Kevin Johansen

Un ornitorrinco en el escenario

Escribe: Manolo Bonilla
Del ornitorrinco no sabemos mucho. Que tiene pico de pato, cola de castor y patas de nutria. De Kevin Johansen, un “ornitorrinco de la musica”, tenemos algunas certezas: que nació en Alaska y se nacionalizó argentino, que es un omnívoro musical, que sus tres discos no pueden clasificarse en un solo género, y que es amigo de Liniers, el historietista con el que va a ofrecer un «concierto dibujado» en Lima este 8 de octubre. Hablamos con él, desde Buenos Aires, en exclusiva para AS.

Johansen canta y Liniers pinta. Parece sencillo, pero la armonía que llega a alcanzar cada uno de ellos es insólita. Es un poco de las dos cosas. Johansen se siente muy a gusto, y el éxito de los conciertos que realiza en compañía de Liniers se debe a que se pueden faltar el respeto mutuamente. A veces presente y otras, en espíritu. Tienen la magia de dos almas gemelas que se complementan. «Con respeto no se logran cosas buenas», comentó Johansen. Estirar un poco las ataduras para lucirse. De eso se trata.

Un niño que bailaba al ritmo de la lavadora. Así recordaba Kevin Johansen su infancia en Fairbanks, una ciudad cubierta de nieve en Alaska, cuando lo entrevistaron para el diario español El Mundo. Era una ritual familiar, casi lúdico, ese de permanecer durante horas viendo la ropa yirar en el tambor. Johansen era un niño sensible a los vaivenes de la línea blanca del hogar. Ahora que tiene hijos pequeños, se da cuenta que no era tan raro. De esos días cerca al polo septentrional, Johansen no tiene mucha memoria. Recién, hace poco, le entró una curiosidad sana por conocer el terruño. Es un viaje pendiente.

Agosto de 2009. Auditorio del coliseo Santa Úrsula. Se invierten los papeles. Ahora Johansen garabatea sobre el papel en blanco y Liniers ejecuta una hilarante versión de Bob Dylan en guitarra, tocando Knockin’ on Heaven’s Door. Johansen dijo que Liniers es como el nerd de Almoust Famous, solo que más roquero. Ahora, un video en YouTube los muestra en el backstage de otro concierto. Liniers improvisa como entrevistador. El cantante le arrebata el micrófono y cuestiona al historietista acerca de su capacidad para dibujar sobre el escenario. Entonces le pregunta:

–¿Dejas que te penetre la música inconfundible de Kevin Johansen en el escenario?

–Estoy en el recital, arriba de una tarima, con mis dibujos, y hay luces y rock. Entonces me pongo el iPod y escucho a Jorge Drexler mientras dibujo todo el concierto.
Estallan en risas. Bromean. Son amigos.