Stephanie Pellny

Escribe: Gianfranco Languasco / Fotos: Marco Garro

Frente al televisor, mientras que los Pellny Valdéz se repartían entre los hombres que veían fútbol y las mujeres que se entretenían con las novelas Stephanie, elegía ver programas de cocina todo el día mientras el control estuviera en sus manos. Extraño para una chica que creció entre planos gigantes y reglas de tres lados. Su abuelo y su papá, como buenos arquitectos, le hablaban de construcciones y acabados y ella no tenía ni idea de qué le decían. Ella solo escuchaba atenta. Con el tiempo, todos daban por sentado que Stephanie sería arquitecta preservando la profesión familiar. La cocina parecía ser solo un hobby. Pero luego algo pasó.

Al terminar el bachillerato, Stephanie viajó a Nueva York donde encontró su lugar en el mundo: el Culinary Institute of America. Veía a los estudiantes contentos, a pesar de lo difícil que es la cocina, y casi sin explicación alguna, cambió el rumbo hacia la cocina. Regresó a Lima y se matriculó en Le Cordon Bleu para estudiar Gastronomía y Arte Culinario. Todo cayó por su propio peso, el hobby resultó ser una pasión. Y sus padres, previa conversación, terminaron por aceptarlo.

Sus primeras prácticas las realizó en el restaurant La Gloria pero fue La Calera, la más importante productora de huevos del país, quien le ofreció el reto de ser Chef Ejecutiva. El reconocido chef Javier Ampuero se fijó en ella y la llevó a Oh! Diosas donde se atrevió a reemplazar la carne por huevo y crear el Huevo Saltado. Fue un éxito rotundo. De paso, Stephanie cumplía uno de sus anhelos de infancia: aparecer en los programas de cocina que siempre vio de pequeña.

Pero como no todo podía quedar ahí, Stephanie lanzó La Buena Gracia, una propuesta centrada en cupcakes y tortas decoradas o clásicas, personalizado según pedido del cliente lo cual, asegura, es un reto total que se complementa con la confianza que en ella depositan sus clientes. Además, con un trabajo estético importante que se apoya en su experiencia en food styling, como un maquillaje para comida, algo que también aplica en La Calera: consiste en preparar la escena para que el producto sea irresistible. Como en la arquitectura, a Stephanie le encanta trabajar con cada detalle que haga que su creación sea gustosa tanto al paladar como a la vista. A ella le divierte eso: pensar en cada postre como una pequeña obra de arte.

Producción: Daniela Pereira  Styling: Alessandra Mazzini
Make up & Hair: Chiara Traverso
Asistente de producción: Micaela Payet
Agradecimientos: Stephanie Pellny y Natalia Queirolo
Ropa y Accesorios: Rot. Dag. Camote Soup en Tienda La Pulga en Miraflores