Cuando la única regla es no tener reglas

Escribe: Gianfranco Languasco / Foto: Sergio Zúñiga
En 2010, fueron tres los casos de suicidio infantil por bullying. En 2012, los casos fueron trece. A pesar de los debates sobre el tema, y hasta una fantasmal propuesta de ley hace dos años, el panorama parece seguir empeorando. El psicoterapeuta infantil Roberto Lerner explica lo que debemos saber sobre el acoso escolar y cómo llevarlo sin necesidad de imponer normas severas.

Roberto Lerner es uno de los psicoterapeutas más reconocidos del país. También es la mitad de Lerner & Gagliuffi, un centro de atención integral para niños, adolescentes y familias. Él sabe, mejor que muchos, que los niños pueden ser crueles. Y a veces de manera intencional. El acoso escolar, conocido como bullying es un problema que está ganando cada vez más espacio en la preocupación general de los padres de familia. Los reportes del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado Hideyo-Noguchi mencionan que 2012 fue el año con mayor incidencia de suicidios por bullying en la historia del país. Sin embargo, muchos de estos casos no fueron comunicados por los afectados ni denunciados por los compañeros de colegio. Eso a pesar de la ley 29179 antiabuso, aprobada por unanimidad en el congreso hace casi dos años.

Lerner explica que el acoso escolar es real, pero que no hay que precipitarnos. Para él, la solución está en el compromiso general de todos los involucrados en el problema, sin descuidar la libertad con la que el niño debe crecer.

Hace veinte años no hablábamos del bullying como ahora.
Y tampoco hablábamos de la depresión. Una de las cosas importantes es entender que al levantar un fenómeno, trivializarlo es la peor manera de enfrentarlo. En el momento en que eso sucede, los chicos piensan «si ellos lo hacen, ¿por qué no yo?». Hay que tener cuidado. Ahora que tienen conocimiento en términos informáticos, usan el llamado correo de odio o Facebook. Imagínate que alguien publique «tal persona tiene trece años y se orina en la cama», por mencionar algo bastante suave porque se escriben cosas peores. Eso pesa, pero es parte de un mundo incorporado por las redes sociales.

¿Entendemos realmente qué es bullying?
Muchas veces, cuando un fenómeno se pone de moda, la gente comienza a usar determinados conceptos de forma muy coloquial. Ahora todo podría ser bullying, desde poner un apodo hasta dar un empujón. El bullying es un abuso asimétrico del poder entre un lado poderoso contra uno débil. No es como ocurre en una amistad sana o una relación de pareja donde el control va turnándose y, de alguna manera, se compensa. Bullying es el aprovechamiento sistemático del poder por parte de una o algunas personas sobre otra en particular que siempre tiene el rol o papel de víctima.

¿Siempre pertenecen a un mismo grupo?
Es difícil que no sea así, sino estaríamos hablando de otro fenómeno social. El bullying usualmente sucede en un espacio donde las personas conviven, principalmente un colegio, aunque podría ser otra institución, hoy en día hasta se habla del bullying en el trabajo. Es bueno recordar que los principales problemas que sufrimos las personas, como abuso sexual o delincuencia, provienen de círculos cercanos a nosotros, sobre todo los delitos relacionados a la sexualidad. El típico estereotipo del malvado esperando en la esquina para atacar a una persona está muy alejado. Generalmente, se trata de gente con la que uno convive y se relaciona.

Me habló de bullying en el trabajo. ¿Eso no se despega del concepto original?
En efecto, el bullying esencialmente es escolar, pero hay gente que comenzó a sentir cierto abuso de poder sistemático, aunque quizá deberíamos llamarlo matonaje. En el caso del colegio, ocurre que los chicos reciben abuso entre pares que deberían tener una relación más horizontal pero, sin embargo, hay algunos que ejercen el papel de víctimas y otros de victimarios.

