Cómo hacer que un país lea

Por David Gavidia / Fotos de Santiago Barco
El nuevo presidente de la Cámara Peruana del Libro, Germán Coronado, espera lograr su sueño: hacer leer a todo el Perú. Desde su nueva vitrina, el también editor de Peisa Perú, que potenciara las ferias del libro, propone crear sistemas de bibliotecas públicas y luchar contra la piratería. ¿Qué hará para lograrlo?
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A las seis de la mañana, como es su costumbre, Germán Coronado inicia su rigurosa jornada de trabajo. Durante tres horas y con un lapicero en mano revisa los textos de escritores consagrados, como Alfredo Bryce, pero también de jóvenes promesas de la literatura peruana, como Carlos Yushimito. En tres horas intensas analiza los escritos que luego discute con los autores hasta que encuentren la voz, aclaren el mensaje, trabajen sobre ese mundo que ideó el novelista. Ese método casi artesanal lo realiza desde hace treinta años en el Grupo Peisa. Durante estas tres décadas se abrió paso en el duro mundo de la literatura. Y, desde aquella ocasión, también se formuló un reto: «Hacer del Perú un país de lectores».

Aunque el sueño todavía parece una lejana utopía, hoy desde una nueva vitrina intenta cumplir con esa meta. Acaba de ser elegido presidente de la Cámara Peruana de Libro. Su elección para el periodo 2014-2016, luego de la renuncia de Jaime Carbajal, ha servido para llenar a la institución de aire fresco. ¿Germán Coronado representa una nueva etapa, un cambio?

«No quisiera opinar sobre lo que se realizó antes, pese a que fui un agudo crítico; pero trabajaremos con prioridad para impulsar a los editores independientes, sobre todo para crear un desarrollo armónico entre todos los involucrados en el tema editorial», dice.

Entre las principales tareas que, junto con su equipo se ha propuesto, está reestructurar la institución, llevar la Feria Internacional del Libro al nivel de otras prestigiosas, como la de Buenos Aires y Bogotá, donde participan premios Nobel y asisten más de un millón de personas, además de acabar con la farandulización de la FIL. Coronado, está claro, ha puesto su valla bien alta.

Con el trabajo que usted plantea se viene una nueva etapa. ¿Cómo ve el panorama editorial?

La edición en el Perú goza de buena salud. Hay muchas iniciativas en este momento. Hay varios editores de distinta dimensión. Hay empresas unipersonales, de pequeños grupos, y otras más desarrolladas y constituidas con todas las de la ley. Pero también hay otras con algunos síntomas de precariedad. En ellas hay que trabajar para que se consoliden. Darles apoyo logístico, ir hacia la profesionalización del gremio. El editor no es nada sin autores, pero tampoco es nada sin distribuidores ni libreros. Necesitamos que toda la cadena del libro se desarrolle y acabe con la barrera de la piratería.

Ha declarado que en el mundo editorial se necesita un Gastón Acurio, es decir, un impulsor. ¿Será usted?

[Risas] Se necesita encender la imaginación de la gente. ¿Qué ha hecho Gastón Acurio? La gastronomía estaba ahí, en todo el Perú. Él despertó la imaginación de los peruanos en torno a estos valores. La gastronomía como reflejo de nuestra cultura. Y en ese sentido necesitamos que alguien nos conduzca hacia esta meta que yo me he trazado. Poseemos una tradición literaria con figuras enormes. Es una fortaleza que tenemos.

¿Qué nos falta?

Sorprendernos y maravillarnos con el mundo que hay detrás de la portada de un libro. Si logramos eso, nos vamos para arriba. Gastón puso en valor algo que estaba delante de nuestras narices. Entonces pongamos en valor a nuestros íconos literarios. Adentrémonos en sus obras. La literatura es una experiencia que para muchos peruanos es un acontecimiento que todavía está por descubrir.

«El Perú es uno de los países de América Latina cuyas bibliotecas no tienen una buena infraestructura. Entra a www.bibliored.co y descubrirás lo que hacen en Bogotá para poner a leer a todos los ciudadanos sin pagar un solo peso»

Usted asumirá la presidencia de la Cámara Peruana del Libro el 17 de marzo. ¿La piratería será una de sus luchas más frontales, o de inicio ya es una batalla perdida?

La lucha contra la piratería no es una batalla perdida. Es un vicio del peruano sacavueltero. Es una cuestión cultural que se afianzó durante los años de crisis. No es ninguna excusa, pero sí una explicación. Hemos aprendido a comprar contrabando y a consumir piratería. Esa es una desgracia porque estamos alimentando a las mafias.

Pero existe una ley de derecho de autor que debería respetarse.

