En Lima no existen limeños

¿Cómo planear una ciudad a largo plazo que crece desordenadamente desde hace siglos?

Escribe: Luis Felipe Gamarra / Foto: César Campos
Más allá de lo que pase el 17 de marzo, fecha en que la alcaldesa Susana Villarán se quedará o se irá de la Municipalidad de Lima, es urgente repensar Lima como metrópoli. Para el arquitecto Sergio Guzmán, director de Méctamo, que ha hurgado en el pasado histórico compilando planos de Lima desde 1821, si no se hace, la ciudad será inviable.
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Sergio Guzmán imagina Lima como una metrópoli rota. Con planos de la capital, que van desde 1821 hasta la actualidad, Guzmán ha publicado LIMA, un libro de carácter histórico que escarba en el desarrollo urbano de esta ciudad. A partir de estos mapas, Guzmán analiza el proceso de crecimiento que ha atravesado la capital. Para él, decir que Lima ha crecido en forma desordenada es minimizar el problema. Arquitecto de carrera con maestría en Diseño Industrial, ha trabajado con arquitectos como Ricardo Bofill [Inglaterra] y Ma Yansong [China], referentes de la arquitectura global. Regresó a Lima no solo para quedarse, sino para imaginarla.

A partir de la recopilación de planos, ¿cómo dirías que ha crecido Lima?
Desde 1821, Lima ha pasado por distintas etapas, con un crecimiento al margen del surgimiento de la república. Mientras esta época respondía a sus propias tensiones, seguía desarrollándose a nivel urbano, al margen de los procesos políticos. En realidad ha sido una continuación de lo que ya había antes de 1535. Desarrollo lento, fracturado desde el inicio. Si uno ve los planos, es fácil advertir que la capital no se gestó por obra de un plan maestro. Las principales urbanizaciones son haciendas que se vendieron y se urbanizaron desordenadamente. Lo que conocemos como Lima es un conjunto de procesos aislados.

Lima ha crecido en forma desordenada…
El crecimiento depende de la voluntad política de los gobernantes, porque ellos deciden cómo crecer de la mano del urbanismo. Pero Lima ha crecido sin esta voluntad. Podría decirse que las invasiones se produjeron de forma desordenada. Pero una mirada más profunda dirá que hubo un fuerte proceso migratorio para el que la ciudad no se anticipó. Políticamente no se preparó para aceptar a los nuevos ciudadanos. La norma llegó después de la acción. Ese ha sido el derrotero. La gente no pide permiso para vivir en un lugar.

¿Por qué no han dado resultado los intentos de implementar un plan maestro?
La necesidad está por delante de la norma, el hecho va por delante de los planes. Entonces, mientras se discute el próximo marco normativo o se quiere poner en marcha el siguiente plan maestro, ya tienes a dos millones de personas buscando dónde vivir. Dile a la gente de Armatambo [Chorrillos] que el Morro Solar es zona intangible, que se tienen que ir… se van a cagar de risa de lo absurdo que suena esto.

¿Los partidos políticos no han logrado llegar a consensos para aplicar estos planes?
Somos un país en el que no existen partidos políticos. Peor todavía, como no tenemos facultades de urbanismo en las universidades, no formamos urbanistas. Y, para colmo, somos una cultura de tangibles, donde la eficiencia se mide en números. Hiciste mil escaleras, eres buen alcalde. Hiciste cien, eres una mierda. Eso hace que ensayar un ejercicio de urbanismo sea complejo, porque ningún plan maestro se ejecuta en cuatro años. Entonces, como eres un político piratilla, sin nociones de urbanismo, que miras a corto plazo pensando en la reelección, ¿para qué liderar un proceso de diez años? Pensar en Lima no es políticamente viable.

