Los quioscos de Asia: rápidos y novedosos

Por Nabil Katabi / Fotos de Ximena Vidaurre
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La furia del verano está de nuevo entre nosotros, y, aprovechando la cantidad de gente que pasea por el bulevar de Asia, varios empresarios culinarios han instalado allí sus conceptos ya conocidos en Lima o ideas nuevas en formatos de fastfood o pequeños quioscos; todos con una oferta de precios cómodos que oscilan entre los seis y los doce soles.

Al lado del supermercado Wong, Paypa, con una carta que se distingue por el uso del idioma quechua, propone una serie de fritos con acento 100% peruano: variedades de papas como la Huamantanga, yucas y camotes presentados en rodajas o bastones. Entre ellos destacan los bastones de camote con salsa de ají y mayonesa anticuchera. Todos vienen en ‘cornet’ [cucuruchos] y cada uno puede acompañarse de dos salsas a escoger entre seis diferentes… Nada muy liviano, pero aseguran una satisfacción rápida.
Por el lado sur del bulevar, las novedades son D2 Tequeños y Shawi, ubicados estratégicamente entre las cinco grandes discotecas de la zona, frente a la plaza Gourmet Perú BBVA.

D2 Tequeño es un pequeño quiosco que ofrece tequeños con seis variedades de rellenos [la presentación con el mix de todos viene acompañada de dos cremas]. La masa de todos podría ser más delgada y su fritura, más delicada, pero el tequeño relleno de carne oriental y el de ají de gallina están bien logrados.

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Shawi, por su parte, es la propuesta más original y exótica de la temporada: lleva la comida árabe y sus famosos ‘shawarmas’ a Asia, con carnes que se cocinan a la vista. Sus sánguches son de carne de cordero, res, pollo, cerdo o falafel, y vienen en pan lafa [enrollado] o pan francés. El shawarma de falafel trae perejil, tomate, pickles y salsa de tahiné, mientras con el mix de especies a base de nuez moscada y comino surgen todos los sabores del Medio Oriente. Además este córner propone kibbé, hojas de parra y las ensaladas fatoush y tabulé.

Finalmente, Congelatte, también cerca de Wong, ofrece unos excelentes, naturales –sin ningún preservante o sabor artificial– y muy refrescantes helados y sorbetes en bastón [pops, como un concepto de helados ‘a la piedra’]. Una mención especial merece el helado de pisco sour, con una rodaja de limón adherida al palito, y el de tuna.

Hay que desear lo mejor a estas innovaciones en comida rápida y seguir su posible crecimiento en Lima. De cara al verano, su éxito parece asegurado.
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