Cuerpos en emergencia

El mundo de la fisioterapia y la rehabilitación tiene tantas opciones como lesiones existen. Más allá de las diferencias entre cada escuela, los terapeutas coinciden en que, por insignificante que parezca, una lesión mal tratada acompañará a su víctima toda la vida. Tres especialistas nos presentan tres formas de recuperar por completo lo que nuestro cuerpo perdió.
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Apuntar al origen

Arturo Gutiérrez está acostumbrado a tratar pacientes al borde de la desesperación. Podría decirse que esa es la especialidad de la terapia manual ortopédica. Llegan a Kinesia después de probar sin suerte la terapia física tradicional, o de haber abandonado sus tratamientos, cuando el dolor se les ha vuelto crónico. No pueden dormir, no pueden caminar con facilidad, no pueden agacharse. Arturo está convencido de que para curar el sufrimiento crónico lo primero que se necesita es convencer al paciente de que no está enfermo, sino que tiene una disfunción de movimiento, y que por lo tanto hay que ir al fondo del asunto. «El paciente debe saber a qué se enfrenta. Hay dos caminos: desaparecer el dolor, o ubicar y modificar el origen del problema», explica. En Kinesia se opta por esa segunda vía. «Conociendo el origen solucionas el 50% del problema», asegura.

La clave es acercarse al dolor desde todos los ángulos. Los problemas tienen un origen, y la tarea es encontrarlos. Arturo dedica una hora entera a conversar y, a partir de esta charla, desarrolla exámenes especializados que descartan algunas hipótesis y confirman otras. Desde ese momento, el tratamiento busca disminuir progresivamente el dolor, reeducar motoramente la zona afectada y enseñar al paciente a rehabilitarse, una palabra que es común pero que muchas veces no acompaña a la fisioterapia. El compromiso es la base de la terapia manual ortopédica. Arturo se compromete a un tratamiento personalizado y pormenorizado. A cambio el paciente debe comprometerse con su recuperación, una actitud que resulta difícil en pacientes que arrastran padecimiento, pero que se hace más fácil cuando son capaces de reconocer el nivel de dolor y su disminución en el transcurso de la terapia. El trabajo de uno solo no basta: en Kinesia trabajan el doctor y el paciente.

El meticuloso Dr. Azzollini

El médico deportólogo Alberto Azzollini está obsesionado con la prevención. Cuando eligió su especialidad sabía que no quería la traumatología, no porque no le guste tratar lesiones, sino porque le fascina prevenirlas. Para ello se vale, sobre todo, del que considera su mayor equipamiento tecnológico: una silla. Escucha a sus pacientes en el consultorio de Medicina del Deporte de la Clínica Chacarilla y les hace todas las preguntas que nunca les hicieron. «Me intereso mucho por las historias clínicas. “¿Tu padre está vivo?”, pregunto. “No, murió”. “¿De qué?” “No sabemos, a los cuarenta y pico. Se echó a dormir y no despertó”. Yo me digo “muerte súbita, a este chico hay que revisarlo de arriba abajo”». Así es el Dr. Azzollini, un indagador dispuesto a que la prevención deje de ser una rareza en nuestras clínicas.

Mientras que lo logra, sin embargo, hasta su consultorio llegan sobre todo deportistas profesionales y aficionados que han interrumpido el ejercicio por algún mal evidente. Su misión es darle la vuelta a su diagnóstico y encontrar pistas de otros problemas. Una persona con sobrepeso y un tobillo resentido no necesariamente necesitan una dieta. ¿Si se trata de un problema de tiroides? Hipótesis como estas necesitan ser descartadas y para ello se deriva el problema hacia las distintas áreas de la clínica. «Trato que los médicos vean casos que normalmente no verían», explica.

El consultorio de Medicina del Deporte tiene menos de un año en la Clínica Chacarilla. Pequeño aunque con un desarrollo prometedor, es el reflejo de la medicina deportiva en el país: un campo que puede ser la diferencia entre abandonar el deporte y ser un deportista de por vida.

Acupuntura Láser

Las agujas son delgadas como un cabello. En cada sesión se utilizan entre seis y ocho y luego se renuevan. Por treinta minutos el paciente está quieto, esperando que la terapia surja efecto. «En la medicina tradicional china, si bien dos personas pueden tener la misma sintomatología, cada una puede padecerla por una causa diferente», comenta el Dr. Wingyen Mac, director médico del Centro Médico Especializado OSI. Allí, más de treinta médicos y fisioterapeutas ofrecen tratamientos multidisciplinarios, que combinan fisioterapia y quiropráctica computarizada con la técnica oriental. Lo novedoso es que ofrecen el tratamiento de acupuntura, pero sin las agujas. Los puntiagudos elementos son reemplazados por un láser. Estrés, ansiedad, dolores musculares crónicos, trastornos alimenticios; el efecto entre agujas y rayos es el mismo. El haz de luz penetra siete milímetros la epidermis [la primera cara de la piel] y actúa sobre las células. «Lo que hace la acupuntura es estimular puntos de energía (que en chino se llaman Jing Xue, Qi Xue y Ashi Xue) que se conectan con todo el cuerpo», dice Wingyuen. Para él, la medicina china trata de manera integral las dolencias del cuerpo. Primero, equilibra la energía del organismo mejorando la respiración y circulación sanguínea. «Durante el tratamiento, los nervios envían señales a nuestro cerebro para que el cuerpo libere analgésicos naturales, logrando una sensación de tranquilidad», afirma del doctor.

Al igual que realizar una actividad física o practicar Yoga, la acupuntura apunta a que las personas mejoren su calidad de vida y alivien sus dolores sin la necesidad de ingerir fármacos. «Buscamos evitar todos los efectos secundarios que conlleva la medicina tradicional», afirma Wingyuen. Y claro, ahora no se siente ni un pinchazo de dolor.