Macarena Rojas

Una artista hiperactiva que no para de hablar. Su obra se ha expuesto en las principales ciudades del mundo y en abril será parte de ArtLima

Escribe Inés Patrón / Foto: César Campos

Macarena Rojas es una chica de 27 años, sumamente curiosa, que recién empieza a experimentar con la mezcla de técnicas en la fotografía y ya ha sido premiada en París y Milán por sus trabajos. En su última exposición Viruses come with the wind exploró cómo se propagaban los virus, con ese desorden, esa invisibilidad letal que nos acecha. Sus trabajos –cuya estética es muy tirada al blanco– están llenos de anotaciones matemáticas y análisis minuciosos. Todos ficticios. Trata de entender el mundo y en su juego científico imita las técnicas de los científicos que, en su pequeñez, también intentan descifrarlo.

Por casualidad o bendecida por un ser superior, Macarena suele encontrarse aquello con lo que desea. Su idilio con el cuarto oscuro empezó cuando vio una particular escena de revelado en una película. A los catorce años, decidió meterse en clases de fotografía, a las que iba religiosamente después del colegio en el Centro de la Imagen. Desde esa época decidió usar la cámara analógica para luego escanear sus negativos. «Hay algo que me sigue fascinando en la lentitud y misterio del proceso análogo: la poca inmediatez», asegura. Macarena estudió arquitectura dos años y luego diseño gráfico, nunca se apartó demasiado del estudio de la línea y la composición, hasta que se mudó a Nueva York a seguir un curso de fotografía. Allí experimentó con el dibujo, los hilos, la tinta china y el video. Toda esta mezcla de técnicas resultaron en el interesante concepto y presentación del arte de Macarena.

En agosto expuso en Corriente Alterna. Ahí es donde Tulsi Karpio conoce su trabajo y posteriormente la selecciona para el colectivo La Encomienda. Luego viajaron a Bogotá, donde expusieron en la galería del famoso padre de Tulsi, Jacobo Karpio, y luego a Scope, en Miami. En abril podremos ver los trabajos de La Encomienda y otros trabajos de Macarena en el stand de la galería Vértice en la feria ArtLima.

Hace siete años empezó a coleccionar calaveras. En su casa están por todos lados: hay un imán de esqueleto en su refrigerador y un cráneo de pájaro de Abel Bentín en su mesa. Casi no tiene ropa que no lleve una calavera dibujada. De hecho, cuando se casó hace dos semanas, bailaron debajo de una bola disco con forma de calavera. Dice que viene de su amor a la ciencia, a la biología y a la estructura. Pero la verdad es que Macarena Rojas es un poco punk.