Asia, unas elecciones casi familiares

Por Óscar Miranda / Fotos de Sanyin Wu
Los tres candidatos con más chances de ganar las elecciones en el distrito son viejos conocidos, mantienen históricas rivalidades y arrastran serios cuestionamientos. La pelea está muy reñida.
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Cuando Fidel Chumpitaz tenía siete años, un día, en la chacra de sus padres en Isla de Asia, vio a un hombre tirado en el piso que se retorcía de dolor. Avisó a su madre, quien lo llevó al interior de la casa y le dio de beber un mate de hierbas curativas. El hombre se recompuso. Se llamaba José Arias, y ya era un joven con pretensiones políticas. Ninguno de los dos sabía que dos décadas después el niño y el joven se convertirían en enemigos irreconciliables.

Hoy José Arias (67) es el alcalde de Asia y Fidel Chumpitaz (47) es regidor de la oposición. Se han pasado los últimos dieciocho años atacándose públicamente a través de los medios y todo tipo de tribunas. Arias acusa a Chumpitaz de traficar con terrenos. El regidor acusa al alcalde de ser cómplice de actos corruptos en su gestión. Y, sin embargo, según cuenta Chumpitaz, cuando se ven, se saludan cortésmente, y en ocasiones hasta comparten mesa en almuerzos de trabajo.

Pero son rivales encarnizados. Y ahora, de acuerdo con encuestas y opiniones de periodistas del distrito, son los dos candidatos con más chances de ganar las elecciones del 5 de octubre.

Si hay un tercero en la pugna, es Armando García (72). Un contemporáneo de Arias, ex alcalde, maestro jubilado. En la batalla electoral también ha lanzado algunos epítetos contra sus rivales. Lo curioso es que enfrenta en esta competencia a su sobrino, Alfredo García (32), hijo de su hermano Fernando, el controvertido presidente de la comunidad campesina de Asia, de quien está distanciado públicamente.

Así, rivales históricos, parientes y viejos conocidos se disputan la conducción de un municipio con cuarenta años de antigüedad, que gobierna sobre 23 mil personas y maneja un presupuesto de 25 millones de soles.

UN ALCALDE ENJUICIADO

José Arias asegura que no quería volver a postular. Lo había anunciado públicamente a fines del año pasado: acabada su actual gestión se retiraba de la política. Quizás el juicio que enfrenta por presunta colusión defraudatoria en agravio del Estado lo haya hecho pensar seriamente en jubilarse. Quizás haya sido un intento de apaciguar a sus opositores, que estaban tratando de vacarlo debido al proceso judicial. El hecho es que en mayo, luego de que ‘el pueblo de Asiaʼ marchara hasta su casa a pedírselo, anunció que tentaría la reelección por el Movimiento Patria Joven.

El juicio al alcalde es serio: en el 2002, la municipalidad realizó un falso concurso público para contratar a una empresa que efectuara cobros coactivos a Telefónica del Perú, pero los peritos de la policía constataron que las presuntas empresas participantes ni siquiera tenían RUC. La ganadora se adjudicó un contrato de tres millones de soles, y Arias aprobó todo.

En junio del 2013, la Corte Superior de Cañete lo condenó a seis años de prisión. Fue recluido en un penal. Pero tres meses después, el Tribunal Constitucional declaró nulo ese juicio debido a que los magistrados no habían respetado el debido proceso. Aunque Arias salió de prisión, en ningún momento fue absuelto. Y el nuevo juicio comenzó en enero de este año.

«Yo siempre voy a reclamar mi inocencia», dice el alcalde. «Mi formación me impide que coja dinero de nada. Si bien es cierto que no fui a la secundaria ni tengo estudios superiores, tuve un padre que me inculcó valores».

Es verdad que Arias solo acabó la primaria. Ha sido agricultor toda su vida. Quizás por eso, desde su primera gestión en 1999, se involucró tanto con el proyecto de irrigación Ñauñacu – Tres Cruces, que prometía solucionar el gran problema de Asia: la falta de agua, tanto para la agricultura como para el consumo humano (actualmente el distrito recibe agua solo durante hora y media por día).

