Chiara Rosingana

Escribe: Carlos Fuller / Fotos: Marco Garro

Los ojos son así: verdes, abiertos, enormes. Parecen pintados por ella misma.
El pelo es así: una mata enorme, desordenada, ondulada, entre marrón y amarillo, como dorado por el sol. Parece el pelo de una surfer, pero no. Chiara Rosingana no es surfer, es artista. Y ahora estamos en su taller.
El taller es así: una azotea en el cuarto piso de una casa. Afuera, una multitud de macetas con plantas y el sol de las cinco de la tarde. Adentro, dos ambientes repletos de objetos. Lienzos pintados y lienzos sin pintar; una hamaca que cuelga de un poste de fierro; un hilo de colgar ropa con fotografías y dibujos enganchados; muñecos de Frankenstein, Drácula y el Hombre Lobo; grandes pareos para dividir los ambientes; la imagen de Buda con los ojos cerrados.
Al centro de todas esas cosas está Chiara, modelando para un fotógrafo. Y Chiara es así: una chica de ojos verdes y pelo abultado que ahora lleva un vestido largo que la hace parecer una princesa venida de la India. Chiara no viene de la India, pero simpatiza con la religión budista. En los anaqueles de su taller tiene varios libros acerca de espiritualidad y búsqueda interior. Porque Chiara busca. Quién es, por qué es, en qué circunstancias es. Chiara busca algo desde muy pequeña.
Lo que sí suponía desde siempre era que sería artista. «No sé qué tienen mis manos pero, desde que tengo uso de razón, siempre tienen que estar haciendo algo», dice Chiara Rosingana, mientras se recuerda a sí misma de chica. Desde los nueve años comenzó a llevar clases de arte después del colegio, en las que ya pintaba sus primeros lienzos. Nunca le ha faltado una libreta en la cartera o un cuaderno; alguna superficie en la que pudiese dibujar duranate un viaje o paseo. En uno de los anaqueles de su taller guarda más de quince de esas bitácoras y dice que, cuando las abre, la transportan al momento en que las llenó. A Chiara le gusta el arte abstracto. Coger un lápiz o un lapicero, comenzar a fluir y luego tratar de encontrar un significado. Dice que le gusta lo abstracto porque nace de su interior. Y siempre le ha interesado buscar en su interior.

Un recuento de esas miradas interiores se hizo el año 2008. Chiara aún no había ingresado a la escuela de arte Corriente Alterna, pero ya preparaba su primera muestra. Se acababa de mudar a la casa donde ahora vive. Las paredes eran blancas, no había un solo mueble. Y ahí decidió organizar su exposición. Una serie con doce cuadros; una línea del tiempo que recorría las pinturas que hizo de niña hasta las más recientes. Cuadros de temática abierta, pero que recorrían toda su vida. A aquella exposición se invitó a familiares, amigos y amigos de amigos. Todos los lienzos se vendieron. Aquel año 2008, este taller –donde Chiara posa ahora para las fotos– aún no existía.
—En este lugar nada nunca es igual —dice una amiga de Chiara, que ha venido a acompañarla en la sesión—. Siempre algo cambia de lugar o hay algún objeto nuevo.
—Hace seis años que lo tengo —dice Chiara— y lo sigo decorando, interminablemente. No me gusta ver lo mismo.
Esta azotea no siempre fue taller. Antes fue el gimnasio del hermano de Chiara. Un sitio lleno de vigas metálicas con pesas y peras para practicar golpes, y ella tenía una pequeña sección en la que pintaba sus lienzos. Cuando el hermano partió fuera del país, los colores de Chiara se apoderaron de todo el techo. Las vigas de metal se convirtieron en el soporte de sus hamacas, a la pera para golpear le colocó una máscara y la convirtió en una persona. Aquí llegaron todas las maderas y las pinturas y los lienzos y los papeles que usaría para su carrera en la escuela de arte Corriente Alterna. Dice que ahí le enseñan un poco de todo: dibujo, pintura, instalaciones, escultura, video. Chiara Rosingana ha recorrido más de la mitad de la carrera. Y aunque lo que más le gusta es la pintura, aún no se decide por una sola especialización.
Lo único que sabe es que sus manos siempre tienen que estar haciendo algo.
Y sabe que eso seguirán haciendo: algo.
Lo demás, dice, se averigua buscando.

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