¿Durante la colonia, el diseño pudo influir en los problemas que arrastra Lima desde hace décadas?
Las veredas estrechas se hicieron para que los indios no caminaran en grupo, sino en fila. El problema es que Lima, desde sus inicios, se pensó solo en beneficios de una élite, que ya se alucinaba y choleaba a todo el mundo desde hace quinientos años. Lima nunca se construyó como una comunidad, nunca hubo nadie que imaginara la ciudad como ese club en el que todos somos socios. Lima fue concebida por una élite. Mira la concentración de poder del Centro Histórico. Esa Lima ya existía antes de 1535, porque los españoles se sentaron encima de una cultura, pisoteando sus principales edificios. Las leyes de Indias dictaban un plan para construir la metrópoli, pero Pizarro adaptó ese diseño a sus propias necesidades. El Rímac para los esclavos, Miraflores, San Isidro, Barranco y Chorrillos para los ranchos de campo. No hay Lima fracturada porque probablemente nunca estuvo unida.

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¿Podrías afirmar que Lima, como comunidad de limeños, no existe?
Creo que Lima, como la entendemos hoy, es un maravilloso concepto en formación. Ahora, claro, como cualquier proceso de conceptualización, se deben revisar los orígenes. Creo que Lima no se fundó porque los españoles querían fundar Lima, sino porque estaban conquistando un país, y, por default, tenían que consolidar un espacio para administrar su colonia.

¿Cuál es el perfil de Alcalde que necesita Lima?
Parecido al de Susana Villarán. Debeme tomarse un tiempo para desarrollar una fase analítica del problema, con los medios necesarios para echar a andar los resultados, y con huevos para alcanzarlos. Creo que es imprescindible que el alcalde sea una figura capaz de articular un departamento de obras con uno de urbanismo, que se encargue de pensar cómo debe ser el club. Y aquí, ojo, estoy hablando de diseño, que es un término que todavía no terminamos de entender. El problema con Susana va en parte por el tema de los tangibles, ¿no?

¿Así como el gobierno central, Lima necesita un Acuerdo Nacional de los partidos políticos para trazar metas a largo plazo, más allá de quien gane?
No, porque debería ser tácito, pero, por las cosas que se ven, sí se necesita un Acuerdo Nacional por Lima, urgente. Hay que definir lineamientos generales en temas como el transporte público, infraestructura vial y proyección urbana. Cada cuatro años la ciudad se llena de despropósitos. Lima está llena de aguas danzarinas, es una de las poquísimas capitales del mundo que mira al mar y le ha dado la espalda. Ese es el problema del corto plazo. La fórmula del cemento resulta para todos estos mezquinos que buscan poder.

¿La Costa Verde es uno de estos despropósitos?
No solo le hemos dado la espalda al mar, sino que no nos ponemos de acuerdo en algo tan simple como unir lo de arriba con lo de abajo. Si es por culpa de la Municipalidad, es otro ejemplo de cómo la política va en contrasentido con la realidad. ¿Cómo es posible que no haya un malecón? La zona del Morro Solar se debería repensar, ¿por qué es intangible? Los muros de la Costa Verde, ¿por qué son intangibles? Me atrevería a decir que la Costa Verde debería aprovechar estos dos espacios. Creo que deberíamos repensar los acantilados, continuar el sistema maravilloso de parques y malecones que tiene Miraflores y además incluir nuevos espacios que han estado siempre al margen de la ciudad. Claro, con esto debemos también revisar algunos argumentos que empiezan a tener olor ha guardado. Démonos el gusto de revisar la intangibilidad de los espacios: ¿Por qué es intangible el Morro Solar? ¿Es probable una intangibilidad que permita utilizar el territorio?

¿Qué debería hacer aquel Alcalde que esté sentado en la Municipalidad de Lima el 18 de marzo?
Primero, pensar en el futuro. La mayoría de veces se hacen las cosas sin pensar. Necesitará técnicos. No –como sucede casi siempre– poner a gente de confianza que no sabe de gestión. El urbanismo es un tema técnico. Debe ser un Alcalde que responda a una sola Lima. Y, si va a sentarse a pensar un poco la ciudad, comunicar mucho. «Ojo, las obras se van a hacer», dicen los gobernantes, pero pensemos un poco. Faltó un Favre, no ahora sino desde el inicio, vendiendo la gestión. Mira lo que pasó con Vía Parque Rímac, una obra tan grande como las de las capitales más grandes de Europa. Que se cayó un muro; que se lo llevó el río. Pero como nadie sabe que esa obra es enorme, porque no le han hecho propaganda, todos creen que solo es ese pedazo debajo del río.