LOS DESEOS DE LOS FAVORITOS

Por Pablo Panizo, Rodrigo Alomía y Gabriela Ramos
Fotos de Augusto Escribens

EN VÍSPERAS DE LAS FIESTAS,
UNA CANTANTE, UNA VELERISTA,
UNA ACTRIZ, UN CINEASTA,
UNA DIRECTORA DE TEATRO Y
UN ESCRITOR REVIVEN SUS ALEGRÍAS
MÁS ENTRAÑABLES Y PROYECTAN
SUS MEJORES AUGURIOS.

DESPUÉS DE LA FAMA

Cristina Valentina

+ En estas navidades, la cantante revelación del año ha confirmado una corazonada: incursionar en la música ha sido el mejor regalo que se ha podido dar a sí misma.

La han comparado con Amy Winehouse. Le han dicho que sus registros vocales se parecen; que sus estilos musicales confluyen al estar influenciados por el soul y el R&B, y que, por último, las dos cantan en inglés. Luego de lanzar este año su disco debut All i know, a Cristina Valentina le han llovido comentarios de toda clase a través de las redes sociales y cada vez que terminaba un concierto. «Al inicio las comparaciones con Amy Winehouse me preocupaban y me daban un poco de lata, pero me parece genial que me asocien con alguien tan capa como ella», confiesa Cristina.

Desde ciudades como el Cusco hasta países como México han reclamado su presencia, pero la cantante se lo toma con calma: durante este año solo ha cantado en escenarios limeños. «Siento que tengo mucho más que ofrecer haciendo música, y si el próximo año puedo viajar fuera del Perú, sería increíble», afirma. Pocos saben que, además de cantante, Cristina tiene un título en Medicina Humana por la Universidad Cayetano Heredia. Por eso hoy divide sus días entre sus presentaciones y su trabajo de medio tiempo en una consultoría de investigación en temas de oncología, labor que casualmente la hará viajar bastante el próximo año. «En enero tengo una reunión en San Francisco y estoy coordinando si puedo tocar en algunos lugares de la ciudad», dice entre sonrisas. «Sería muy gracioso que una cosa me permita hacer la otra… pero ¡sé que todo se puede!».

BUENOS PRESAGIOS

Paloma Schmidt

+ La velerista nacional celebra las fiestas navideñas luego de su mejor año como deportista .

Cada vez que Paloma Schmidt piensa en lo sacrificada que ha sido su carrera, suelta un suspiro. «Ufff… he tenido que hacer de todo». Ha vendido brownies y pulseras de silicona para pagar sus entrenamientos y costear sus viajes [hoy felizmente ya cuenta con el apoyo de ADO y del IPD]; ha alargado su carrera de Biología hasta por ocho años, y ha pasado la mayor parte del tiempo lejos de casa. Pero ahora que llega fin de año y enumera los logros que ha conseguido, siente que todo ha v alido la pena.

En enero clasificó a una final en una fecha de la Copa del Mundo de vela en Miami [quedó sexta entre más de cincuenta veleristas], y en mayo se llevó la medalla de oro en los Juegos Suramericanos de Playa de Vargas [Venezuela]. Participó en muchas competencias más, pero estos dos logros son sus favoritos del año. El primero no solo por lo que significó para ella, sino también para el país: «Fue la primera vez que un peruano logró llegar a una final en un mundial de vela», resalta; y el segundo por lo que sintió en el pecho cuando subió a lo más alto del podio y, con una emoción incontrolable, cantó el himno nacional.

Ha sido un año excepcional, y Paloma confía en que solo sea el presagio de lo que vendrá en 2015, cuando buscará clasificar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y competirá en los Juegos Panamericanos de Toronto. Mientras se prepara para pasar las fiestas en compañía de su familia, tiene en mente su próximo reto: conseguir una nueva medalla.

SIN TIEMPO DE SOBRA

Camila Zavala

+ La actriz ha vivido un fructífero año en la televisión y en las tablas. Además ha consolidado su productora audiovisual.

Cuando Camila transita por las calles de Lima, suelen reconocerla al instante. «¡Winiii, Winiii!», le gritan en alusión a Jimena, el personaje que interpretaba en la popular serie de televisión Mi amor el wachimán. «Al principio me chocaba que la gente me saludara con besos y abrazos porque ni siquiera la conocía, pero el actor no existe sin el público, y que te reconozcan es increíble», confiesa Camila, que este año concluyó un capítulo importante en su carrera: luego de tres temporadas consecutivas la serie que marcó su debut en la televisión llegó a su fin. «Cerrar esta etapa ha sido bonito y triste al mismo tiempo, pero, por otro lado, este 2014 también he participado en más proyectos teatrales».

Obras como Vincet en Londres, El mundo invisible y Cómo crecen los árboles han renovado el afecto que Camila siente por el teatro. Desde el colegio no dejaba de matricularse en cuanto curso y taller de actuación encontraba, lo que más tarde la llevaría a estudiar Artes Escénicas en la universidad. «Fue genial que Adrián Galarcep me dirigiera en Vincent en Londres después de hacernos muy amigos en el colegio. Siempre le digo que por él empecé a actuar», recuerda Camila con una sonrisa.

