Kayak de mar

Por Karen Silva/ Fotos de Oliver Lecca
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Practicar este deporte no es tan difícil como parece. Resulta ideal, por ejemplo, para alguien que no quiere empezar por las actividades marinas clásicas, como el surf o la natación. Además la diversidad de playas a lo largo de la costa y la posibilidad de encontrar delfines y lobos marinos en ellas dan un valor agregado a remar en aguas limeñas.

El kayak se ajusta a diferentes tipos de personalidades. Hay quienes prefieren disfrutar de la calma de remar sin apuros, y otros más arriesgados, que prefieren remar a destinos alejados para disfrutar de la aventura. Los alumnos iniciados deben contar con la técnica, manejar el oleaje y el viento, y tener conocimientos de navegación. Factores como encontrarse lejos de la costa o lidiar con el movimiento del agua y con las condiciones atmosféricas pueden sorprender a los improvisados.
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Además de llenar el espíritu, al practicar este deporte el cuerpo también trabaja. Cuando se rema correctamente, casi todos los músculos se involucran. La clave de la técnica para remar es el giro del torso, movimiento en que se trabajan hombros, brazos, piernas y abdominales.

Como buena actividad al aire libre, el kayak crea un vínculo con la naturaleza, permite desconectarse de la rutina y, muy importante en estas fechas, ayuda a reponerse de los excesos propios de las celebraciones de Año Nuevo.
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