El milagro de la regeneración

Por Manuel Eráusquin / Fotos de Augusto Escribens
La posibilidad de sanar a personas con enfermedades consideradas incurables invoca a la esperanza en la ciencia médica, y en estos tiempos los tratamientos con células madre, capaces de regenerar tejidos y órganos, forman parte de ese optimismo. En el Perú, Jean Paul Osores, médico especialista en medicina física y rehabilitación, ha conseguido importantes resultados con pacientes que padecen artrosis, Parkinson y diabetes.
IMG_0071 retRED

Las células madre se han convertido en la esperanza de la medicina contemporánea. La capacidad de estas células de restablecer o reparar tejidos alienta a las personas que padecen enfermedades degenerativas. Ubicadas en la sangre o en la médula ósea, son extraídas y se inoculan en las zonas dañadas del cuerpo para restablecer la salud de la persona.

Sin embargo, las controversias alrededor de los tratamientos a base de células madre parecen no cesar. Casos en Estados Unidos, México y China sobre falsos laboratorios o médicos inescrupulosos que prometen curaciones ‘milagrosas’ han sido denunciados. Incluso, a principios de este año, el prestigioso instituto de investigación japonés Riken reconoció que su último estudio sobre células madre, publicado por la revista científica Nature, contenía partes fraudulentas en sus procesos.

Y es que, siendo uno de los últimos grandes avances de la medicina, los tratamientos con células madre han despertado esperanzas desproporcionadas. Muchos de estos aún están en fases experimentales y no todas las enfermedades se pueden curar a través de ellos. Por eso Jean Paul Osores aclara que trata dolencias relacionadas con desgarros, artrosis de tobillo o problemas musculares de miembros inferiores, aunque este año ha incursionado en la regeneración capilar con expectativas considerables. Pero este especialista, proveniente de una familia de médicos, halló su vocación a través del deporte durante su adolescencia: artes marciales, fútbol y fisiculturismo, actividades que lo acercaron a temas de nutrición y manejo de lesiones.

¿A partir de cuándo empezó a trabajar con células madres?

A partir del 2010 empiezo a investigar los tratamientos de células madre y derivo de alguna manera en este tema por mi especialización en medicina física y rehabilitación, en que veo la patología crónica, la discapacidad y el envejecimiento del cuerpo. Por eso me llamó la atención la posibilidad de que una célula pueda convertirse en otra célula con sus mismas características y mejorar la funcionalidad de un tejido. Y eso quiere decir en cristiano que la célula madre tiene la capacidad de copiar el material genético de una célula enferma y procrear una célula idéntica que restablezca sus funciones. Eso me pareció crucial para mejorar la calidad de vida de muchos pacientes en el Perú.

Saber que existe este tipo de opciones ha ayudado a muchas personas a mejorar sus vidas.

Fíjate, cuando un médico le dice a un paciente que su problema no tiene solución y le cierra las puertas, es muy lamentable. Sin embargo, ahora se puede solucionar o mejorar la calidad de vida de muchos pacientes con el tratamiento de células madre. Eso es muy esperanzador. Por eso parte de la misión que tengo es inyectar ánimo a través de estas terapias alternativas. Lo importante es eso: el ánimo y el manejo de nuevos estándares de enfermedades consideradas incurables.

¿Cómo fue ese proceso de investigación personal que tuvo sobre las células madre?

Yo me enteré del tema de las células madre por artículos médicos y viajé a Boston, a la Universidad de Harvard, para conversar con el doctor George Church, especialista en temas genéticos. Él me expuso casos de personas con leucemia y con distintos tipos de cáncer que habían sido curadas a través del tratamiento de células madre. Entonces comencé a investigar y ver cómo trabajarlo en el Perú. Con un amigo que es patólogo empezamos a ver el tema y a algunos pacientes. De ahí he viajado varias veces a Estados Unidos a estudiar distintos aspectos del tratamiento.

¿Cuándo empezó a tratar a pacientes y cómo es el proceso del tratamiento?

Desde el 2012 llegaron los primeros casos y los abordaba de distintas formas. Hacía la extracción de sangre del paciente, empecé a realizar punciones a nivel de la médula ósea, de los huesos. Y ahora trabajo con grasa, que es de donde se obtienen las células madre mesenquimales, que es un tipo de células que originan otras células que se utilizan para los cartílagos, huesos, piel y zonas musculares. Por eso mismo, estas células son las que se utilizan para desgarros musculares, problemas cardiacos, Parkinson o artrosis. Lo importante está en que muchas personas han encontrado en estos tratamientos la posibilidad de mejorar su calidad de vida.

Según su experiencia profesional, ¿qué tipo de casos ha tenido y cómo han evolucionado?