Pero eso no es todo. Este año su productora audiovisual, Play, se ha consolidado en su rubro con trabajos para diversas marcas, y Cazadores de ofertas, el programa que conduce en el cable, ha cumplido un año. A veces el tiempo le queda corto, pero a su favor Camila siempre tiene unas inacabables ganas de superarse.

CAPÍTULO CERRADO

Fernando Villarán

+ El director de Viejos amigos recibe la Nochebuena con la satisfacción de haber estrenado la tercera película peruana más taquillera del año.

Permanecer siete semanas consecutivas en cartelera es un gran logro para una película nacional, y alcanzar la cifra de 460 000 espectadores también. Fernando Villarán es consciente de esto. Por eso no deja de sonreír mientras sostiene una lata vintage de galletas, elemento sobre el que gira la trama de su ópera prima: Viejos Amigos, un canto a la amistad de toda la vida protagonizado por los consagrados Ricardo Blume, Carlos Gassols y Enrique Victoria.

Para Fernando el truco estuvo en hacer una película que él mismo disfrutara, y parece que el público se contagió de sus gustos. «No lo quería decir porque pensé que podía salar la película, pero muy en el fondo guardaba la esperanza de que el boca a boca nos ayudara», confiesa el cineasta.

El proyecto que forjó durante cuatro años ahora pertenece a los espectadores, pero a él no le va eso de quedarse sentado a contemplar su fortuna. Ya cerró el capítulo, se despidió de la historia y, aunque por ahora carece de tiempo, por su mente ya rondan tres futuros guiones: dos comedias y un drama.

Además continúa creando y construyendo en Locomotor, la realizadora publicitaria donde trabaja. «¿Sientes presión por superar tu primer éxito?», le pregunto. «Para nada», responde convencido. «No busco el éxito en términos comerciales, sino estar un paso más adelante, siempre».

UNA MIRADA INTERIOR

Chela de Ferrari

+ La sobrecogedora puesta en escena de La Cautiva marcó el año de Chela, quien vive las fiestas motivada por un proyecto que la ilusiona .

Dos experiencias vienen a la cabeza de Chela de Ferrari cuando hace un repaso de su labor al mando de la dirección artística de La Plaza este 2014: el montaje de su obra más reciente y el crecimiento del programa de impulso de creación dramatúrgica Sala de Parto. Por años estuvo a la expectativa de una obra peruana con la que conectase de forma especial, y la encontró precisamente en la ganadora de Sala de Parto del año pasado: La Cautiva . Escrita por Luis Alberto León y dirigida por De Ferrari, la puesta en escena nacional más celebrada del año es un viaje al corazón del conflicto interno. Un montaje de una crudeza sin filtros y, al mismo tiempo, de una notable belleza poética. «Es uno de los procesos más fuertes y, a la vez, más felices que he vivido, porque me ha permitido montar en La Plaza una obra que era necesaria», comenta la directora.

Necesaria porque creó un espacio más para la reflexión sobre los años de violencia, porque presenta a un pueblo cautivo entre dos fuegos y enfrenta al espectador con preguntas que De Ferrari estima vitales: ¿qué pasó?, ¿dónde estuvimos?, ¿cómo es posible que no hayamos atendido realmente el reclamo de este pueblo?

A los 58 años, después de muchos años haciendo teatro, la promoción de nuevos autores a través de Sala de Parto es el proyecto que hace que Chela de Ferrari despierte cada mañana con gran ilusión. «Le da renovado sentido a mi carrera», confiesa.

PAGINAS INOLVIDABLES

Jeremías Gamboa

+ El escritor suma otra alegría tras la consolidación de su primera novela : este 25 de diciembre pasará sus primeras navidades como papá.

El triunfo real es poder escribir mi siguiente libro sin apremios», dice Jeremías Gamboa. El año que termina ha quedado marcado en su vida como el del encuentro de los lectores con su primera novela, Contarlo todo [Mondadori, Madrid], que llegó arropada por las críticas favorables de Mario Vargas Llosa y la prensa internacional.
Fue en la feria del libro de Guadalajara, hace exactamente un año, cuando Contarlo Todo se convirtió finalmente en una realidad en las estanterías, y Jeremías arrancó una etapa en la que viajó más que nunca, soportó duras críticas, recibió incontables elogios y aprendió a decir no a las decenas de ofrecimientos que acarrea la notoriedad: programas concurso, padrinazgos de promociones, reportajes televisivos… Su novela se convirtió en un éxito sin parangón en la última década de la literatura iberoamericana, y él, transformado en el escritor de moda, logró eliminar de su vida las preocupaciones monetarias que acompañaron sus años de trajín periodístico.

Por si fuera poco, gracias a Contarlo Todo hace pocas semanas recibió en España el premio Tigre Juan a la mejor novela de 2013, un logro que consolida la calidad literaria del libro al margen del fenómeno comercial que representó en su momento. Sin embargo, todos los éxitos profesionales de Jeremías no pueden compararse con otro que le ha cambiado la vida para siempre. Desde octubre es papá de Octavio, su obra más valiosa.