Verónica Cisneros: vestir al mundo

Por Rodrigo Alomía / Foto de Jorge Anaya y Rene Funk
Tiene 25 años y sus ansias por incursionar en el diseño de modas pudieron más que su carrera gastronómica. Con ustedes, la chef que se lanzó a la piscina para vestir al mundo.

Cuando Verónica Cisneros salió del colegio, decidió emprender rumbo en las artes culinarias, inspirada por un curso de cocina que había llevado en el colegio. Así ingresó a Le Cordon Bleu, y cuando estudiaba gastronomía, se percataría de un detalle: mientras sus compañeros invertían su dinero en costearse los utensilios de cocina, ella prefería confeccionarse vestidos y comprar revistas de moda. El tiempo le daría la razón a esa temprana inclinación por la moda: hoy Verónica, aunque ya no es chef, tiene su propia marca de vestidos de bodas y de noche.

¿Por qué vestidos y no una marca de ropa casual?
Cuando de niña me preguntaban qué quería ser de grande, yo siempre decía que novia [risas]. Me encantaban los vestidos blancos. Tuve una marca de ropa casual por más de dos años, pero dejé de sacar colecciones porque quería empezar a hacer vestidos.

¿Cuánto te demora producir un vestido de novia?
No solo el día de la boda de la novia tiene que ser especial, sino también todo el proceso anterior. He hecho vestidos en un mes o seis meses, pero el proceso se tiene que ver con un año de anticipación, siempre hay ideas nuevas y cambios.

¿El Perú todavía está en pañales respecto a los grandes países de la moda?
Creo que estamos avanzando mucho y más rápido de lo que la gente cree. La capacidad adquisitiva del peruano está creciendo, y, gracias a la rapidez de los medios de comunicación, las personas tienen más conocimientos de las tendencias y de la moda europea que llegan a Lima.

¿Qué diseñadores te inspiran?
Varío mucho con los años, pero me gusta mucho Claire Pettibone, Georgina Chapman de Marchesa y Zuhair Murad. De los peruanos me gustan Sitka Semsch, me encantan las nuevas propuestas de Jessica Butrich y también los vestidos de novia de Fátima Arrieta.

¿Qué consideras huachafo?
Creo que en cuanto a la forma de vestir cada quien tiene su estilo, porque representa su personalidad. Y algo que me puede parecer huachafo a mí, de repente le parece perfecto a otra persona, y no hay ningún problema en eso. Es cuestión de gustos.

Es más importante sentirse cómodo.
Y que puedas transmitir tu personalidad, actitud y estilo. Yo soy romántica, y siempre quiero transmitir eso en mi manera de vestir o en la producción de vestidos. Me encanta que sean femeninos y sensuales, pero sin dejar de ser elegantes. Creo que cuando pasas esa línea de sensualidad y elegancia, puedes caer en lo que puede ser vulgar o huachafo.

¿Esa es una línea muy delgada?
No creo que sea muy delgada, pero depende de muchas cosas: de cómo mezcles los colores, de cuánto te descubres, qué tantas cosas te pones encima y, sobre todo, la ocasión de uso, que debe ser apropiada.

¿Eres perfeccionista y detallista?
Sí, soy perfeccionista en detalles chicos que mis clientas no se dan cuenta. Estoy pendiente de todo el vestido, porque finalmente ella tiene que sentirse satisfecha, y yo, de alguna manera, quiero que mi nombre quede bien con un vestido al que pueda llamar perfecto.

Producción: Paula Ramírez
Maquillaje y peinado: Sono Salón
Agradecimientos: The Hanger: BCBG, Fiu Fiu, Sophie Crown, Almudena Miliani

Cuando Verónica Cisneros salió del colegio, decidió emprender rumbo en las artes culinarias, inspirada por un curso de cocina que había llevado en el colegio. Así ingresó a Le Cordon Bleu, y cuando estudiaba gastronomía, se percataría de un detalle: mientras sus compañeros invertían su dinero en costearse los utensilios de cocina, ella prefería confeccionarse vestidos y comprar revistas de moda. El tiempo le daría la razón a esa temprana inclinación por la moda: hoy Verónica, aunque ya no es chef, tiene su propia marca de vestidos de bodas y de noche.

¿Por qué vestidos y no una marca de ropa casual?
Cuando de niña me preguntaban qué quería ser de grande, yo siempre decía que novia [risas]. Me encantaban los vestidos blancos. Tuve una marca de ropa casual por más de dos años, pero dejé de sacar colecciones porque quería empezar a hacer vestidos.

¿Cuánto te demora producir un vestido de novia?
No solo el día de la boda de la novia tiene que ser especial, sino también todo el proceso anterior. He hecho vestidos en un mes o seis meses, pero el proceso se tiene que ver con un año de anticipación, siempre hay ideas nuevas y cambios.

¿El Perú todavía está en pañales respecto a los grandes países de la moda?
Creo que estamos avanzando mucho y más rápido de lo que la gente cree. La capacidad adquisitiva del peruano está creciendo, y, gracias a la rapidez de los medios de comunicación, las personas tienen más conocimientos de las tendencias y de la moda europea que llegan a Lima.

¿Qué diseñadores te inspiran?
Varío mucho con los años, pero me gusta mucho Claire Pettibone, Georgina Chapman de Marchesa y Zuhair Murad. De los peruanos me gustan Sitka Semsch, me encantan las nuevas propuestas de Jessica Butrich y también los vestidos de novia de Fátima Arrieta.

¿Qué consideras huachafo?
Creo que en cuanto a la forma de vestir cada quien tiene su estilo, porque representa su personalidad. Y algo que me puede parecer huachafo a mí, de repente le parece perfecto a otra persona, y no hay ningún problema en eso. Es cuestión de gustos.

Es más importante sentirse cómodo.
Y que puedas transmitir tu personalidad, actitud y estilo. Yo soy romántica, y siempre quiero transmitir eso en mi manera de vestir o en la producción de vestidos. Me encanta que sean femeninos y sensuales, pero sin dejar de ser elegantes. Creo que cuando pasas esa línea de sensualidad y elegancia, puedes caer en lo que puede ser vulgar o huachafo.

¿Esa es una línea muy delgada?
No creo que sea muy delgada, pero depende de muchas cosas: de cómo mezcles los colores, de cuánto te descubres, qué tantas cosas te pones encima y, sobre todo, la ocasión de uso, que debe ser apropiada.

¿Eres perfeccionista y detallista?
Sí, soy perfeccionista en detalles chicos que mis clientas no se dan cuenta. Estoy pendiente de todo el vestido, porque finalmente ella tiene que sentirse satisfecha, y yo, de alguna manera, quiero que mi nombre quede bien con un vestido al que pueda llamar perfecto.

Producción: Paula Ramírez
Maquillaje y peinado: Sono Salón
Agradecimientos: The Hanger: BCBG, Fiu Fiu, Sophie Crown, Almudena Miliani

Producción: Paula Ramírez
Maquillaje y peinado: Sono Salón
Agradecimientos: The Hanger: BCBG, Fiu Fiu, Sophie Crown, Almudena Miliani