He tenido una paciente de 55 años a la que le apliqué células madre en el tobillo. Ella usaba bastón porque no podía caminar bien. Sentía dolores muy fuertes, de una escala del 1 al 10 tenía un 8 de dolor. Hoy ella puede caminar sin bastón, y de una escala del 1 al 10 tiene 1 de dolor; además ya dejó de tomar antiinflamatorios. Es definitivamente una mejoría muy considerable para su salud. Otro caso es el de un paciente con Parkinson que se demoraba en caminar una distancia de cinco metros más de dos minutos. Ahora tiene menos rigidez en las articulaciones y se demora cinco segundos en trasladarse desde la sala de espera a mi consultorio.

IMG_0097 ret 2RED

En este tipo de casos, ¿hay alguna terapia complementaria que se tenga que llevar a cabo?

A todo paciente se le tiene que hacer un seguimiento. A eso se le complementa una dieta especial. Un paciente mayor de cincuenta años que padezca artrosis o Parkinson ha perdido masa muscular y necesita una apropiada cantidad de proteínas en su dieta, como pescado, grasas buenas, vegetales, frutas y antioxidantes. Además tiene que dejar de comer alimentos con excesos de harinas o productos químicos. Y también se complementa el tratamiento con terapia física. Por ejemplo, en el caso del tobillo, si tiene una terapia de rehabilitación en una piscina, la estimulación del movimiento hará que aumente la vascularidad. En consecuencia se logra un tejido más regenerado.

En el caso de la diabetes, una enfermedad que tiene consecuencias muy serias, hay casos muy alentadores.

Lo que ocurre con la diabetes es que con los problemas de la arteriosclerosis que se producen hay una alteración en la circulación, que ocasiona que la sangre no llegue a los pies. Eso genera una ausencia de sensibilidad y falta de movilidad. Por eso, cuando se mejora la circulación en esa zona, se puede recuperar una pierna. Sin embargo hay que considerar también que el diabético puede llegar a tener patologías renales y oftalmológicas. Entonces hay riesgo de perder la funciónrenal y la visión. En ese sentido, estoy contándote lo que he visto que se hace con las piernas y lo que hago, pero también se trabaja con otros órganos del cuerpo con células madre.

Específicamente ¿qué tipo de casos está trabajando?

Trabajo con el aparato locomotor: problemas musculares, desgarros musculares, tendinitis, artrosis de rodilla, tobillo, cadera, y ahora también estoy viendo a pacientes que tienen Parkinson y diabéticos, pero a nivel de problemas musculares de miembros inferiores. Además asesoro a atletas de alto rendimiento y les aconsejo sobre temas de nutrición, rehabilitación deportiva, células madre para agilizar los procesos de recuperación de un problema de esguince, o desgarros. Y recientemente con el uso de plasma y células madre he tenido tratamientos exitosos con la alopecia. Ahora, definitivamente se consiguen mejores resultados en estadios iniciales, que cuando hay una pérdida completa de cabello o folículos. Pero va muy bien, y en mujeres no existía la manera de tratar la alopecia; hoy sí la hay.

¿Cómo es el proceso que se lleva a cabo en el consultorio para recibir el tratamiento?

En principio se lleva a cabo un proceso de sedación con el paciente que debe ser de veinte minutos. Se extrae la grasa del abdomen, que es de sesenta metros cúbicos. Luego esa grasa se trabaja en el laboratorio, y después de lavarla e incubarla tiene como veinte millones de células madre. Esas células madre se separan y se mezclan con un poco de plasma del paciente, y se cargan las jeringas y se coloca en la zona afectada. Ese es el proceso, en términos generales.

Es interesante saber que proviene de una familia de médicos. Su abuelo, su padre e incluso sus hermanos son médicos. Una influencia muy fuerte.

Es verdad, mi abuelo fue médico y mi padre también. Ellos fueron ginecólogos. Ahora mi hermano mayor también es ginecólogo, pero mi hermana es odontóloga y mi hermano menor es cirujano plástico, y trabajamos juntos. Él hace las extracciones de la grasa. Y no dudo de que el entorno familiar me haya influido; yo paraba todo el día en el consultorio de mi papá, tenía los libros al alcance y me empezó a llamarla atención. Además era bueno para las ciencias. Me encantaba la biología; siempre he pensado en que si no hubiera sido médico, habría sido biólogo. Por eso me gusta mucho el tema celular, me gusta la biología molecular.

Pero el deporte ha estado muy ligado también a sus actividades y encontró en él una manera de complementarlo con objetivos enfocados en la salud.

Me he dedicado al deporte toda mi vida, he practicado artes marciales y fútbol. Pero cuando ingresé a la universidad no tenía tiempo, entonces hacía pesas. Luego gané un campeonato de fisicoculturismo en la universidad y obtuve una beca. Competí algunas veces, pero lo interesante también fue que me gustaba el tema nutricional y aprendía temas sobre proteínas, aminoácidos, cuántas calorías consumir, cómo dividir la cantidad de líquidos en el día, cómo subir o bajar de peso o cómo curar enfermedades con la alimentación. Así ha sido mi vida.