Alejandra Diez Canseco

Por Rodrigo Alomía / Fotos de Augusto Escribens

Alejandra Diez Canseco ha regresado de un viaje por Cancún, el DF y Miami hace pocas semanas. Para ella viajar no es más que la conexión necesaria con el mundo de la moda de otras ciudades. «Es una manera de adelantarte a lo que va a venir», dice Alejandra esta tarde, al referirse a las otras capitales del planeta que, en cuestiones de moda, marcan la vanguardia en sus colecciones. Es una máxima en la moda. Alejandra lo confirmó el año pasado cuando viajó a Europa para llevar dos cursos de especialización –coolhunting y styling– en el Instituto Europeo di Design de Barcelona. «Allá las personas tienen mucha más actitud a la hora de vestirse o armar sus looks, diferentes de los que ves en Lima. Una mujer con el pelo decolorado y la mitad de la cabeza rapada es usual, mientras que aquí sería raro», recuerda Alejandra, pero también sabe que esas travesías la ayudan a inspirarse y así brindar novedosas opciones a más mujeres.

Alejandra aún sigue dibujando. Cada vez que una idea se instala en su mente, no demora en bocetearla, perfeccionarla y supervisar cada proceso hasta que se materialice en una prenda. Eso ha venido haciendo estos dos últimos años con su marca ADC –la cual relanzó después de regresar de Barcelona–, y que desde hace cuatro meses cuenta con una tienda propia en la avenida Conquistadores, San Isidro. ¿Pero en qué momento la niña de los dibujos se convirtió en la adolescente que un día descubrió el fascinante mundo de crear un vestido?

Tenía trece años cuando la invitaron a una fiesta de pre-promoción. A ella siempre le había gustado lucir diferente del resto, y esa fiesta no era la excepción. Quería crear algo novedoso, entonces recordó a la señora Queca, la costurera a la que acudían las primas de su mamá cuando querían un vestido de alta costura y a la medida. Alejandra mostró su idea a Queca, y ella creó el molde del vestido, cortó las telas necesarias, y juntas empezaron a trabajar a la par en un proceso fascinante, en el que Alejandra supervisó cada detalle hasta que se asemejase fielmente a lo que quería. «Es muy diferente plantear un vestido en una hoja de papel a ver cómo es creado y supervisado en cada etapa. Con Queca me di cuenta de que me encantaba ese mundo», sonríe Alejandra.

Después de esa fiesta, más de una amiga le preguntó dónde había comprado su vestido, y los comentarios como ‘qué bonito está’ y ‘qué diferente luce a los demás’ abundaron. Luego llegaron más fiestas y con ello más vestidos diseñados. Ciertamente, para cuando Alejandra salió del colegio, a nadie le sorprendió que decidiera estudiar Diseño de Modas en la Escuela de Moda Chio Lecca. Desde entonces Alejandra Diez Canseco no se ha detenido. Por eso cuando regresó de Europa y se propuso abrir una tienda propia –junto con su amiga Myrian Torre– y relanzar su marca, lo consiguió rápidamente.

Faltan pocos días para el 13 de marzo, fecha en que Alejandra realizará un cóctel en la tienda a modo de inauguración oficial. También busca locaciones y define el styling para el lookbook de su colección Otoño 2014, que estará lista dentro de poco. Una de sus metas próximas es estrenar una colección de vestidos de alta costura, que no llevarán por nombre ADC, sino Alejandra Diez Canseco: la niña que dibujaba para crear, la adolescente que diseñaba sus vestidos para diferenciarse y la mujer que hoy sueña con ver su marca expandida por el mundo.

Alejandra Diez Canseco ha regresado de un viaje por Cancún, el DF y Miami hace pocas semanas. Para ella viajar no es más que la conexión necesaria con el mundo de la moda de otras ciudades. «Es una manera de adelantarte a lo que va a venir», dice Alejandra esta tarde, al referirse a las otras capitales del planeta que, en cuestiones de moda, marcan la vanguardia en sus colecciones. Es una máxima en la moda. Alejandra lo confirmó el año pasado cuando viajó a Europa para llevar dos cursos de especialización –coolhunting y styling– en el Instituto Europeo di Design de Barcelona. «Allá las personas tienen mucha más actitud a la hora de vestirse o armar sus looks, diferentes de los que ves en Lima. Una mujer con el pelo decolorado y la mitad de la cabeza rapada es usual, mientras que aquí sería raro», recuerda Alejandra, pero también sabe que esas travesías la ayudan a inspirarse y así brindar novedosas opciones a más mujeres.

Alejandra aún sigue dibujando. Cada vez que una idea se instala en su mente, no demora en bocetearla, perfeccionarla y supervisar cada proceso hasta que se materialice en una prenda. Eso ha venido haciendo estos dos últimos años con su marca ADC –la cual relanzó después de regresar de Barcelona–, y que desde hace cuatro meses cuenta con una tienda propia en la avenida Conquistadores, San Isidro. ¿Pero en qué momento la niña de los dibujos se convirtió en la adolescente que un día descubrió el fascinante mundo de crear un vestido?

Tenía trece años cuando la invitaron a una fiesta de pre-promoción. A ella siempre le había gustado lucir diferente del resto, y esa fiesta no era la excepción. Quería crear algo novedoso, entonces recordó a la señora Queca, la costurera a la que acudían las primas de su mamá cuando querían un vestido de alta costura y a la medida. Alejandra mostró su idea a Queca, y ella creó el molde del vestido, cortó las telas necesarias, y juntas empezaron a trabajar a la par en un proceso fascinante, en el que Alejandra supervisó cada detalle hasta que se asemejase fielmente a lo que quería. «Es muy diferente plantear un vestido en una hoja de papel a ver cómo es creado y supervisado en cada etapa. Con Queca me di cuenta de que me encantaba ese mundo», sonríe Alejandra.

Después de esa fiesta, más de una amiga le preguntó dónde había comprado su vestido, y los comentarios como ‘qué bonito está’ y ‘qué diferente luce a los demás’ abundaron. Luego llegaron más fiestas y con ello más vestidos diseñados. Ciertamente, para cuando Alejandra salió del colegio, a nadie le sorprendió que decidiera estudiar Diseño de Modas en la Escuela de Moda Chio Lecca. Desde entonces Alejandra Diez Canseco no se ha detenido. Por eso cuando regresó de Europa y se propuso abrir una tienda propia –junto con su amiga Myrian Torre– y relanzar su marca, lo consiguió rápidamente.

Faltan pocos días para el 13 de marzo, fecha en que Alejandra realizará un cóctel en la tienda a modo de inauguración oficial. También busca locaciones y define el styling para el lookbook de su colección Otoño 2014, que estará lista dentro de poco. Una de sus metas próximas es estrenar una colección de vestidos de alta costura, que no llevarán por nombre ADC, sino Alejandra Diez Canseco: la niña que dibujaba para crear, la adolescente que diseñaba sus vestidos para diferenciarse y la mujer que hoy sueña con ver su marca expandida por el mundo.

Producción: Mariana Chamot y Luciana Gamio
Maquillaje: Sono Salon
Dirección de arte y styling: Boris Ponce