Sus rivales aseguran que la idea de traer el agua desde una laguna de Yauyos hasta los campos de Asia, a través de un canal de treinta kilómetros, será un fracaso a causa del calentamiento global: cada vez hay menos agua en la sierra. Consultado al respecto, Arias dice que es optimista y que habrá agua… al menos para la agricultura. Para el consumo humano pretende construir tres nuevos pozos tubulares.

Él cree que con estas obras será suficiente.

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VENDEDOR DE TIERRAS

Fidel Chumpitaz siempre ha sido aprista (fue gobernador de Cañete en los últimos meses del segundo gobierno de Alan García). Pero en esta ocasión su partido decidió no participar en las elecciones, así que está postulando por Acción Popular como invitado. Dice que lleva su vocación política en la sangre: su padre, Benito Chumpitaz, fue el primer alcalde del distrito en 1964.
El nombre de Fidel Chumpitaz sonó mucho hace unos años, ya que en 1996, como presidente de la comunidad campesina de Asia, vendió un terreno de diez hectáreas de la playa Las Gaviotas al cantante Raúl Romero. Su sucesor en el cargo, José Arias, denunció que los doscientos mil dólares de pago nunca ingresaron a las arcas de la comunidad (la rivalidad entre ambos data de entonces). Pero Chumpitaz asegura que Arias lo difamó y que con esa plata construyó dos pozos, los únicos dos pozos que riegan las chacras de Asia. Aunque desde esa época no ha regresado a la dirigencia de la comunidad, las malas lenguas dicen que continúa vendiendo terrenos. Él lo niega.

No es el único problema en el que ha estado involucrado. En el 2011 fue acusado de apropiarse de un terreno de cuatrocientos metros cuadrados que pertenece al Ministerio de Educación. Chumpitaz asegura que ese terreno había pertenecido a sus abuelos y que la comunidad que entonces presidía se lo adjudicó en 1997; que es la única propiedad que tiene en el distrito y que no permitirá que se la quiten. Pero en el 2012 el Poder Judicial le ordenó desalojarla.

Para enfrentar la falta de agua, Chumpitaz propone dos medidas. En el corto plazo, poner en funcionamiento más pozos tubulares. Y, en el mediano, realizar estudios para traer agua de la cuenca del río Mala y hacer un reservorio en el distrito. También promete que pondrá pistas y veredas en anexos abandonados como Santa Cruz y 9 de Octubre, y mejorar el centro de salud.

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EL CANDIDATO QUE MIRA AL MAR

Armando García fue elegido alcalde de Asia en el 2006, pero año y medio después fue vacado por nepotismo: había ordenado contratar a una sobrina nieta. Él alega que su asesor legal le aseguró que no cabía en la ley de nepotismo, pero que le falló. Por lo demás también asegura que nunca ha sido acusado de nada. Fue profesor durante treinta años, está jubilado y recibe una pensión de 1,059 soles, pero vive en una casa de tres pisos y quinientos metros cuadrados que planea convertir en hotel. Herencia de sus padres, afirma.

Su propuesta para dotar de agua a Asia es más audaz: plantea desalinizar el agua de mar. Dice que ha conversado con dos ingenieros que dirigieron el proyecto de desalinización para una minera de Chincha y que le han dicho que la obra costaría unos catorce millones de soles. García está convencido de que si el candidato a la presidencia regional de su partido, Nelson Chui, gana, podrá ayudarlo a financiar parte del proyecto. Mientras tanto, como sus contendores, apuesta por construir más pozos.

Por el sillón municipal de Asia compiten doce candidatos. Según las encuestas más recientes, José Arias lideraba la intención de voto con el 20.5% de las preferencias, seguido de Fidel Chumpitaz, con el 16.4%, y de Armando García, con el 13.7%. Los tres candidatos aseguran que apoyarán el desarrollo de los balnearios y que buscarán trabajar estrechamente con la Asociación de Propietarios de Inmuebles del Litoral Sur (Aprils). Por ahora, su prioridad es convencer a sus electores. Es una competencia entre conocidos, donde nadie está dispuesto a ceder.

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