El negocio detrás de un gol

Por Manuel Eráusquin / Foto de César Campos
En el fútbol de estos tiempos, los goles no solo se anotan en la cancha: el score en la gestión administrativa también define la gloria deportiva. Las principales ligas europeas han decidido dos cosas fundamentales: controlar sus presupuestos para evitar riesgos económicos y contratar a ejecutivos de alto perfil para guiar los destinos financieros de sus instituciones. Rory Miller, profesor de la Universidad de Liverpool en el MBA Football Industries, avizora esos caminos como los más viables: los que se resistan perderán el tren de los nuevos tiempos. La goleada será inevitable.
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Rory Miller sabe que para que la pelota ruede en el campo, mucho dinero se ha invertido antes. Coautor del libro El fútbol como negocio [Universidad del Pacífico, 2012], Miller es uno de los profesores principales de un MBA en la Universidad de Liverpool que prepara a ejecutivos para el negocio del deporte rey. Manchester United, Manchester City o Arsenal ha incorporado a estos profesionales en sus filas. Miller es un convencido de que un buen gerente financiero y un buen gerente comercial son vitales para que un club triunfe. En Europa –explica el experto– muchos equipos están endeudados: las medidas regulatorias son una urgencia para no sucumbir en una crisis devastadora. La Uefa [Unión de Asociaciones de Fútbol Europeas] ha establecido un sistema supervisor para cuidar la salud de las finanzas de los clubes. Nadie allí quiere equipos quebrados; eso no le hace bien al negocio. En el Perú, los equipos más importantes, Universitario y Alianza Lima –ambos al borde de la quiebra–, todavía están bajo el manejo de administraciones temporales. Rory Miller cree que es hora de que los equipos peruanos piensen que hay formas de ser rentables y exitosos sin arriesgar el patrimonio. La decisión está en ellos.

Varias ligas europeas son supervisadas por un sistema de regulación para evitar catástrofes económicas. ¿Cómo funciona este sistema?

Desde hace años, países como Alemania y Francia tienen un sistema de regulación financiera muy riguroso. Los clubes presentan sus presupuestos a sus respectivas federaciones. Estas entidades tienen que estar de acuerdo con las finanzas que les presentan y avalar que el club posea el presupuesto necesario para poder afrontar el torneo sin angustias económicas. Tal es el caso, que la misma Uefa se empezó a interesar bastante por los problemas financieros de los equipos europeos desde el 2000. Los clubes gastaban más de lo que tenían y entraban en serias crisis financieras. Por eso desde hace unos años la Uefa estableció un sistema llamado Financial Fair Play Regulations, que tiene por objetivo evaluar las condiciones financieras de los equipos. La Uefa no permitiría que participe en la Liga de Campeones un equipo que tenga problemas de presupuesto.

¿Qué exigencias tiene esta regulación financiera?

Que haya un presupuesto, que existan límites sobre la inversión exterior en un club. Por ejemplo, en tres o cuatro años será imposible lo que han hecho el Chelsea y el Manchester City al invertir grandes cantidades de dinero para comprar jugadores, porque habrá un límite y los clubes tendrán que vivir de sus propios recursos. Digamos que esas inversiones astronómicas como las de Roman Abramovich, dueño del Chelsea, de 1.500 millones de euros en su equipo no se repetirán. Eso se regulará con las cuentas anuales. De pronto podrán permitir pérdidas menores, pero no de 100 millones de dólares. Ahora tenemos que ver si puede implementar este sistema a plenitud, pues se tienen que analizar los vacíos legales.

¿Cuál es el futuro de equipos como el Bayern Múnich que gastan mucho dinero en armar sus planteles?

Es cierto, gasta mucho pero el Bayern tiene a los patrocinadores más fuertes del mundo, a excepción del Real Madrid y del Barcelona. En Alemania es distinto. En Europa hay tres sistemas de propiedad en los clubes de fútbol. Primero están los clubes de socios, como el caso de la mayoría de los equipos en América Latina. Las sociedades anónimas en el caso de los clubes franceses, ingleses o la mayoría de los españoles. Pero el tercer modelo es el alemán, que posee alcances muy interesantes.

«En Alemania los socios controlan más del 50% de los clubes y pueden traer otro tipo de inversiones, como el Bayern Múnich, que tiene por accionistas a Audi y Adidas»

¿Qué naturaleza tiene el modelo alemán?

El modelo alemán es una mezcla de los dos. En Alemania –con ciertas excepciones– los socios controlan más del 50% de los clubes y pueden traer otro tipo de inversiones, como el caso de Bayern Múnich, que tiene por accionistas a Audi y Adidas. Ambas firmas no tendrán la mayoría de las acciones pero representan un respaldo muy poderoso. Pero también existen clubes alemanes que pertenecen a empresas: Bayer Leverkusen es de la farmacéutica Bayer y el Wolfsburg es de la automotriz Volkswagen. Sin embargo son las excepciones; casi todos los equipos alemanes están bien controlados con esta modalidad y con la regulación financiera de la liga, que por cierto es muy rigurosa.

