Germán «CHERMAN» Quino Ganoza

43 años / Artista - Sanguchero

Texto: Gianfranco Languasco / Fotos: Macarena Tabja
Cherman ha hecho que los más grandes personajes de la historia peruana se vuelvan héroes contemporáneos. Figuras como César Vallejo y Túpac Amaru han pasado de las láminas escolares a estampillas gigantes, posters y serigrafías. Pero su arte no solo está en lo visual. Don Bajadón, su sanguchería, también busca revivir íconos peruanos, aunque, en este caso, los íconos son comestibles.

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El artista que se metió a la cocina.

A los nueve años, leí Paco Yunque de César Vallejo hecho en cómic por Juan Acevedo. Tuve esperanza de que se hicieran más cómics sobre temas peruanos. Pero nunca los vi. Así que comencé mi propia apuesta gráfica enfocada a revalorar personajes de la historia y cosas localistas. Eso cayó por su propio peso: primero por mi contacto con el arte, luego por mi participación en el desarrollo de la cultura urbana.

Yosef Bustamante es mi hermano de toda la vida y desde pequeños soñábamos con hacer un proyecto juntos.Decidimos hacer Don Bajadón. Yosef conocía el óvalo Santa Anita ya que su familia tiene una tienda acá. Nos dedicamos a escoger insumos peruanos, como la papa amarilla tumbay, salchicha de huacho o queso cajamarquino. Aparte, todas las cremas son preparadas por doña Lida Do Carmo que es la mamá de Yosef y, prácticamente, madre para mí también.
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Mi hermano administra el lugar, pero yo siempre voy a ayudar. Hay días donde incluso hago de jalador, que es lo más alucinante porque el óvalo Santa Anita es como un Jirón de la Unión solo que más abierto y distinto.

Es un poco estúpido tratar de definir algo cuando no se tiene límites para lo que uno hace. Hay mucha gente que no conoce mi trabajo como dibujante en vivo, que es otra corriente definida y que a pesar de ser quizás lo más importante en el arte es lo menos valorado.

Mientras intentaba sacar Don Bajadón también estaba con el proyecto de La Casa Roja, la tienda galería de mis obras y de mi empresa Chermany Inks. Me desequilibró un poco pero al final lo logré. Me gustaría que Don Bajadón se vuelva una cadena y que, a diferencia de las otras propuestas, también ofrezca arte.