Una adicción llamada Ferrari

Especial Autos

Por César Ochoa
La escudería de Ferrari tiene una legión de seguidores alrededor del mundo. Se les conoce como tifosi, y son como una marea roja que alienta en cada carrera de la F1 con la misma energía que las hinchadas más furiosas del fútbol. Tienen tanto poder que sus opiniones llegan hasta el corazón mismo de la compañía de coches de lujo más famosa del planeta.
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Tifosi: palabra italiana, dícese de los fanáticos de un equipo deportivo. Los tifosi de la escudería Ferrari de Fórmula 1, esa marea roja de hinchas acérrimos al Cavallino rampante, acaban de concretar su más reciente ópera: haber puesto el nombre –tras una votación online– al monoplaza 2014 con que sus pilotos Fernando Alonso y Kimi Raikkonen disputarán el campeonato esta temporada. Esa deferencia que los amos de la marca italiana les han ofrecido se lo tienen bien ganado. Ningún equipo posee una voz de aliento de ese calibre. Ellos están en las buenas y en las malas; sufrieron una sequía de campeonatos de dos décadas y también fueron testigos de cómo el alemán Michael Schumacher transformó a su caballo cojo y herido en un purasangre imparable que logró cinco campeonatos consecutivos [del 2000 al 2004]. Los tifosi cantan, gritan, reclaman, retan. Son tan importantes para el juego como el mismo auto.

Es difícil saber cuántos tifosi hay en el mundo. Hay 137 clubes oficiales en tres continentes, pero se sabe que Ferrari es una marca conocida por su hermetismo. En internet hay decenas de foros en los que discuten desde temas coyunturales e históricos hasta sobre pilotos, ingenieros, modelos de autos y temporadas. No son violentos como los hooligans del fútbol inglés, pero suelen invadir pistas para festejar triunfos ondeando banderas gigantescas. Si algo desean los pilotos de Ferrari, es ganarse el cuore [corazón] de los tifosi. Schumacher, Niki Lauda, Juan Manuel Fangio fueron héroes de su tiempo. En el último cumpleaños de Schumacher, el 3 de enero pasado, un grupo de tifosi se organizó para decirle que seguían con él, a pesar de que Schumi, como lo bautizaron, haya terminado su carrera con la escudería Mercedes. Stay strong, keep fighting. Ese fue el mensaje que proyectaron en la fachada del hospital donde Schumacher permanece hospitalizado, tras quedar en coma luego de que sufriera un accidente en Francia a fines del año pasado mientras esquiaba. Los tifosi nunca olvidan.

«Hay dos tipos de aficionados: los materialistas que miran el marcador para saber si su ilusión gana o pierde aire y los románticos que no necesitan evidencias para apoyar a los suyos», dijo el cronista Juan Villoro en un artículo escrito sobre los hinchas. Los tifosi son como los segundos. Fervientes e incondicionales que a la vez exigen buenos resultados. Hace un par de años, no dudaron en quejarse del piloto brasileño Felipe Massa, a quien consideraban una tortuga. Incluso exigían el fichaje del italiano Giancarlo Fisichella en su reemplazo. Para los tifosi, Ferrari es la religión y los pilotos de la escudería deben ser profetas dignos.

Los tifosi no son violentos como los hooligans del fútbol inglés, pero suelen invadir pistas para festejar triunfos ondeando banderas gigantescas. Si algo desean los pilotos de Ferrari, es ganarse el cuore [corazón] de los tifosi. Schumacher, Niki Lauda, Juan Manuel Fangio fueron héroes de su tiempo

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Hace un par de años, los tifosi oficiales del club organizaron por primera vez el Ferrari Passion Day, en el que cientos de afortunados fans pasaron un día con el equipo de la escudería en la pista de Mugello, Italia. El programa incluyó simulaciones de pit stop para los fans, carreras de karts, acceso a la academia virtual de Ferrari en un chasís real, además de una rueda de prensa en la que pilotos y miembros del equipo respondieron las preguntas de los aficionados. En Abu Dabi, en la isla Yas, se encuentra el paraíso de los tifosi. El Ferrari World es un parque de atracciones de la escudería. Cuenta con diecinueve atracciones, como la montaña rusa más rápida del mundo, que alcanza los 240 k/h, y cuyos coches simulan monoplaza de Ferrari. También hay una exposición de autos antiguos, simuladores, visitas virtuales y atracciones en 3D que permiten a los visitantes viajar a través de la historia y del mundo de Ferrari.

Los tifosi oficiales tienen una tarjeta que los identifica; descargan aplicaciones para sus smartphones; coleccionan coches en miniatura; leen Ferrari Magazine; juegan Virtual Academy en la PC, donde prueban sus habilidades en la pista; son adictos al Ferrari Mania, una aplicación para descargar fondos de pantalla y un sinfín de información sobre la marca. Pero sobre todo gastan sus gargantas cuando se trata de alentar.