El desafío de un nuevo museo

Por Manuel Eráusquin / Fotos de Santiago Barco
La gestión cultural en el Perú es un ámbito de permanentes tempestades, y es fundamental no perder las ganas de apostar por lo nuevo. Natalia Majluf, directora del Museo de Arte de Lima [Mali], lo sabe muy bien y enfoca sus energías con tenacidad para llegar a buen puerto. Este 2014 el museo festeja sus sesenta años de vida con dos proyectos importantes: el lanzamiento del Mali en línea, una herramienta que registra toda la colección online, y la apertura de las salas de exposiciones permanentes. Una merecida celebración para uno de los museos más importantes de América del Sur.
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En su vida, el arte es una pasión que lo ha definido todo. Ha viajado desde muy joven y ha estudiado en aulas de distintas universidades del mundo: Estados Unidos e Inglaterra han sido los puntos geográficos más habituales para su formación. Esa experiencia cosmopolita le ha permitido ver y ahondar más sobre cómo gestionamos la cultura en el Perú. Natalia Majluf es consciente de que las deudas pendientes sobre nuestro legado cultural son enormes y que cada día crecen más. La negligencia y la ignorancia son las razones más tóxicas. Sin embargo hay esfuerzos que alcanzan la trascendencia en la actualidad. La renovación de la infraestructura del Mali es uno de esos esfuerzos que convocan a la fe para hacerse realidad. Para el segundo semestre del año estarán listas las salas de la segunda planta, destinadas a las exposiciones permanentes: colecciones que expresan parte de nuestra grandeza cultural. Pero quienes deseen conocer desde ahora qué colecciones posee el Mali, pueden explorar desde sus casas un universo museográfico vía online. Cerca de 7 mil piezas al alcance de un clic.

Es interesante cómo el Mali ha ido renovándose durante estos años para ofrecer un museo de primer nivel al público.

Nosotros hemos tenido planes a mediano y largo plazo desde los noventa; una visión que impuso en el Mali Walter Piazza Tangüis, quien fue presidente del museo por cerca de doce años. El Mali tiene un patronato provisto de una visión capaz de generar consensos en el interior de la institución sobre los objetivos que se quieren conseguir, objetivos que han ido cambiando según las necesidades del tiempo, y nos hemos ido trazando metas más ambiciosas. Para conseguir estas metas, la vocación por el consenso y la continuidad han sido claves.

¿Qué alcance posee la participación del sector privado en la cultura en el país?

Creo que mucha gente sigue pensando que el Estado no solo es el responsable sino también el principal productor y rector de instituciones culturales; pero si no existiera la gestión privada, desaparecería la mayor parte de la producción que se hace en el teatro, el cine, la literatura y la investigación académica en música y arte. La realidad es así, porque la sociedad civil organizada genera proyectos culturales permanentemente, y eso es natural que suceda. Por eso su nivel de aporte es gravitante.

Desde su perspectiva, ¿cuál es el grado de presencia del Estado en su participación por desarrollar la cultura?

A lo largo de la historia republicana del Perú, el Estado no ha tenido un trabajo sostenido en el campo cultural ni tampoco una inversión decidida, con lo cual la sociedad civil organizada haya llenado esos vacíos. Es más, el Mali lo funda en 1954 un grupo de intelectuales y empresarios que se juntan, porque perciben que hay una enorme carencia en el ámbito cultural, y que el Perú no tenía un museo de arte propiamente dicho. Sin embargo es interesante que en ese periodo exista una apertura a la idea de que la sociedad civil desarrolle y gestione proyectos culturales de la mano del Estado.

Como ocurre en este momento con el Mali, ¿cierto?

Sí, y el tema del Mali es interesante porque el edificio del museo es un comodato de la Municipalidad Metropolitana de Lima, y en los inicios del museo el Estado no solo contribuyó económicamente, sino también ayudó con subsidios. En la actualidad, el Mali concluye las obras de renovación de las salas permanentes con apoyo y respaldo decidido del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo a través del Plan Copesco Nacional, iniciativa muy importante. Ahora, si bien es cierto que esto es gestionado desde la sociedad civil, se debería considerar también como una actividad mixta.

«Lo siento mucho, pero nadie viene al Perú para comer, aunque ello sea una parte importante de la industria nacional. El gran atractivo del Perú y de todos los países que han tenido una cultura ancestral es su legado»

¿Se podría decir que la vía más saludable es la de un trabajo mixto entre el Estado y el sector privado?