El Perú mintió cuando firmó los tratados de libre comercio con países como Estados Unidos y con otras comunidades europeas. Les dijo que la legislación se respeta a cabalidad, que la propiedad intelectual es macanuda con la ley del derecho de autor promulgada en 1996. Pero a estos países no le contaron que esa ley es letra muerta y no se cumple, porque nadie la hace cumplir, porque no hay una sola autoridad ni en el ámbito administrativo, ni en el policial ni en el Ministerio Público que erradique la piratería, y el Estado hace poco o nada. Yo la he combatido cuando presidí la Comisión de Lucha Contra la Piratería, y logramos debilitar a la mafia. Yo te lo puedo decir: son grupos conocidos por la policía y el Ministerio Público, pero nadie se toma la molestia de hacer un inventario de los juicios que hay por piratería y de los implicados.

Y si conocen a los grupos de ‘piratas’, ¿por qué no hacen nada?

Porque consideran que es un delito menor. La ley dice que por piratería uno se va a la cárcel hasta ocho años. Este 2014 se cumplen dieciocho años de la ley de derecho de autor y no hay ni un preso; ¡es una barbaridad! Y se han desmantelado imprentas, gente que ha sido capturada en delito flagrante. ¿Es una burla, no crees? Son organizaciones criminales que no causan derramamiento de sangre, pero sí mucho daño a la industria editorial, un daño enorme al fisco, a los autores y editores.

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¿Se tiene un cálculo de cuánto se pierde?

La piratería debilita la industria porque solo copian lo que tiene éxito. Las pérdidas han sido enormes. Si te piratean antes de que salga un libro, ya no vendes. A mí me han hecho quebrar un par de veces. He perdido millones de dólares, y ninguna autoridad del Perú me ha protegido ni la Sunat ni nadie. Estamos desamparados.

¿Y creando ediciones más baratas o de bolsillo?

Como me dijo Carmen Balcells: con ediciones de bolsillo no se combate la piratería, sino con la policía y con la cárcel.

¿Fortaleciendo los sistemas de bibliotecas?

El Perú es uno de los países de América Latina cuyas bibliotecas no tienen una buena infraestructura. Entra a www.bibliored.co y descubrirás lo que hacen en Bogotá para poner a leer a todos los ciudadanos sin pagar un solo peso. Entonces yo digo: si el Estado peruano, en los últimos cuarenta años, ha abandonado la tarea de instalar bibliotecas públicas, eso ha impedido que el ciudadano de a pie lea. No hay una biblioteca pública a ocho cuadras de su casa donde él o sus hijos puedan ir a prestarse un libro. Ese Estado que no me protege tampoco ha hecho nada por crear más bibliotecas. Por ejemplo, que los pobladores de la comunidad de Asia Pueblo tengan una biblioteca para que sus hijos alcancen un desarrollo adecuado. No tenemos la consciencia de que hay una tarea enorme: comprometer a las autoridades para iniciar una labor de fomento de la lectura.

¿Cómo ve la actual movida editorial, hemos mejorado?

Sigue siendo muy reducido el consumo de libros, y la movida editorial, bacán, ahí está. Debería haber un colectivo que agrupe a editores pero con una sólida administración, logística y que se proyecten al mercado como una colectividad. En España, que es una industria importante, supieron hacerlo y armaron en forma concertada algo así como una sociedad de ayuda mutua para exportar. Ahora a toda Hispanoamérica llegan unos sesenta o setenta sellos españoles grandes, medianos y pequeños, y de toda especialidad: literarios, ciencias sociales, autoayuda, libro ilustrado, de todas las variedades. Aquí, en el Perú, todos quieren ser editores
de literatura.

Y el Perú, a nivel de región, ¿cómo está?

En Argentina y México están las más importantes industrias. Estos países han desarrollado hábitos de fomento de la lectura en su población. Tienen redes de bibliotecas; en la escuela hay una orientación adecuada hacia la lectura. Trabajaron inteligentemente para construir editoriales que se proyectan. Acá somos bastante pequeños como editores. Además se lee 0,6 libros per cápita por año. No llegamos a un libro entero. Somos un país donde no se cultiva el hábito de la lectura. Es penoso. Estamos recontraatrasados, y yo sostengo que si esto no cambia, seremos un país en el que la ley del más fuerte campeará, donde se estará ligado a impulsos primarios. Imagínate una sociedad cuyo proceso económico ascendente continúa pero son escasas las luces intelectuales, sin desarrollo cultural, una sociedad bastante primitiva. Yo no digo que el libro sea un vehículo para moderar impulsos, pero sí para ampliar horizontes culturales y adquirir mayor consciencia. La lectura es un placer y es saludable en cualquier sociedad del mundo.