Camila Benzaquen

Escribe Gianfranco Languasco / Fotos Marco Garro

Camila Benzaquen recuerda sus catorce años con tristeza. Una fuerte lesión en el pie la había dejado incapaz de bailar. Regresar o no se circunscribía a solo dos opciones: lidiar con el dolor o dejar de bailar. Pero cada vez que intentaba un paso, el dolor la tiraba al piso. Tuvo que alejarse del ballet -danza que había practicado todos los días desde que tenía seis años- por doce meses, los más dolorosos de su vida.

Por eso, cuando superó la lesión, lo primero que quiso hacer fue bailar. Como regalo de quince años, Camila pidió viajar a un curso intensivo de danza en Estados Unidos, donde, al finalizar, pudo acceder a una competencia en Jackson [Mississippi] con bailarines profesionales de todo el país. Fue ahí donde se dio cuenta de que, para ella, la danza era más que un hobbie.

Por eso, Camila Benzaquen siempre quiso relacionar todo con el baile. En 2009, a la par con sus ensayos en la Compañía de Ballet Municipal de Lima, ingresó a la PUCP. Eligió estudiar Psicología para poder realizar terapias a través de la danza. A Camila, una chica interesada en entender a las personas, le pareció la oportunidad perfecta para generar esa amalgama entre carrera y pasión.

Luego de viajar a New York, donde tomó clases en las academias Steps y Broadway Dance Center, Camila se interesó por una nueva experiencia de baile. Era 2011 cuando fue aceptada en Mafia Stiletto, un grupo de baile contemporáneo compuesto exclusivamente por mujeres que, bailando sobre tacos de hasta quince centímetros, expresan el empoderamiento de la mujer.

Para Camila, el reto estaba puesto. Aunque su enfoque sea el ballet, aprendió baile contemporáneo, jazz, hip hop y hasta boxeo, para mantener el estado físico. Todas estas son experiencias nuevas para la bailarina, pero esa fue justamente su principal motivación. «Lo que hace único a un bailarín es que domine los distintos rubros de la danza», explica Camila. Y mientras ella siga bailando, seguirá experimentando, evolucionando y buscando nuevas formas de plasmar su amor por la danza

Producción: Daniela Pereira
Styling: Alexandra Mazzini
Make up & Hair: Chiara Traverso Asistente de producción: Micaela Payet
Locación: Casa García Alvarado. Larco 311, Miraflores.
Agradecimientos: Ana María García Alvarado e Ingrid Woll
Ropa y accesorios: Shango y Soirée