Tatiana Calmell del Solar

Por Rodrigo Alomía / Fotos de Santiago Barco

Durante un mes, Tatiana Calmell del Solar no pudo revisar su cuenta de Facebook ni ver a su familia, enamorado, amigos, o si quiera ir a una tienda a comprar una barra de su chocolate preferido cuando se le antojaba. Eso le sucedió a mediados del año pasado. Entonces participaba en el programa televisivo Peru’s next top model, y perdió, literalmente, todo contacto con el exterior. Para ello fue llevada a una casa en Villa, cerca del mar chorrillano, junto con once chicas más que aspiraban, al igual que ella, ganar ese reality show cuya franquicia –fundada por la ex top model estadounidense Tyra Banks– es reconocida mundialmente y promete sustanciosos premios en el mundo de la moda a la joven que ocupe el primer lugar. «Ni siquiera mis padres sabían dónde quedaba la casa; todo se manejaba secretamente», recuerda Tatiana, cabellos castaños, un metro setenta y cuatro, ojos pardos, sonrisa amplia.

Antes de entrar al concurso, Tatiana sabía a lo que se sometería: un mes sin televisión, celular ni internet, sin salir de casa más que para las sesiones de fotos, durmiendo en un mismo dormitorio y compartiendo un mismo baño con once chicas, y siendo grabada todo el día por más de una cámara.

Y sin embargo Tatiana aceptó participar porque desde los diecisiete años, cuando aún no tenía idea de a qué dedicaría su vida una vez que saliera del colegio, el modelaje apareció como un salvavidas en medio de la marea de dudas vocacionales que sentía por ese entonces.
Un día, durante el último año del colegio, una amiga suya le propuso hacer una sesión de fotos para la marca de biquinis que había creado. Tatiana aceptó sin imaginar que, al poco tiempo, esa sesión que había hecho llamaría la atención de un fotógrafo, quien le escribió para preguntarle: «¿no te gustaría modelar?».

En el colegio, la moda no tenía nada que ver con Tatiana. Un comercial al que su madre la había llevado cuando tenía trece años fue lo más cerca que llegó al modelaje en su niñez. Ahora las sesiones de fotos, los comerciales y otros trabajos dentro del mundo de la moda son actividades de todas las semanas. En el 2011 participó en el concurso Elite Model Look, y al siguiente año desfiló en el Lif Week, en el que vistió los diseños de modistas consolidados de Lima.

Ahora dos ideas motivan a Tatiana día tras día. En los próximos meses se concretará la opción de desfilar en pasarelas de otros países, y solo está a la espera de que le digan cuándo y dónde para armar maletas y salir a conquistar más de una ciudad de la mano de Valeria de Santis, su representante en el extranjero y conductora del programa televisivo en el que participó. Su otra meta es crear su propia empresa o marca ligada a la moda, y para ello, el siguiente año, estudiará diseño de modas en Mod’Art. Solo el tiempo dirá de lo que es capaz Tatiana, quien también se alista para el próximo Lif Week de Lima. «Siempre estoy dispuesta a aprender, y no descarto nada. Feliz y libre, así estoy ahora».

Dirección de arte y styling: Boris Ponce
Producción: Pía Gonzales-Vigil
Asistente de producción: Luciana Gamio

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