Lorena Andrade

Por Rodrigo Alomía / Fotos de Alonso Molina

Lorena Andrade no se detiene. No lo hace ni en las islas Canarias –ese archipiélago español a pocos kilómetros de la costa sur de Marruecos, donde actualmente reside– ni en Lima, a pesar de que ha llegado hace poco menos de tres semanas. Aterrizó un jueves, y ese mismo día grabó un comercial. Al día siguiente grabó otro más. Eso sin dejar de lado las dos siguientes semanas en las que posó frente al lente de una cámara para protagonizar más de una foto.

No es que Lorena Andrade haya vuelto, después de siete meses, únicamente a deslumbrar con su figura para luego cruzar el Atlántico y regresar a Las Palmas, la capital de las islas Canarias. La modelo que ha desfilado en el Lima Fashion Week para aclamados diseñadores, como Ani Álvarez Calderón o Sergio Dávila, y que ha llenado catálogos y editoriales de moda con su belleza, ha regresado a Lima por dos motivos. El primero era visitar a su familia; el segundo, formalizar Wayama, el proyecto que maneja con la nutricionista Melissa Berger, y el responsable de que lleve prisa estos últimos meses.

«Wayama es más que una empresa de nutrición, es un estilo de vida», dice Lorena, y bebe un sorbo del jugo que ha pedido esta tarde. Como ella lo explica, Wayama no solo brinda coaching durante seis meses para que las personas aprendan a alimentarse, sino también busca que practiquen deporte y vivan en armonía con su cuerpo y mente.
«Así formamos una sinergia».

Mientras Melissa brinda coaching presencial en Lima, Lorena lo hace vía Skype desde su casa en Las Palmas, a pocos minutos del mar. Sus últimos meses han transcurrido por una rutina veloz que pasa, en su mayoría, frente a la pantalla de una computadora, aunque dice no cansarla. Ella desayuna temprano un jugo de piña acompañado de una taza de leche de almendras, más avena y semillas de linaza y chía; va al gimnasio por lo menos durante una hora y media; y regresa lista para iniciar su trabajo en Wayama. Además actualiza su página en Facebook Lorena Andrade Holistic Health Coach, mediante la cual comparte desde recetas de comidas sanas hasta tips para vivir saludablemente.

Pero ¿en qué momento una modelo se convierte en una guía de vivir y comer sanamente cuando su profesión suele ser tildada de la antítesis de lo saludable? «En la vida de las modelos exigen demasiado, como tener un peso ideal, lo cual no es sano porque todas poseemos organismos diferentes», comenta Lorena. Eso lo supo durante los cuatro meses que vivió en México, D.F. en el 2012, contratada por la agencia de modelos Shock Modeling.

Allí, además de disfrutar de la vida independiente que desde entonces la ha enamorado, le sobrevino una buena corazonada: quería dedicar su vida a la nutrición, además de al modelaje. «He visto que varias modelos adolescentes no comen con tal de cumplir ese peso deseado, y si almuerzan les dan comida chatarra. Por eso quería ayudar».

A mediados de este año, Lorena acabará sus estudios en Health Coach por el Institute for Integrative Nutrition de Nueva York. Es un curso online que ya le ha dado el certificado para trabajar, aunque dice que no será suficiente con eso. Por eso Lorena Andrade está en España: pronto quiere seguir una carrera universitaria en nutrición y especializarse en la rama deportiva. «Será mi segunda carrera –se graduó en Comunicación y Publicidad en el 2011–, y sé que me costará al inicio, pero me servirá profesionalmente», sonríe Lorena, como segura de esa corazonada que sintió en México. Después de todo, entre el modelaje y el coaching, no parece existir nada que la detenga. Sucede que la pasión que ella vierte en todo lo que hace es como su pasarela hacia el éxito.

Producción: Luciana Gamio
Maquillaje: Sono Salon
Agradecimientos: Frutería Liz
del mercado de Lince