Carolina Thun

A Carolina se la ve diferente con maquillaje. Muy guapa, pero diferente. Ella no necesita maquillaje y no necesita base. Pasa tanto tiempo sobre una tabla de surf, bajo el sol, que su piel está siempre bronceada. Es más, hay veces en las que se le queda la marca del bronceado en el cuello por usar wetsuit. Y eso le da risa.

Carolina María Thun Hohestein Reynafarje. O Cai, para no complicarse. Todos sus profesores –desde los del colegio Humboldt hasta los del Instituto Peruano de Publicidad– hacían una pausa antes de atreverse a pronunciar su nombre completo. De padre alemán y madre peruana. Alemania fue su hogar desde de que nació hasta los seis años. Donde no se montaba en una tabla, como ahora, pero ya era aficionada a la velocidad. Alguna vez le contó su padre que, a los tres años, se iban a las montañas a hacer ski y que a ella le encantaba lanzarse de las cimas más altas. Pero tendría que esperar hasta los catorce para hacerlo desde la cima de una ola. Entonces ya vivía en Perú. En esta misma casa donde ahora le hacen una sesión de fotos como a una modelo. Una casa en las afueras de Lima. A media cuadra del mar. Desde donde se pueden ver las olas romper si sube mucho la marea.

Las olas. Carolina, a los catorce años, no sabía nada sobre dominar las olas o pararse sobre una tabla. Fueron sus amigas las que le enseñaron. Chicas que desde los ocho corrían por enseñanza de sus padres tablistas. Carolina no tiene padres tablistas. Pero eso no evitó que se enamorase del mar. Aquel cumpleaños pidió que le regalasen dinero para comprar su primera tabla y un wetsuit, y ya se la veía por la Costa Verde luego de la hora de salida del colegio. En el Humboldt no era la mejor alumna, tampoco la peor, lo que sí le gustaba era Educación Física. La carrera del IPP la terminó, pero nunca pudo encantarle porque lo único que le encantaba era correr tabla con sus amigas.

Ellas corrían desde los ocho años y competían en campeonatos. Carolina, por acompañarlas, también concursaba. Sin darse cuenta, quedaba entre los primeros puestos. Luego comenzaron a auspiciarla marcas como Reebok y Boz, y viajaba a los campeonatos del circuito latinoamericano, triunfando en Argentina, Ecuador y Costa Rica. Aquel circuito, el primero de su carrera profesional, lo hizo el año pasado. Este año piensa concentrarse en el circuito nacional, participar en algunas fechas del latinoamericano y ver qué tal le va. «No sabía que iba a llegar hasta acá. Estoy viviendo un sueño», dice Carolina, mientras la maquillan para la última foto.

Viajar para correr. Es lo único que ella quiere hacer el resto de su vida.

Producción & Styling: Daniela Pereira
Make up & Hair: Chiara Traverso
Asistente de producción: Micaela Payet
Agradecimientos: Tienda Pulga/ Berlín 290 – 3 Miraflores/ fb: Pulga la tienda Peru
Ropa y accesorios: Rot, Dag y Rock Papaya en Pulga la tienda.