Vanna Pedraglio

Escribe: Rebeca Vaisman / Foto: Macarena Tabja
Sus métodos distintos causaron duda al comienzo. Pero acabó entrenando a los mejores deportistas del Perú. Vanna Pedraglio hace del ejercicio una ciencia que se mide con constancia, en Vanna Coach.

Entrenar a una campeona del mundo debe ser el sueño de todo coach. Y tiene que concitar el interés de todo aquel que esté en búsqueda de uno. Luego de que Vanna Pedraglio asumiera el trabajo con Sofía Mulanovich, en pleno apogeo de la “gringa” allá por el 2008, no era raro escuchar a alguien aclarar: “yo no voy al gimnasio. Yo voy a Vanna”.
Pero hasta entonces, el trabajo de Pedraglio fue paciente y constante –como aquel que espera de sus alumnos. Cuando regresó de Barcelona en el 2004, no fue fácil lograr que su metodología sea aceptada. En ese entonces, sus clases de Functional Training eran muy distintas a aquello que los personal trainers ofrecían en gimnasios. Vanna se marchó de Lima tres años y medio antes, y regresó con un título en Biología Sanitaria. Y con una visión distinta del cuerpo.
Empezó trabajando en parques. Armaba circuitos con pelotas, ligas y barras. La suya es una metodología del movimiento. Su nueva versión, perfeccionada, se denomina Vanna Coach. Trabaja con protocolos para distintos tipos de deporte, y para distintos estados físicos. Sigue entrenando a deportistas: los pilotos Ramón Ferreyros, Nicolás Fuchs y el Mono Orlandini; los veleristas Sinclair Jones y Paloma Schmidt, esta última clasificada a las Olimpiadas Londres 2012; los tablistas Carlo Mario Zapata y Lucas Saldívar. Y un largo etcétera. Sin embargo, hay cabida para todos en la casona de Jirón Centenario, en Barranco. Incluso para quien nunca ha hecho ejercicio en su vida. Además de estar presente en Aqualab, en San Isidro, Vanna se dispone a abrir un espacio propio este año en Miraflores.
Siguiendo la metodología que propone, Vanna Pedraglio va superando etapas. Y compitiendo consigo misma. Siempre.