lo hizo, sino que se sentó en una mesa hasta suscribir el tratado. Chile, en cambio, que posee esos mismos convenios, que servían solo para proteger los recursos pesqueros, nunca quiso sentarse a fijar los límites.

¿El Perú ha convocado a Chile para fijar un tratado antes de ir a la Corte de La Haya?

En 1985, cuando Allan Wagner era Canciller de la República, se abordó el tema de manera formal con su par chileno. Un año más tarde, el embajador Juan Miguel Bákula suscribió una nota diplomática en la que dejó sentada la posición del Perú: no había un tratado de límites marítimos. Desde entonces, Chile se negó a aceptar una negociación, argumentando que ese era un tema zanjado. Como no quisieron discutirlo en una mesa, para el Perú lo más sensato fue acudir a un tercero para resolver este
tema pacíficamente.

¿Habría sido mejor para la defensa del Perú suscribir la Convención del Mar?

Perú debe firmar la Convención del Mar–considerada la Constitución de los Océanos por Naciones Unidas–, que establece zonas marítimas denominadas Mar Territorial (12 millas), Zona Económica Exclusiva (188 millas), ratificada por 162 países, entre los que está Chile. En lo personal, considero que sí habría influido para bien si formábamos parte de esta convención. Pero lo concreto es que nosotros no estamos allí, y Chile sí.

El ex presidente de Chile, Eduardo Frei, afirmó que la Corte no debe fallar en forma salomónica, sino en Derecho. ¿Acaso la línea equidistante que propone el Perú está fuera del Derecho?

Este es un asunto jurídico. La línea equidistante forma parte del Derecho Internacional, por lo tanto está dentro del marco legal. Esta es una figura salomónica que se usa precisamente para establecer límites marítimos equitativos para cada país. ¿Qué hubiera pasado si el Perú trazaba una línea recta desde Tacna, para abajo, recortando miles de millas marítimas a Chile? Hoy, ellos estarían en nuestro lugar.

¿Este tribunal está influenciado por ideologías políticas?

Como se trata de ejercer el Derecho entre Estados, es un tribunal muy cauto en sus decisiones, porque parte del principio de la convivencia pacífica entre los países que integran las Naciones Unidas. Por lo tanto, la política está ajena a esta corte. Pese a que no influye en la decisión final, sí diría que los jueces están mirando qué pasa al interior de la democracia de cada país; pero como el Perú es un país democrático, que busca una solución pacífica a su controversia, estamos en su misma línea.

¿Existen casos similares al del Perú, con jurisprudencia a favor de la tesis de la equidistancia?

En los alegatos del Perú se han invocado varios casos, entre los que destacan los de Rumania y Ucrania, Colombia y Nicaragua u Honduras y Nicaragua, que ya estaban en las memorias que presentó el Perú en las primeras etapas.

¿Qué pasaría si una de las partes no acata el fallo?

No quisiera ponerme en ese escenario. Evidentemente, eso enturbiaría innecesariamente las relaciones en lo económico, político, comercial y hasta en lo personal. Pero los presidentes de ambos países, los cancilleres y los ministros de Defensa han dicho que el fallo, sea cual fuere, se va a respetar. Por lo tanto, debemos esperar la decisión con tranquilidad.

¿Este hecho se deriva de la Guerra del Pacífico, o, como aseguran ambas partes, no es así?

Es un tema que se deriva indirectamente de la Guerra con Chile, porque se genera como consecuencia del tratado de 1929, año en el que deberían haber regresado a suelo peruano tanto Arica como Tacna, tras un plebiscito que Chile nunca quiso llevar a cabo. Allí se fijan los hitos, los mismos que ahora una parte utiliza para fijar sus límites en forma desproporcionada. Con este fallo, el Perú habrá definido todos sus límites, y una herida que estuvo abierta por muchos años sanará.

¿Cómo analiza este tema, teniendo en cuenta que su tío bisabuelo, Federico García Calderón, sufrió en carne propia las consecuencias de la guerra?

Para mí será ponerle fin a los problemas generados por la Guerra del Pacífico, en la que el Perú perdió territorios en forma importante, secuela en la que Chile no ha tenido –cómo lo digo para no ser agresivo– la hidalguía de llegar a un acuerdo en un tema en el que es consciente de que el Perú salió perjudicado en forma desmedida por la ambición chilena. Ese es un hecho concreto, que espero termine con este juicio para mirar hacia adelante.

Pocas veces se ha visto unidad en un tema nacional.

Es un tema que se ha sostenido a lo largo de seis gobiernos, con líneas políticas diferentes. Es una señal que refleja que los peruanos podemos ponernos de acuerdo en temas nacionales como la educación, la salud, la infraestructura.