La ley con arte entra

El replanteamiento de la actual ley del artista

Escribe. Eliana Fry García-Pacheco / Ilustra: Felipe Esparza
Pocos años ha cumplido el joven Ministerio de Cultura y, sin duda, entre sus principales tareas estuvo replantear la actual Ley del Artista, un proyecto que se abrió a la sociedad en pleno para así buscar ser consensuado por todo el sector artístico. ¿El resultado? Más de 10 mil sugerencias recibidas que ahora deben evaluarse. Y, sí, la ley anterior contemplaba a los taurinos como artistas, por si no lo sabías. Pero ese es otro tema.

Se puede satisfacer a todos por igual? ¿Cómo una entidad política que existe dentro de una sociedad demandante como la nuestra podría hacerlo? Es una tarea compleja, pero loable. Porque es justamente un ministerio, con su inmensidad orgánica, quien decide ponerse una valla tan alta para mejorar una ley existente (la ley N°28131, que es la Ley del Artista) desde el diálogo y el consenso con los involucrados. «Podríamos pasarnos un año tratando de hacer la ley perfecta, pero el objetivo era atender las preocupaciones y los derechos de los artistas en lo que a lo patrimonial, moral, seguridad social y acceso a la docencia se refiere. Queremos generar mejoras», dice Mariela Noriega, jefe de la Dirección de Artes y Acceso a la Cultura del Ministerio de Cultura.
Así, gracias a la comisión creada por la ex ministra Susana Baca –conformada por el actor Enrique Victoria, Kiri Escobar, Elvira de la Puente y representantes del ministerio–, este anteproyecto incluye ahora entre sus líneas a los creadores artísticos que, hasta hoy, no son reconocidos dentro del marco legal. Rescatable es también que el documento ha de considerar cualquier prestación artística como una unión laboral que, obviamente, debe contemplar todos los beneficios del caso. Y para promover el desarrollo profesional de los artistas se tiene que permitir que, gracias a su experiencia, y con solo dos semestres de estudio en un curso de complementación consigan título profesional para, así, acceder a la docencia. Es decir, a nuevas formas de trabajo.

¿Se están creando mecanismos de control para que, una vez aprobado el documento, la ley se cumpla?
Sí, lo tenemos previsto. Sucede que una vez que se aprueba y se promulga, debe reglamentarse la ley, y solo entonces se especifican las sanciones e infracciones. Lo importante es entender que, una vez aprobada, todos en el sector debemos comprometernos para estar seguros de que se cumpla la ley, que el artista mismo la haga validar. Solo así conseguiremos que sea beneficiosa.

¿Qué sucede con los grupos independientes que se autogestionan?
La ley está brindado un marco donde se garanticen los derechos del artista, más allá de que estén de manera independiente o en grupo. La profesionalización y la formalización para poder acceder a estos beneficios es una de las tareas pendientes en el marco de la

ley. Hay mucho trabajo aún en el sector para ir informando sobre algunos mecanismos que no solo competen al Ministerio de Cultura y para ello vamos a ir generando más capacitaciones y asesorías para que puedan formalizarse y armar redes con otros involucrados. Pero si logramos que, a nivel nacional, todos estemos convencidos de la importancia del arte y la cultura, las cosas van a ir acomodándose con prontitud.

En los últimos meses se han presentado casos de censura a algunas exposiciones. ¿De qué manera el Ministerio regula estos sucesos?
Creo que la libertad de expresión es algo que está en nuestra Constitución. Con respecto a los mecanismos que existen, nosotros como Ministerio fomentamos el talento nacional, generamos mayores fondos y condiciones para que el artista pueda desarrollarse y trabaje con las mejores condiciones. Y ese es un mecanismo para evitar la censura. Recuerden que tenemos un Ministerio joven, aún.

¿Se ha pensado en un subsidio estatal al arte como se hace en Argentina,
por ejemplo?
Sí, claro. Pero ese es un trabajo que requiere todo un marco legal para otorgar asignaciones directas a los artistas o a los grupos. Uno de nuestros objetivos es generar los mecanismos para hacer fondos concursales. Como lo anunció el ministro Luis Peirano frente a la Comisión de Economía: nuestro presupuesto es insuficiente. Y además sustentó por qué debía incrementarse. En cualquier país te van a decir que este es un camino largo, pero lo tenemos en agenda, sin duda.

Tiempo de espera
Si bien no hay fecha límite, el anteproyecto debería presentarse a finales de febrero al Congreso de la República. Diversos mecanismos han sido creados para recibir aportes en esta primera revisión del proyecto, que buscó recoger sugerencias a nivel nacional gracias a diversas mesas de trabajo en Lima, Trujillo, Cusco, Tarapoto e Iquitos. Ahora deben sistematizarse. La comisión ya mencionada será la encargada de recibir el documento, afinarlo y dar la última validación antes de que el ministro pueda presentarlo.Es importante mencionar que existen otras leyes paralelas a esta, como la del cine o la de propiedad intelectual, que la complementan. También cabe la posibilidad de que el legislativo no apruebe la ley tal cual se presenta. El Ministerio, una vez se presente la ley en el Congreso, tiene la labor de hacerle seguimiento para que «el proyecto no se maltrate mucho y se apruebe casi en su integridad», dice Henry Jordán, asesor legal del ministerio.
Nuestra tarea es conseguir que la comunidad comprenda la importancia de impulsar el arte, que sientan de manera concreta cómo contribuyen en la calidad de nuestras vidas.

Palabra de artista
Algunas opiniones de aquellos que se verían afectados por esta ley

«Estaba claro que, al existir (por fin) un Ministerio de Cultura, aparecería sobre el tapete la Ley del Artista remasterizada. Es un avance. ¿Se cumplirá? Veo muy complicado que en un país con la cultura a la deriva se le dé un cauce adecuado a esta propuesta. Sin embargo, es urgente que en los medios donde se contratan artistas se pongan y cumplan reglas. Pero hay vacíos.Mientras, muchos artistas buscan intereses distintos a la formalización de sus estructuras de base creativa. Es solo un primer paso. Luego habría que pensar cómo hacer con aquellas otras propuestas artísticas que en su organización no coinciden con el formato del sistema. ¡A nosotros, por ejemplo, no nos incluye como grupo de teatro de autogestión!».
Diego La Hoz, director de teatro

«En el Perú, una buena cantidad de creadores independientes establecen relaciones con sus eventuales empleadores, los que raras veces pasan por la contratación o el acuerdo estipulado. Esto crea una serie de irregularidades. Una de las más severas es la censura. Muchas veces se trata de censuras presionadas por la reacción de una minoría demasiado influyente o de una mayoría demasiado conservadora que busca consolidar el cinismo en materia sexual, la intolerancia en materia religiosa y el totalitarismo en materia política. Creo que es necesario definir claramente los actos que atentan contra la libre expresión, así como sanciones para los mismos, a fin de crear una escena cultural con menos impunidad y con mayor apertura de opinión y criterios».
Emilio Tarazona, crítico de arte

«No se habla nada de los ilustradores, dibujantes de historietas y caricaturistas. Es decir, para mi país hacer historietas no es cultura. No existo, ya que no se especifica claramente esta figura y eso puede generar contradicciones. Aquí se habla de artista plástico y esto es cuando se expone o cuando se plasman las obras en una exposición, o referido a que se conviertan en expresión plástica. Pero si yo solo edito en un periódico, esa ley no me protege».
Manu Mercado, ilustrador e historietista.