Rossana López-Guerra

Escribe: Harold Obando / Foto: César Campos
Artista plástica. Domina la fotografía, la costura y las obras en varias dimensiones. Es perseverante, enfocada, responsable. Siempre intenta romper los límites que la sociedad ha establecido. La niña que jugaba con muñecas y cajas de cartón aún sigue presente en muchas de sus obras. Es de esas personas que hablan con sus objetos.

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Sentada en su estudio, la artista plásticaRossana López-Guerra piensa en su próximo proyecto: la continuación de Fracturas Transversales, su último trabajo con instalaciones que exploró la arquitectura y el mobiliario doméstico. Mirar las piezas de esa exposición le recuerda a la niña que, dentro de una caja de cartón, ordenaba la casa de su muñeca como ella quería. Domina la fotografía, la costura y las obras en varias dimensiones. Ella rompe los parámetros que la sociedad ha determinado para cualquier espacio.

Su sueño viene de lejos. Rossana dibujaba en sus manos todo lo que veía a su alrededor tal como la percibía. Siempre quiso ser artista. «Sentía de una forma diferente. Me daba cuenta de cosas que pasaban y que no eran obvias y eso me provocaba expresarlas», cuenta. Estudió Comunicaciones, luego viajó a Boston donde siguió un curso de mercadeo de modas. Pasaron los años y formó una familia, pero aún sentía que había un vacío por llenar. Es por eso que con sus hijos ya jóvenes, decidió formalizar sus estudios en arte.

En Corriente Alterna plasmó todo lo que percibe de la sociedad. «En la vida, todo es fruto de vínculos e interrelaciones. Hay cosas buenas como complicadas, y eso trato de plasmarlo». Fotos, hilos, cerámica, madera y otros materiales: todos los ensambla con el fin de expresar aquello que muchos no se dan cuenta. A partir de esa premisa, nacieron sus cuatro exposiciones. Seguirá estudiando porque no puede dejar de aprender. «Venga lo que venga, yo no puedo parar».