Dueña de la pasarela: Stephanie Schiller

Por Rodrigo Alomía
Fue elegida la mejor modelo del LIF Week pasado, y como si eso no bastara, hoy es la imagen de la edición de otoño-invierno que arrancará este 23 de marzo. Estudió Administración en la universidad y tiene veinticinco años.

Cuando Efraín Salas la anunció como la mejor modelo de la edición primavera-verano del LIF Week 2014, Stephanie Schiller no lo podía creer. Sabía que había modelos talentosas y más jóvenes que fácilmente podían alzarse con ese reconocimiento, pero en aquella ocasión le tocó el turno a ella. Su sorpresa sería doble: ese mismo día, Salas le dijo que sería la imagen de la siguiente edición del evento. Y aunque Stephanie cree que la carrera de una modelo dura en promedio hasta los veintiocho años, hoy sabe que la suya está mejor que nunca.

¿Qué respondes a las personas que creen que ser modelo es fácil?

[Risas] Que están muy equivocadas, pues el modelaje no solo es una cara o un cuerpo bonito. No todos pueden pararse y caminar con unos tacos enormes frente a miles de personas y hacerlo perfecto. El modelaje también es un poco de actuación, porque tienes que meterte en el personaje que vistes. Yo tuve que dejar mi trabajo anterior para dedicarme al cien por cien a esto.

¿Te pones nerviosa en la pasarela?

Sí, todavía es un poco difícil para mí. Cuando eres consciente de qué canales de televisión y personas te están observando, es inevitable no ponerse nerviosa. Pero finalmente aprendí a disfrutarlo; es una adrenalina increíble. Me encanta mucho más desfilar que hacer fotos.

¿Qué haces cuando no modelas?

Como te comenté, hasta agosto del año pasado trabajé en el área de marketing de una empresa, pero decidí salirme. Ahora, en paralelo con el modelaje, estoy estudiando una carrera de un año en Diseño de Interiores, porque me gustaría tener una marca propia de mobiliario. Los fines de semana me relajo y siempre estoy revisando noticias.

¿Qué última noticia te ha impactado?

El rechazo del proyecto de la unión civil. Es hora de que el país abra su mente y crezca. En el extranjero, este tema se vive totalmente diferente; hace poco viajé a Estados Unidos, y los homosexuales se demuestran cariño en las calles, las discotecas y los restaurantes sin que nadie voltee a mirarlos escandalizados. El problema aquí son los prejuicios; la gente se mete mucho en tu vida.

Hace poco fue el Día de la Mujer y también se debatieron varios temas…

Sí, como el acoso callejero. Es complicado, y creo que en todas partes del mundo se vive algo parecido. Una amiga ha regresado de trabajar en la India como modelo, y se volvió porque allá es mucho peor que aquí. A ella le gusta hacer ejercicio y no podía ni siquiera salir a correr; el acoso es diez veces peor que aquí.

Cambiando de tema, hace poco declaraste que no esperabas ser elegida la mejor modelo del LIF Week pasado por tu edad. ¿A los veinticinco años, una modelo es ‘vieja’?

Es cierto. Cuando entré a la universidad, me llamaban para hacer fotos y aceptaba, pero debí haber empezado a los catorce o quince. Estaba muy metida en acabar mi carrera y le daba más prioridad a mis clases. Me atrasé un poco en el modelaje, pero no me arrepiento, porque creo que las modelos deben tener una carrera profesional aparte. La belleza no dura para siempre.

¿El Perú todavía está a años luz de las capitales de la moda mundial?

Hemos mejorado mucho, los diseñadores están creciendo en paralelo con la industria. La cantidad de diseñadores que participan ahora en el LIF Week es mucho mayor en comparación con cómo empezó, cuando solo eran cuatro o cinco. Ellos se están proyectando a ser muy grandes, y si seguimos como hemos venido creciendo, nos va a ir increíble. Es cuestión de tiempo.