Usted afirmó que suele darse este problema cuando el colegio tiene muchos alumnos y los profesores no conocen a todos. ¿Cómo solucionarlo cuando tenemos muchos colegios sobrepoblados? ¿Es un asunto de espacio o de método?
En cualquier lugar es posible el bullying. En la medida que exista mayor control del grupo es más fácil detectar rápidamente cuando hay estas situaciones. Hay dos grandes errores cuando se habla del bullying: uno es sobredimensionarlo al decir que todos somos abusivos o abusados, y eso no es cierto. Es muy importante entender que toda convivencia tiene conflictos y alianzas. Ni toda lucha por el poder es bullying ni podemos pretender que los colegios sean lugares donde todos son santos y nadie fastidia al otro. Esa es una tontería. El segundo error es circunscribirlo a la relación de víctima y victimario. El bullying también involucra a otras personas, hay un grupo acompañante pasivo que puede no agredir de ninguna forma, pero nutre al abusivo para seguir en lo mismo. Están los que quisieran hacer algo y no se atreven y quienes lo hacen. Si lo segundo ocurre y le quitan el apoyo al abusivo, comienzan a rechazarlo y es más fácil controlarlo.

¿Ahí no debe participar el profesor?
Debe entender el contexto de quién juega el rol. Es necesario profesores involucrados, cercanos a los momentos en donde el bullying es más probable, en horas de recreo o de salida. El profesor que conoce a su salón sabe las corrientes que están dándose, usa a los chicos que son líderes naturales para que puedan hacer de supervisores. Todo eso genera menos frecuencia en el bullying.

¿Se tiene conciencia del bullying en edad escolar?
Con el nivel en que estamos, donde todos hablan de bullying, los chicos son conscientes. Puede haber abusos. Por eso hay que tener cuidado, no convertirlo en una moda. No es verdad que todos sean abusivos, en realidad, la minoría lo es.

Pero en edad primaria uno es más inocente en comparación con la edad adulta.
Sí, pero igual hay conciencia cuando se hace sufrir de manera evidente a otros niños. Eso es positivo, pero no hay que convertir a las escuelas en centrales de vigilancia. La idea no es convertir a los niños en soplones que estarán señalando cualquier cosa. Los chicos deben aprender a resolver sus conflictos. El bullying debe servir para definir solo ciertas maneras de relacionarse entre algunos chicos.

¿Cuál es el detonante para que ocurra?
Hay personas que son muy buenas abusando del poder y sus ventajas sobre otros. Cuando esto ocurre, canalizan las energías del grupo: hay una mayoría silenciosa que piensa «si hay uno al que siempre fastidian, ya no me fastidian a mí». Esto genera un público para el bullying. Cuando se sale de control y cruza los límites, se convierte en un problema para el grupo, porque molestarse entre muchachos no es un fenómeno nuevo.

¿El problema viene de casa?
No. Los seres humanos abusamos de las asimetrías si nos dejan nuestra consciencia, por un lado, y la sociedad por el otro, pero hay un conjunto de salvaguardas que impiden que esto sea sistemático y dañino. Esto no se origina en la casa. Puede ser una combinación de genes, estilos y modelos. Las dictaduras son casos típicos de abuso de poder. Hay ejemplos en las series, televisión, películas, videojuegos. No creo que causen el problema, pero sí lo agudizan en cierto tipo de personas. Puede que tenga que ver con estilos de personalidad que seguramente vienen desde el nacimiento. Sería trágico que todos estuviéramos cortados por la misma tijera.

¿En qué escenarios se desarrolla el bullying?
En las ciudades donde hay más sentimiento de pertenencia el bullying es menor, ya que no aparece la figura asimétrica porque el grupo genera una suerte de red de protección, todos se conocen. Pero en lugares con menor sentimiento de pertenencia, donde hay mucho anonimato, los profesores no son cercanos a los alumnos, los padres no intervienen y el bullying se hace más probable.