Camila Cornejo: el éxito de estar a la moda

Por Rodrigo Alomía
Con solo 19 años abrió su empresa de diseño de modas y hoy, siete años más tarde, trabaja para las principales tiendas por departamento del país. No esconde sus deseos de dar el salto al extranjero.

Luego de dos años de estudiar publicidad en la UPC, Camila se percató de un detalle: así como en el colegio, en las clases de la universidad se pasaba el tiempo dibujando y diseñando vestidos que, sin embargo, no trascendían el papel. Pero sus ansias por hacer sus diseños realidad la llenaron del arrojo que necesitaba para atreverse a cambiar su rumbo y crear su propia marca. ¿Qué camino ha seguido una de las empresarias de modas más jóvenes de Lima?

¿Supiste desde un inicio que tu negocio iba funcionar a pesar de tu edad?
Sí, porque cuando empecé había un nicho muy grande donde faltaba vestidos para chicas que asistían a fiestas de quince años, cocteles, y matrimonios. Mis padres me prestaron una parte de la sala de estar de la casa donde atendía las citas que tenía, pero luego tuve que alquilar una tienda porque me tocaban el timbre hasta los domingos.

Cerraste tu tienda propia a los dos años de abrirla para dedicarte a los pedidos masivos, ¿no has pensado en reabrirla?
Sí, pero no como tienda propia, porque demanda mucho tiempo y eso es lo que ahora me falta [risas]. Me gustaría armar un corner con mis vestidos en alguna buena tienda que agrupe a diferentes marcas.

¿Recuerdas el primer trabajo que atendiste para una tienda por departamentos?
Mi primera colección se llamó Sybilla Night y fue para Saga Falabella en el 2010. Se inspiraba en pura juventud y colores, eran vestidos con texturas y mezclas de telas, diferentes a los que abundan hoy en día, que son chiquitos y pegados. Luego pasé a otras marcas y finalmente a distintas tiendas por departamento.

¿Cómo haces para siempre entregar modelos distintos si trabajas con tantas marcas?
Ahora, cada vez que hago mis muestras, a cada una le pego un tape y le escribo el nombre de la tienda por departamento y de la marca. Pero sobre todo yo soy la primera que se prueba las muestras antes que nadie y corrijo los errores. Siempre estoy involucrada.

¿Cuán importante es viajar para aprender de moda?
Viajo a Nueva York con frecuencia, por lo menos tres veces al año, y me ayuda a mantenerme al tanto de las tendencias. Me la paso tomando fotos, comprando muestras, viendo catálogos, y sobre todo, tomando fotos a la gente en las calles, porque me inspira mucho ver cómo se visten y mezclan las prendas.

¿Qué próximo plan desearías emprender?
Mi sueño más cercano ahora es comenzar a exportar. Tengo los contactos, pero me falta un poco de capacidad de mercadotecnia. Dentro de Perú ya he abarcado gran parte de las mejores tiendas por departamento y sus marcas, y me ha ido increíble. Confío tanto en mí que sé que lo voy a hacer.

¿Existe una fórmula del éxito?
Creo que sí: perseverancia y motivar bastante a las personas con las que trabajas. No se trata solo de una relación de «hola, qué tal, ¿están las muestras?», sino de involucrarte con ellos. En la oficina somos una gran familia, paso más tiempo con ellos que en mi casa y los conozco desde hace varios años.

Luego de dos años de estudiar publicidad en la UPC, Camila se percató de un detalle: así como en el colegio, en las clases de la universidad se pasaba el tiempo dibujando y diseñando vestidos que, sin embargo, no trascendían el papel. Pero sus ansias por hacer sus diseños realidad la llenaron del arrojo que necesitaba para atreverse a cambiar su rumbo y crear su propia marca. ¿Qué camino ha seguido una de las empresarias de modas más jóvenes de Lima?

¿Supiste desde un inicio que tu negocio iba funcionar a pesar de tu edad?
Sí, porque cuando empecé había un nicho muy grande donde faltaba vestidos para chicas que asistían a fiestas de quince años, cocteles, y matrimonios. Mis padres me prestaron una parte de la sala de estar de la casa donde atendía las citas que tenía, pero luego tuve que alquilar una tienda porque me tocaban el timbre hasta los domingos.

Cerraste tu tienda propia a los dos años de abrirla para dedicarte a los pedidos masivos, ¿no has pensado en reabrirla?
Sí, pero no como tienda propia, porque demanda mucho tiempo y eso es lo que ahora me falta [risas]. Me gustaría armar un corner con mis vestidos en alguna buena tienda que agrupe a diferentes marcas.

¿Recuerdas el primer trabajo que atendiste para una tienda por departamentos?
Mi primera colección se llamó Sybilla Night y fue para Saga Falabella en el 2010. Se inspiraba en pura juventud y colores, eran vestidos con texturas y mezclas de telas, diferentes a los que abundan hoy en día, que son chiquitos y pegados. Luego pasé a otras marcas y finalmente a distintas tiendas por departamento.

¿Cómo haces para siempre entregar modelos distintos si trabajas con tantas marcas?
Ahora, cada vez que hago mis muestras, a cada una le pego un tape y le escribo el nombre de la tienda por departamento y de la marca. Pero sobre todo yo soy la primera que se prueba las muestras antes que nadie y corrijo los errores. Siempre estoy involucrada.

¿Cuán importante es viajar para aprender de moda?
Viajo a Nueva York con frecuencia, por lo menos tres veces al año, y me ayuda a mantenerme al tanto de las tendencias. Me la paso tomando fotos, comprando muestras, viendo catálogos, y sobre todo, tomando fotos a la gente en las calles, porque me inspira mucho ver cómo se visten y mezclan las prendas.

¿Qué próximo plan desearías emprender?
Mi sueño más cercano ahora es comenzar a exportar. Tengo los contactos, pero me falta un poco de capacidad de mercadotecnia. Dentro de Perú ya he abarcado gran parte de las mejores tiendas por departamento y sus marcas, y me ha ido increíble. Confío tanto en mí que sé que lo voy a hacer.

¿Existe una fórmula del éxito?
Creo que sí: perseverancia y motivar bastante a las personas con las que trabajas. No se trata solo de una relación de «hola, qué tal, ¿están las muestras?», sino de involucrarte con ellos. En la oficina somos una gran familia, paso más tiempo con ellos que en mi casa y los conozco desde hace varios años.

Producción: Nicole Bazo / Pía Gónzales Vigil.
Fotografía: Santiago Barco.
Dirección de arte y styling: Úrsula Castrat.
Peinado y maquillaje: Sono Salón.Agradecimientos: Everlast, ANIMA, Skullcandy.