Vida Sana

Tres gurús de lo natural tienen algo que decirte sobre lo que comes

  • «La leche no necesita formar parte de nuestra dieta»

    Doctor naturista de tradición china. Autor de los libros La nutrición inteligente; La revolución de las grasas; y El secreto de los carbohidratos

    ¿Que cómo nació mi interes en la medicina? Sucede que mi madre falleció muy joven de cáncer y me dejó una pregunta: ¿Qué pasa con la salud de la gente? Ese hecho me acercó a mi abuela, una anciana muy lúcida e inteligente que vive en una casa de campo, en Inglaterra. El año pasado, a sus 97 años, fue a un chequeo médico por primera vez en su vida. Es cuidadosa con su salud. Estudia las plantas, cultiva sus propias verduras. Ella me enseñó mucho y me inició en la vida naturista.

    Hablaré sobre un alimento específico: la leche. Cuando empecé a investigar sobre ese alimento lo dejaba todo por escrito. Así ya no repetía todo delante del paciente, sino que le pasaba una suerte de folleto. Todos esos escritos, junto a los demás que tenía, se publicaron en el libro La revolución de las grasas. Fue un best seller.

    El 75% de la población mundial es intolerante a la lactosa. No somos becerros. La leche de vaca no tiene grasas cerebrales ni es la más interesante fuente de calcio. Existen otras fuentes de calcio con mejor biodisponibilidad. Estados Unidos es un país que toma más leche que en todo el planeta restante, sin embargo tiene altos índices de osteoporosis.

    La leche es un alérgeno muy grande. Tiene alérgenos naturales, como la galactosa y lactosa, pero no tenemos enzimas capaces de digerirlas. Un mililitro de leche pasteurizada contiene hasta 700 mil microorganismos muertos. Como están inactivos, no te causarán enfermedades, pero tu organismo lo verá como una amenaza y producirá anticuerpos que desatan una reacción inmunológica: la alergia. El queso es leche multiplicado por doce. Si le quitas la leche y el queso a quien tiene asma o artritis reumatoide, se recuperará muy rápido.

    También es altamente mucogénica. Genera moco, acarrea sinusitis, rinitis, bronquios con flema. Además, biológicamente no tiene nada que ver con nuestras necesidades alimenticias. Tiene grasas saturadas. En cambio, la leche materna tiene grasas esenciales para el desarrollo del cerebro humano.


  • «En luna llena nuestro organismo funciona mejor. En ese periodo hay que comer flores»

    Empresaria dedicada a elaborar y difundir productos naturales del Perú

    Los que hemos vivido en el campo sentimos un gran respeto por la naturaleza. De niña viví en Polobaya, en Arequipa. Luego de muchos años volví a ese lugar para curar el asma de uno de mis hijos y la úlcera que yo padecía. La naturaleza nos curó.

    Todos me preguntaban cómo nos sanamos. Entonces decidí irme al campo a investigar. Así viajé por todo el Perú.

    En todas las épocas del año, pero sobre todo en verano, debemos tomar en cuenta las fases de la luna. En luna llena nuestro metabolismo está pleno. En ese periodo hay que comer flores y, si queremos conservar la piel de forma especial, consumir las amarillas, como las hojas de girasol orgánicas. Si las combinas con rosa sisa [llamada marigol], una planta originaria repleta de luteína, y le agregas muña y un poco de zanahoria, la piel estará maravillosa.

    En luna nueva debemos hacer una dieta de veinticinco horas continuas, desde una hora antes de que empieza esa fase. En ella hay que incluir mates amargos como flor de arena, que desintoxica el organismo, calma los nervios y ayuda a bajar de peso. El ayuno era muy importante en nuestras culturas ancestrales para desintoxicarse y reencontrarse consigo mismo. Todo debe descansar, nuestro cuerpo también.

    Si no resistes el hambre del ayuno hay que consumir algas para hacer una limpieza del intestino grueso. Además, tienen colágeno para la salud de la piel, uñas, articulaciones y tendones. En verano, gran parte de nuestra alimentación debe ser algas.

    El atajo es un súper alimento delicioso. Está en todas la chacras de Lima, pero la sacan como hierba mala. Es un crimen. Es hora de rescatarla. Ayuda a mantener el peso correcto, a que las enzimas digestivas estén en perfecto estado para nutrirnos bien. Uno no es lo que come, sino lo que absorbe. Si tu flora intestinal no está bien, no asimilará los nutrientes. El atajo es una maravilla.

  • «Un alimento “sano” puede ser contraproducente. Toda dieta debe ser personalizada»

    Conocido como Rupanuga Caitanya. Doctor en lengua Ayurveda. Ha escrito los libros Los Tres Principios Vitales; Salud y Vitalidad; y Ayurveda: Principios Básicos – Volumen I.

    Ayurveda es una propuesta para la longevidad. Es considerada la medicina natural más antigua del mundo. Nació hace cinco mil años en la India. Esta disciplina utiliza toda materia orgánica o inorgánica. Se sirve de plantas medicinales que están descritas en libros antiquísimos (como el Caraka Samhita); también utiliza todas las técnicas de las medicinas naturales como hidroterapia y masajes, además desarrolla hábitos alimenticios correctos para cada persona. Pero sobre todo actúa se sobre la conciencia, el estado emocional y de ánimo.

    En mi caso personal, he desarrollado el proceso Kundalini, que tradicionalmente indica un tipo de iluminación. A partir de una experiencia grave, activé uno de mis chakras (Muladhara Chakra que es un punto de punto de energía primaria) de la zona del perineo y recibí la energía o luz de Dios a través del sétimo chakra que está en la cabeza.. Así empezó mi camino en ayurveda y, por mis investigaciones, sé que muy pocas personas en el mundo desarrollan Kundalini.

    Acuden a mí todo tipo de personas: no busco a nadie. Vienen pacientes con todo tipo de enfermedades, con el deseo de cambiar de dieta; otros que no encuentran sentido a su vida, o por curiosidad. Todos encuentran una terapia personalizada. Cada alimento tiene su función específica en el ayurveda. El objetivo final es restablecer la armonía y el equilibrio corporal y mental.

    Toda enfermedad tiene una contraparte emocional. El ayurveda trata ambas. Se basa en la teoría de los cinco elementos del funcionamiento del universo: éter (espacio), aire, fuego, agua y tierra. Estos se manifiestan en el cuerpo a través de los tres principios básicos, llamados doshas: vata (éter+aire), pitta (fuego+agua), kapha (agua+tierra). Estas doshas (Vata, Pitta y Kapha), son las que determinan los temperamentos, los biotipos de cada persona, sus características físicas. Son pues tres los elementos que gobiernan las funciones biológicas, psicológicas y patológicas. La armonía que exista en el ambiente externo y en el interno es el factor determinante de la salud o de la enfermedad. Si una persona equilibra su vida en cada momento, adquirirá la longevidad deseada por todos.