Andrea de Izcue

A los veinticinco años, Andrea de Izcue tomó dos decisiones. La primera: vender su carro para costearse un máster en Marketing y Comunicación de la Moda en el Instituto Europeo de Diseño de Barcelona. Y la segunda: dejar familia, amigos y trabajo para irse a vivir sola en una ciudad que no conocía. Andrea estaba llena de planes, pero temía equivocarse, arrepentirse de todo.

Ha pasado casi un año de aquella vez, y Andrea –ojos color caramelo y nariz salpicada de pecas– se ríe al recordar aquel momento. Llegó a Lima en agosto de este año con un proyecto al que ahora se dedica con su amiga Camila Pareja. SirukivsCattiva [www.sirukivscattiva.com] es un blog de estilos de vida que además brinda consultoría de marketing a empresas del rubro de la belleza y la moda. «Siruki es mi álter ego, con el que he descubierto nuevas cosas en mí. Representa todo a lo que no me atreví a hacer y ahora hago», dice. ¿A qué no se atrevía esta joven que a los siete años dejó de pedir juguetes a su mamá para que le regalara ropa? Andrea prefería posponer sus sueños, como trabajar en Vogue algún día, por ejemplo. Sus deseos estaban subordinados a los de otras personas como su familia –dice –, y se acostumbró a eso. Estudió los cinco años de la carrera de Comunicaciones en la Universidad de Lima, y se graduó en Publicidad y Marketing. No pasó mucho hasta que entró a trabajar a una prestigiosa compañía de telecomunicaciones. Todo le auguraba un futuro prometedor, pero no era lo que buscaba.

Una noche Andrea salió de una discoteca del balneario de Asia y, cuando fue al estacionamiento en busca de su carro, se sorprendió al notar una palabra escrita en la polvorienta luna trasera: Siruki. Esa palabra, sin significado aparente, se convirtió en su obsesión. Buscó el significado en Internet y en libros, pero sin éxito. Entonces familiares y amigos empezaron a llamarla por ese apodo. Más tarde, cuando Andrea se enteró del máster en Barcelona, la curiosidad la volvió a invadir. Pensó bastante en la idea, en las posibilidades, vio la forma de convencer a sus padres y tomó un avión rumbo a Europa.

«Todos estaban a la expectativa de mi cambio, y el hecho de vivir sola y depender exclusivamente de mí fue intenso, pero me enseñó varias cosas», dice Andrea, mientras posa como una modelo profesional ante la cámara. A la vez que estudiaba algo que la enamoraba, también aprendía de las nuevas personas de distintas partes del mundo que conocía, disfrutaba de tener la playa a pocas cuadras de su departamento en el distrito de Gracia, y cada vez que el tiempo se lo permitía, se escapaba a conocer otras ciudades y países. Tenía claro qué era lo que buscaba.

Andrea quiere que SirukivsCattiva, su proyecto, sea un éxito. Por estos días piensa en el futuro con tranquilidad; el presente es más importante. El miedo, por fin, se ha ido. Pero Andrea no se confía: dice que estará preparada para cuando vuelva.

Producción: Mariana Chamot
Maquillaje: Sara Núñez
Ropa: La Pulga
Zapatos: Donna Cativa