Cuando Efraín Salas la anunció como la mejor modelo de la edición primavera-verano del LIF Week 2014, Stephanie Schiller no lo podía creer. Sabía que había modelos talentosas y más jóvenes que fácilmente podían alzarse con ese reconocimiento, pero en aquella ocasión le tocó el turno a ella. Su sorpresa sería doble: ese mismo día, Salas le dijo que sería la imagen de la siguiente edición del evento. Y aunque Stephanie cree que la carrera de una modelo dura en promedio hasta los veintiocho años, hoy sabe que la suya está mejor que nunca.

¿Qué respondes a las personas que creen que ser modelo es fácil?

[Risas] Que están muy equivocadas, pues el modelaje no solo es una cara o un cuerpo bonito. No todos pueden pararse y caminar con unos tacos enormes frente a miles de personas y hacerlo perfecto. El modelaje también es un poco de actuación, porque tienes que meterte en el personaje que vistes. Yo tuve que dejar mi trabajo anterior para dedicarme al cien por cien a esto.

¿Te pones nerviosa en la pasarela?

Sí, todavía es un poco difícil para mí. Cuando eres consciente de qué canales de televisión y personas te están observando, es inevitable no ponerse nerviosa. Pero finalmente aprendí a disfrutarlo; es una adrenalina increíble. Me encanta mucho más desfilar que hacer fotos.

¿Qué haces cuando no modelas?

Como te comenté, hasta agosto del año pasado trabajé en el área de marketing de una empresa, pero decidí salirme. Ahora, en paralelo con el modelaje, estoy estudiando una carrera de un año en Diseño de Interiores, porque me gustaría tener una marca propia de mobiliario. Los fines de semana me relajo y siempre estoy revisando noticias.

¿Qué última noticia te ha impactado?

El rechazo del proyecto de la unión civil. Es hora de que el país abra su mente y crezca. En el extranjero, este tema se vive totalmente diferente; hace poco viajé a Estados Unidos, y los homosexuales se demuestran cariño en las calles, las discotecas y los restaurantes sin que nadie voltee a mirarlos escandalizados. El problema aquí son los prejuicios; la gente se mete mucho en tu vida.

Hace poco fue el Día de la Mujer y también se debatieron varios temas…

Sí, como el acoso callejero. Es complicado, y creo que en todas partes del mundo se vive algo parecido. Una amiga ha regresado de trabajar en la India como modelo, y se volvió porque allá es mucho peor que aquí. A ella le gusta hacer ejercicio y no podía ni siquiera salir a correr; el acoso es diez veces peor que aquí.

Cambiando de tema, hace poco declaraste que no esperabas ser elegida la mejor modelo del LIF Week pasado por tu edad. ¿A los veinticinco años, una modelo es ‘vieja’?

Es cierto. Cuando entré a la universidad, me llamaban para hacer fotos y aceptaba, pero debí haber empezado a los catorce o quince. Estaba muy metida en acabar mi carrera y le daba más prioridad a mis clases. Me atrasé un poco en el modelaje, pero no me arrepiento, porque creo que las modelos deben tener una carrera profesional aparte. La belleza no dura para siempre.

¿El Perú todavía está a años luz de las capitales de la moda mundial?

Hemos mejorado mucho, los diseñadores están creciendo en paralelo con la industria. La cantidad de diseñadores que participan ahora en el LIF Week es mucho mayor en comparación con cómo empezó, cuando solo eran cuatro o cinco. Ellos se están proyectando a ser muy grandes, y si seguimos como hemos venido creciendo, nos va a ir increíble. Es cuestión de tiempo.

Fotografía: Jorge Anaya
Producción: Pia Gonzales-Vigil
Dirección de Arte y Styling: Ursula Castrat
Maquillaje y peinado: Liz de Sono Salon
Agradeciemientos: Intimoda, Andrea Llosa, Donna
Cattiva, Jazmin Chebar y BTH/Business Tower Hotel

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