Según su experiencia, ¿cuál vendría a ser el modelo más idóneo en los clubes?

Para mí el modelo alemán es el más eficaz porque en otros países de Europa, como Italia, varios equipos han tenido muchos problemas. El 90% de sus ingresos los destinaban a pagar salarios. Eso es demasiado. Hemos visto varios problemas en España. Incluso el Real Madrid y el Barcelona han tenido problemas financieros en algunas ocasiones en los últimos diez o quince años. En Inglaterra ha existido el caso de Leeds United, que había llegado a la semifinal de la Liga de Campeones, y desde hace unos años está en tercera categoría. Hemos visto el caso también del Portsmouth, que ha estado a punto de quebrar. En Alemania no hemos visto problemas de este tipo, y eso se da por el sistema riguroso de regulación que tiene.

En el Perú, la ‘U’ y Alianza Lima son equipos prácticamente quebrados. Muchos hablan de la sociedad anónima como la salida ideal. ¿Es la solución?

No importa tanto la figura legal del club, pues en estos tiempos es clave que exista un sistema de regulación de las finanzas riguroso y que sea independiente de los equipos. En ese sentido, el gobierno tiene que intervenir a través de sus federaciones. Sin embargo soy consciente de que puede haber algunos problemas porque, según el reglamento de la Fifa, los gobiernos no pueden intervenir en las cosas del fútbol, pero creo que el tema pasaría por aprobar una ley que pueda crear una entidad independiente para regular las finanzas de los clubes de fútbol profesional. La Fifa no creo que intervenga porque mejoraría la calidad de los equipos. Un sistema de regulación es fundamental si quieren ordenarse financieramente.

FC Bayern Munchen v Raja Casablanca - FIFA Club World Cup Final

La prosperidad de los clubes brasileños en estos últimos años ha sido vertiginosa. Los modelos de gestión pueden ser referencias para otros países de la región, como el Perú.

Es interesante la mejora en el manejo de los clubes que hay en Brasil, donde los ingresos han crecido más del 100% en los últimos cinco años. Los brasileños han estado atrayendo a futbolistas importantes de su país y de otros países de América Latina, e incluso de Europa para que jueguen en sus equipos. Ellos pueden pagar bien porque han luchado para conseguir buenos contratos por los derechos de transmisión y por los patrocinios. Han experimentado un cambio importante que no ha terminado. Están en pleno proceso. Me parece que hay mucho por aprender de ellos: es el único país de América Latina donde se pueden ver los ingresos y los gastos de cada club con transparencia. En otros países de la región eso no es posible.

La elección de profesionales de calidad es más importante como la contratación de un futbolista talentoso.

Es muy importante que los clubes contraten a profesionales que provengan de otras áreas de la economía. No solo para controlar las finanzas, porque si quieren aumentar el rendimiento por el lado de los patrocinios no necesitan a un ex jugador, sino a un experto. Hay una necesidad de profesionalizar la administración de los clubes, pues tienen que maximizar todos sus recursos. Los profesionales de alto nivel pueden brindar aportes sustanciales. Por ejemplo, el Manchester City ha invertido mucho dinero en personal calificado. Sabe que con él prepara la plataforma para los títulos.

En la Universidad de Liverpool poseen un MBA que preparan ejecutivos para los clubes de fútbol. ¿Qué evolución han tenido?

Hace quince años con el crecimiento del fútbol europeo por el lado comercial identificamos la necesidad de establecer un MBA sobre la industria del fútbol. Los estudios son de un año, y reclutamos a 20 o 25 personas anualmente. Esto incluye cursos de gestión en general y también asignaturas que abarcan el negocio del fútbol, como cursos que ven temas de marketing, patrocinadores o de problemas legales. En mi caso enseño un curso sobre finanzas aplicado al fútbol. Sin embargo, al final los estudiantes hacen una tesis o llevan a cabo un informe destinado a un club para culminar sus estudios. Ahora los estudiantes que recibimos no son los que acaban de obtener su licenciatura, sino profesionales que tienen cuatro años de experiencia en áreas que no pertenezcan al fútbol.

¿Cuántos graduados tienen y dónde trabajan?

Tenemos por lo menos cuatrocientos graduados de diversos países del mundo y están trabajando en la Fifa, en la Uefa, en la Confederación Asiática de Fútbol y también en clubes. Por ejemplo, Manchester United, Manchester City, Liverpool y Everton: grandes equipos de Inglaterra y de Europa. Además tenemos ex alumnos brasileños que trabajan en el Santos y en el Curitiba. Los dos primeros mexicanos, que se graduaron hace diez años, tienen una agencia comercial de deportes en México. Hay dos chilenos, y ahora trabajan uno en Colo Colo y otro en la Universidad Católica de Chile. Lo trágico es que no hemos recibido a ningún peruano. Los estamos esperando.