Fernanda de la Puente

Escribe: César Becerra

En las fotografías, Fernanda de la Puente es alta, y es fácil distinguir en ella la figura de una modelo profesional. Grácil, con presencia, guapa: parece que viene de una pasarela o que está camino hacia una sesión de fotos. En el mundo de la moda, sin embargo, sería más bien como Kate Moss, ese ícono de la belleza que apenas llega al metro setenta.Pero dejemos de lado ese universo de flashes, desfiles y alta costura porque Fernanda prefiere dedicarse a lo suyo: la asesoría nutricional.

Vive en Nueva York, una capital de la moda, y su trabajo es, precisamente, velar por la dieta de modelos que acuden hasta ella en busca de equilibrio alimentario. Sucede que desde pequeña ha estado influenciada por la noción de vida saludable. Su mamá, María Teresa Uranga, es ingeniera agrónoma y ha dedicado gran parte de su vida a la producción de alimentos orgánicos, mucho antes de que esta actividad se convirtiera en una moda o, para muchos, en una necesidad. Fernanda, una niña con una curiosidad que escapaba de lo cotidiano, iba casi todos los días a la chacra familiar de Huampaní, en Chaclacayo, donde le gustaba tener contacto con la naturaleza. Después de terminar el colegio, viajó a Estados Unidos para estudiar Nutrición en la California Polytechnic State University. Pero hace dos años, durante un viaje a la India, en medio de todo el misticismo que gobierna ese país, comprendió que necesitaba un nuevo enfoque para su carrera. «Estar allí me dio mucha claridad. Descubrí cómo quería invertir mi energía en los próximos años». Fernanda se interesó en la meditación, la medicina ayurvédica, la alimentación crudista [a base de alimentos sin cocinar] y la nutrición holística: saberes milenarios que reorientarían su vida profesional.

Hoy Fernanda trabaja en Cleanse, una firma de coaching fundada por la top model holandesa Anne-Marie van Dijk, y que está dirigida exclusivamente a modelos profesionales, un público sometido a severas presiones laborales. Cleanse ofrece servicios de asesoría en nutrición, psicología, ejercicios, entre otras áreas, para que las modelos puedan llevar una vida equilibrada.

Para Anne-Marie, Fernanda tenía el perfil ideal para Cleanse. Su tarea consiste en desarrollar programas nutricionales hechos a la medida. Primero prepara una historia a partir de varios elementos de la modelo. Desde qué comía de niña y cuáles son sus comidas favoritas hasta cuánto pesaba hace un año, cuánto pesa ahora y cuánto debe pesar. «Hay que entender a la persona, ir más allá de los números», dice Fernanda. «A partir de esta información pido que hagan un diario de comida. Durante dos semanas deben anotar todo lo que comen. Recién ahí empezamos con el programa. Importa mucho el cómo comer». El programa puede durar dos semanas, un mes, tres meses, quizás un año. Depende de la modelo.
Cuando no trabaja, Fernanda practica yoga, acude a conciertos de bandas indie y toma clases de baile. También sale con sus amigos para explorar museos, teatros y cafés de la ciudad. No le gustaría ser una persona insensible o cínica, y menos en una ciudad frenética y famosa. «En Nueva York es normal ser súper yo, yo, yo. Es una ciudad muy interesante, pero si no tienes una práctica sana, puedes enloquecer». Fernanda busca ese centro de equilibrio todos los días.

Fotos: Lorenzo Ferreyros, Kelsea Kosko y Norman Nelson.
Página web de Fernanda: peelingin.com