ALTER EGO
Humberto Polar Humberto Polar

Humberto Polar

48 años / Publicista - Guitarrista

Escribe: Rodrigo Alomía / Fotos: César Campos
De niño, Humberto Polar odiaba los comerciales. Cuando veía televisión, anotaba en un cuaderno los mensajes falsos que decían las publicidades con la esperanza de enjuiciar, algún día, a aquellas marcas poderosas. Hoy, el sétimo mejor publicista del mundo, según la revista Business Insider, ya perdió la cuenta de cuántos premios ha ganado este año al frente de la agencia Mayo como director creativo general. El éxito le llega con calma pero cargado de pasión, como si estuviera afinando su guitarra para una siguiente concierto.

Estudié Lingüística y Literatura en la universidad. En 1986 surgió la oportunidad de entrar a una agencia de publicidad como creativo. No tenía idea de que existía un trabajo con ese nombre; incluso me pareció chistoso. Así descubrí la publicidad.

Me fue bien pero quería hacer otros tipos de trabajos que no existían en el país, con propuestas más creativas y lejos de estereotipos. En 1989 viajé al Ecuador para laborar en la agencia McCann Erickson; luego de eso vinieron trabajos por toda Latinoamérica. Después de 24 años regresé al Perú.

En el país aún se piensa que cualquier cosa debe salir al aire y ser publicidad, sin refinar la calidad de los mensajes que pueden generar casos de sexismo, clasismo o racismo. Mi línea de trabajo: que la publicidad tenga una explícita responsabilidad social porque llega a demasiada gente.

A los diez años, mi madre me inscribió en clases con el guitarrista criollo Pepe Torres. Luego de un periodo sin tocar, retomé la práctica a los quince años, fascinado por el rock. A los dieciocho, empecé una formación más académica estudiando armonía musical con Jorge Madueño.

La guitarra es un símbolo de adultez y rebeldía para un adolescente. En los ochenta, tuve una banda llamada Los Exigentes de Benito Lacosta. Formamos parte de la movida de rock subterráneo de Lima y tocábamos al lado de Narcosis o Leucemia. Luego, en todas las ciudades donde vivía, tenía una banda.

Llegué a El Hombre Misterioso a fines del 2012. El grupo quería replantear su sonido hacia un elemento más noise, en que la guitarra virtuosa sea reemplazada por una más atmosférica y que expanda la paleta de sonidos.