Yo creo que sí, aunque hay muchas fórmulas para encontrar soluciones en la gestión cultural. Por ejemplo, la pinacoteca del Estado de Sao Paulo, uno de los principales museos de América del Sur, es de propiedad estatal. Sus colecciones son estatales, pero el Estado paulista entrega los recursos a una asociación civil sin fines de lucro para que gestione el museo; es una sociedad civil que gestiona los recursos del Estado. Es un caso poco usual pero de alcances muy interesantes. En Estados Unidos casi todo el trabajo se realiza desde el sector privado, y el Estado facilita medios y canales para financiarlo. Por ejemplo, leyes de reducción tributarias o fondos fiduciarios dedicados a este tipo de temas.

La influencia de la cultura es clave en el impulso económico. ¿Cómo percibe ese enfoque en el Perú?

No hay que olvidar que la cultura es uno de los pilares del desarrollo económico de un país. Los turistas no vienen al Perú para ir a la playa; algunos aprovecharán un par de días al final del viaje. Y lo siento mucho, pero nadie viene al Perú para comer, aunque cuando llegan están felices de alimentarse bien, y es una parte importante de la industria nacional y de la protección de la imagen del país. Pero el principal motivo de la visita al Perú es, sin ninguna duda, el turismo cultural. El gran atractivo del Perú y de todos los países que han tenido una cultura ancestral es su legado. En nuestro caso, que va desde lo precolombino y pasa por colonial hasta hoy. Y en cada periodo hay una enorme riqueza que los peruanos no hemos sabido estudiar, conservar ni difundir. Esa es la percepción que tengo, y es una deuda con nuestro legado que se tiene que afrontar.

Un legado que cada día pierde parte importante de su patrimonio.

Hay una enorme deuda del país con nuestra herencia cultural. Un ejemplo claro son los robos en los archivos y en las bibliotecas; una situación escandalosa y de vergüenza. Pero me temo que hasta el momento no se haya hecho una acción decidida para cambiar esta situación y formar una nueva generación de bibliotecarios y archiveros. Además estamos hablando de la memoria histórica del país, y sin esos documentos no se puede estudiar el patrimonio colonial ni la historia republicana. Hemos destruido por negligencia e ignorancia parte muy importante de nuestro patrimonio cultural.

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Otro tema central es la informalidad en el ámbito de los restauradores. ¿Qué tipo de consecuencias tiene esta situación?

Ese es uno de los problemas que casi nunca se señalan, que personas sin capacitación científica restauran obras en todo el Perú, y con la intención de restaurarlas las destruyen. Ese es un tema que se tiene que poner en la agenda porque tenemos que generar capacidades para la restauración científica del patrimonio peruano, y eso es algo que no se hace. Nosotros estamos en diálogo con el Estado para tratar de abordar unos temas específicos, como una nueva ley de reducciones tributarias y un proyecto de formación de conservadores y restauradores de alto nivel en el país.

¿Qué papel juega el Ministerio de Cultura frente a estos temas?

Creo que el Ministerio de Cultura aún es joven y que tiene potencial, pero el presupuesto que le destinan no alcanza ni para empezar a pensar en un proyecto nacional a mediano y largo plazo. El gran tema es que no hay un apoyo político decidido todavía, a pesar de que existen esfuerzos en el interior del ministerio que son importantes, ni tampoco hay mecanismos que permitan renovar cuadros, aparte de profesionalizar el ministerio. Esos son los retos que el Estado debe revisar.

Este año es de celebración para el Mali. Ya ha sido lanzado el proyecto online y se inaugurarán las salas de las exposiciones permanentes en la segunda planta.

Hemos lanzado la primera etapa; es un proyecto continuado constituido por cerca de 7 mil piezas, disponibles para todos en internet, y el objetivo es completarlo para fines de año. Pero, claro, es una actualización permanente porque las colecciones van creciendo. Además queremos que haya más información vinculada con las piezas, más fotografías y documentación. Y para el segundo semestre del año mostraremos las renovadas salas de las exposiciones permanentes en la segunda planta, donde se exhibirán las obras de nuestra colección desde el periodo precolombino hasta los cincuenta.

Un proyecto ambicioso que se cristaliza en el 60° aniversario del museo.

Este proyecto que abarca la renovación, conservación y la puesta en valor de las colecciones del museo ronda los 30 millones de soles en cuatro años de trabajo. Un esfuerzo que persigue consolidar el museo, uno de los más importantes de América del Sur, y que sirve a la comunidad educativa y al turismo en el Perú.