Diego Ubierna
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Diego Ubierna

Diego Ubierna

Por Rodrigo Alomía / Foto de César Campos

27 años. Baterista. Compositor. Diego Ubierna tenía dieciséis años cuando rechazó una oferta para jugar fútbol en el Newell’s Old Boys de Argentina. Prefirió, en cambio, viajar a California para estudiar música e intentar cumplir su sueño de ser baterista. El reconocimiento llegaría después con el grupo Ádammo, que en dialecto griego significa ‘el placer de hacer algo’. Diego siempre ha disfrutado de hacer las cosas que más lo apasionan.

18

años tenía cuando se rompió la pierna derecha montando skate. La lesión derivó en una tendinitis crónica, y el médico le prohibió de por vida que volviera a montar. Hace poco se compró una nueva tabla y ha vuelto a correr. El skate es su pasión.

15

tatuajes tiene en total. Un barco pirata en su espalda es el último, aunque aún no está terminado.

7

años tenía cuando se compró su primera batería. La usaba todos los días. Le duró solo un año porque terminó rota de lo fuerte que le pegaba.

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seguidores tiene en Twitter. A Diego le fascina las redes sociales. Hace dos años fundó, con su socio, la agencia de social media 24 sie7e, y están presentes en el Perú y Colombia.

27

sombreros tiene en su colección. Los usa porque le encanta llevar el pelo largo y nunca peinarse. Le gusta obsequiar algunas gorras a sus amigos: la última se la regaló al cantante Kalimba, quien le dio a cambio un chullo.

12

años tenía cuando empezó a entrenar en la Videna de San Luis. Diego jugó al lado de Paolo Guerrero y Jefferson Farfán.

4

años tenía cuando escuchó por primera vez a Vivaldi. Su padre era amante de la música clásica, y a Diego le gustó desde pequeño. Años después su hermano mayor le hizo escuchar a Metallica, Green Day y Pink Floyd. Quedó fascinado con la batería de esos grupos.