Gisela Ponce de León
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Gisela Ponce de León

Ella no sabe estar quieta

Por César Ochoa / Fotografía de Marco Garro

Es de las chicas que siempre están de aquí para allá: buscando cosas en la cartera, regresando a su departamento porque olvidó la billetera, respondiendo correos desde el smartphone mientras le prueban el vestuario para grabar su programa, Ponte Play, llamando a un taxi para que la recoja. Gisela Ponce de León ha aprendido a organizar su vida a su manera

1

vez llegó al estudio de grabación de Ponte Play justo al final de la cuenta regresiva «3, 2, 1. ¡Al aire!». Normalmente llega con media hora de anticipación para leer la pauta.

10

veces ha perdido celulares. Los olvida, se le caen o le roban [un par de veces].

2

veces por semana come comida chatarra, sobre todo papas fritas, que le encantan. Siempre se ha mantenido en su peso.

5

taxis al día –como mínimo– solicita para cumplir todos sus compromisos: radio, teatro, televisión. No sabe manejar. Dice que no sería buena idea que ella coja el volante.

90

minutos de guión tuvo que memorizar para un monólogo llamado MI NOMBRE ES RACHEL CORRIE. Aunque en el día a día es olvidadiza, es muy chancona memorizando guiones. Ha montado 29 obras de teatro.