Maple Sam

Por Rodrigo Alomía / Fotos de Rene Funk

Maple Sam es una ciudadana del mundo. Nació en Toronto, reside en Lima, y una parte de su familia, a la que ella visita con frecuencia, vive entre Shanghái y Hong Kong. Cruzar continentes se ha vuelto un ejercicio gratificante en los últimos años de vida de esta joven modelo; aunque más allá del placer de subirse a un avión para descubrir nuevos países y culturas, lo más significativo han sido las experiencias que le ha tocado vivir.

La que hoy es una de las modelos preferidas por diseñadores y modistas peruanos quizá nunca hubiera descubierto su interés por el modelaje de no haber sido por esas semanas que trabajó en Nueva York. En el 2013, Maple, a quien siempre le había interesado el mundo de la moda, postuló hace más de un año a un programa de trabajos para jóvenes escolares en Estados Unidos. Así fue aceptada para trabajar en la tienda que la firma internacional Paul Smith tiene en el famoso barrio de Soho, en Manhattan. Ella funcionaba de nexo entre la casa matriz en Londres y los retails estadounidenses que elegían qué prendas de la marca querían para sus tiendas. «Aprendí a ser profesional porque había ciertos aspectos que conocí con ese trabajo y que los volví a aplicar siendo modelo, como ser puntal y a cómo tratar a las personas», comenta. Después de un mes en Nueva York regresó a Lima, donde le propusieron desfilar en la edición del LIF Week de ese año. Ahí comenzó su camino en las pasarelas, en las editoriales de moda para las revistas, en los comerciales de televisión, en las campañas para diseñadores. «Todo ha pasado tan rápido…», sonríe Maple.

Hace un mes, Maple Sam tomó un vuelo con destino a Beijing, adonde no iba desde que tenía diez años. «Fue lindo, porque no me acordaba casi nada de la ciudad», dice. Esta vez los motivos de su travesía fueron distintos. No se trató de una visita familiar, sino más bien de un desfile en el marco del Expo Perú en China, al que fue invitada por la diseñadora peruana Sumy Kujon para que vistiera sus creaciones. La joven que solo hace pocos meses había cerrado su etapa escolar, fue el rostro de la colección que Kujon presentó en el Instituto de Tecnología de la Moda de Beijing. Ella abrió y cerró el desfile ante un numeroso público.

«Antes me daba vergüenza todo, y con el modelaje poco a poco he ido perdiéndola», cuenta, y recuerda la timidez que se apoderaba de ella cada vez que tenía que salir ante el público. «Hay veces en las que tengo que salir a la calle para una sesión de fotos, pero ya no me da vergüenza porque sé que es un trabajo», dice.

Recientemente Maple ha sido aceptada en una universidad de Suiza. Ha pensado en seguir una carrera profesional afín a la administración y el turismo, pero esa es una decisión que aún tomará en los próximos meses. «Pienso más en el futuro cercano; antes era el bachillerato, luego modelar para el LIF Week, y esta época es crucial porque decidiré qué es lo que quiero hacer para el futuro», dice Maple, que en estas últimas semanas ha seguido trabajando y disfrutando de sus vacaciones. A su edad ya encontró en el modelaje una herramienta poderosa en la que verter parte de su talento, que aguardará a seguir explotando en los siguientes años, ante los nuevos rumbos que decida tomar. «Esas horas en las que trabajo y modelo es como estar en una burbuja: desaparezco de todo y solo me concentro en modelar. Me hace feliz».

Producción: Mariana Chamot
Maquillaje y Peinado: Beauty Bar
Agradecimientos:La bodega verde